Las relaciones afectivas del recién nacido

Desde sus primeros días de vida, el recién nacido es capaz de interactuar con los padres. Sus cinco sentidos le permiten experimentar toda una gama de sensaciones y utilizar diferentes estructuras comunicativas.
Sus relaciones sociales y afectivas ocupan un lugar central en las primeras fases de su desarrollo. Desde que nace manifiesta un estado de ánimo y reacciona de manera específica. Este conjunto de tendencias innatas constituyen su temperamento. Así, hay bebés que lloran mucho y se agitan, mientras que otros son más tranquilos y callados.

Las interacciones madre-hijo

Algunos trabajos se han centrado en la evolución del vínculo entre el recién nacido y la madre. En 1970, Robson y Moss demostraron que durante los primeros días de vida del bebé la madre siente melancolía y cierta neutralidad afectiva, de la que emergerá poco a poco el sentimiento de apego que se concreta en el momento en que ambos se miran a los ojos. El instinto materno no aparece instantáneamente durante el nacimiento.

Irène Lézine, por su parte, comprobó que durante los primeros días siguientes al nacimiento la madre experimenta mucho cansancio y está esencialmente preocupada por la integridad física del bebé. Le alivia pensar que el bebé está en manos del personal médico del hospital. Al cuarto día, comienza a personalizar su relación con el bebé, lo cual se manifiesta por la manera en que lo manipula, le habla y le acaricia.

Otros autores han demostrado cómo las actitudes maternas orientan el desarrollo de la personalidad del bebé a través de mecanismos de interacción que le son propios. Estos mecanismos están relacionados con la capacidad de las madres de responder a las necesidades del bebé con suavidad, confianza o, por el contrario, con rigidez. Según Lézine, madre e hijo se adaptan el uno al otro progresivamente.

Las interacciones dependen igualmente de las prácticas que rodean al nacimiento. En los hospitales más tradicionales, las condiciones de acogida no siempre permiten a la madre y al bebé actuar libremente. Los protocolos en torno al parto muchas veces no fomentan la relación madre-hijo, indispensable a la hora de establecer un vínculo de buena calidad entre ambos.

Dr. L. Rossant y Dra. J. Rossant-Lumbroso

Otros contenidos del dosier: Primeros meses del bebé

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