Abuelos: guía para el cuidado de los nietos

Para los padres y para los niños por igual. "Esta situación reactiva la memoria de vuestra propia infancia, con los recuerdos buenos y malos, y por lo tanto, y también los temores inconscientes", explica la psicóloga y psicoanalista Anne Marie Saunal. En el niño, sea bebé o mayor, de 12 o 13 años, puede aparecer la ansiedad de la separación. También pueden reactivarse las ansiedades de los padres, de las cuales el niño es el depositario inconsciente. Te ofrecemos algunos consejos para ayudarte a hacer frente a estos temores y ansiedades.

Tejer el vínculo entre generaciones

Antes de abordar algunos de los problemas, recuerda la premisa básica: los abuelos tienen una gran importancia emocional para los niños, “más aún en caso de separación o divorcio, ya que los abuelos son una referencia muy fiable para ellos”, recuerda Anne Marie Saunal. Esta relación les proporciona seguridad afectiva. Es importante que puedan disfrutar de momentos con ellos. Esta relación puede ser muy especial por ser "personal y de otro tipo". Es la oportunidad para que los niños vivan algo diferente.

Informa a los abuelos de tus reglas de educación

Explícales a tus padres, en términos generales, los fundamentos de la educación de tu hijo. Déjales las instrucciones que sean esenciales para ti, como la hora de llevarlo a la cama. Desde el punto de vista de la alimentación, recuérdales vuestros hábitos y también los gustos del niño. "Si hay alimentos que detesta, no hay que forzarlo", recomienda la experta. Lo más importante es transmitirles un marco de referencia.

¡Déjalos hacer!

Lo más difícil para los padres es darles una guía a los abuelos, pedirles que se comprometan a seguirla y al mismo tiempo, dejarlos hacer. No olvides que los abuelos tienen su modalidad educativa personal y no puedes esperar que sean exactamente como tú. "Simplemente hay que evitar que se perturbe el sistema de referencia del niño si los abuelos van muy en contra de tus modelos educativos habituales", señala el analista.
La clave está en aceptar la diferencia y recordarse que el niño se adapta. Nuestra experta recuerda que "siempre es mejor cuando las tres generaciones no están juntas; de esta manera tanto los niños como los abuelos se sienten libres de abandonar los roles que asumen cuando los padres están presentes".

No te preocupes y confía

No trates de asegurarte de que todo va bien y de que el niño no necesita nada. “No llames diez veces al día. Esto sólo perturbará al niño, incluso si es pequeño”, advierte Anne-Marie Saunal. Los niños son muy adaptables y lo serán más si se les da el permiso para serlo. Si estás demasiado presente puedes impedirle que explore otras facetas de sí mismo y se exprese libremente en esta relación.

Evita los comentarios negativos

Sea cual sea la relación que tienes con tus padres, comprométete a no hacer comentarios negativos acerca de ellos en presencia de tu niño, y también a la inversa. Pásales este mensaje a los abuelos. Si hay cuentas pendientes entre vosotros, las tenéis que arreglar entre vosotros, no utilizando al niño. Las razones son obvias: "Los niños tienen que conservar el respeto por sus padres y los abuelos, con comentarios desafortunados, pueden alterar su seguridad emocional", recuerda la experta.

Controla los resentimientos

Los abuelos a menudo tienen mayor disponibilidad y quizá mayor flexibilidad que contigo. Y a veces se puede ver con una pizca de celos o resentimiento. Anne Marie Saunal ofrece otro camino: “trata de vivirlo como una reparación. Si son mas cariñosos con tus hijos pequeños de lo que lo fueron contigo de niña, tienes que valorarlo como un progreso de su parte”.

Guarda sus secretos

A veces los niños hablan con los abuelos o hacen preguntas sobre temas que no tocan con sus padres. La regla de oro es que los abuelos no deben traicionar los secretos del niño. Excepto, por supuesto, si su integridad está en cuestión (un maestro de conducta ambigua, intimidación en la escuela).

Tu hijo no quiere ir

Algunos niños hacia la edad de nueve meses, en especial, pero más tarde también, en función de su historia, pueden tener dificultades para separarse de sus padres durante varios días. Al principio pueden sufrir. En este caso, te corresponde a ti enseñarle "la separación" y acompañarlo, presentándosela como una nueva experiencia y explicándole que no lo abandonas. Es positivo para él y también para ti... De lo contrario, corres el riesgo de permanecer en la fusión, con las dificultades de autonomía que esto puede generar más tarde.

Si se niega a ir y el malestar es obvio, pregúntate a ti y pregúntale a él por qué no quiere ir. La razón puede ser que haya oído comentarios negativos sobre ti o que perciba conflictos no resueltos entre ti y tus padres que lo perturben. En ambos casos, es difícil obligarlo. Lo más importante es descubrir las razones de su negativa.

C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Cuidados del niño

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