El sueño después de los 4 meses: el equilibrio encontrado

Sus funciones primordiales se han estabilizado. Tiene unas horas más fijas para las comidas (a esta edad, cuatro al día por regla general). Duerme entre nueve y doce horas por la noche y sigue durmiendo mucho de día (alrededor de cinco o seis horas, repartidas, según el niño, por la mañana y, al principio y al final de la tarde). Ahora ya sabe dormirse y despertarse sin llorar y vuelve a dormirse solo si se despierta. Los padres ya han aprendido a reconocer cuándo quiere dormir y deben seguir respetando sus ritmos. Pero todavía hay diversas circunstancias susceptibles de perturbarle el sueño. Se trata del período de los pequeños accesos de fiebre, ya que empieza a enfrentarse a las infecciones. Quizá empiece a quedarse al cuidado de otras personas, puede que se vayan de vacaciones... tendrá aún que adaptarse a cambios de lugar y a caras nuevas. El equilibrio que se ha alcanzado durante los primeros meses entre los padres y el bebé facilitará este período. Así pues, unos meses de descanso, antes de la próxima fase de transformación (alrededor de los 8 meses).

La muerte súbita de lactante

Hoy en día, en los países occidentales, de 1 a 3 bebés de cada 1000, entre el mes y el año de edad, mueren súbitamente mientras duermen, sin que nada, o casi, pueda hacerlo prever. La “muerte súbita del lactante” es la primera causa de mortalidad entre los niños más pequeños.
Las posibles causas. En casi el 50% de los casos, se desconoce la explicación. Y cuando se ha descubierto, se ha comprobado que la muerte no se había producido por una, sino por varias causas combinadas. Por ejemplo, el bebé dejó de respirar durante más de veinte segundos (apnea), se ahogó con sus regurgitaciones y, además, tenía la nariz tapada... Las dos terceras partes de las muertes ocurren en época fría, entre septiembre y febrero y son más frecuentes entre los 2 y los 4 meses. ¿Por qué? Se trata
de un período de transición, durante el que las defensas naturales del bebé contra las infecciones, así como el equilibrio de su sistema nervioso, cardíaco y respiratorio se están consolidando. Al mismo tiempo, el lactante debe adaptarse a muchos cambios: alimentación, ritmos del sueño, una persona nueva que lo cuida...

La prevención programada

La función del médico consiste en detectar los «bebés de riesgo»: niños con envejecimiento prematuro, aquejados de malformaciones faciales o de la boca, nariz u oídos, o niños de familias desfavorecidas, que no cuentan con ningún seguimiento médico con garantías. Estos bebés, más frágiles, deben detectarse y ser tratados con rigor y hospitalizados al menor signo grave que se produzca durante los seis primeros meses de vida. Aprender a reconocer los «signos de alarma» sólo sirve para mejorar la vigilancia: del 50% al 75% de los casos de muerte súbita del lactante van precedidos de signos que indican una afección que podría suponer un riesgo vital para el bebé.
Los padres deberán permanecer atentos para consultar con el pediatra. Por ejemplo, la conducta del niño cambia de forma brusca; se muestra más somnoliento de lo normal, grita de forma poco usual, respira mal, tiene molestias, fiebre alta... Son muchos los síntomas que se deben vigilar, sin dejarse llevar por el pánico: la mejor prevención es mantenerse alerta.

Otros contenidos del dosier: Sueño del bebé hasta 6 meses

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