¿Tienes un hijo superdotado?

"Superdotado", "precoz", "adelantado”,“alto potencial", los términos sobran para designar a los niños cuyo ritmo de desarrollo intelectual es superior al de sus compañeros. Sin embargo, para Laurence Faivre-Douret, neuropsicóloga clínica, ninguna de estos términos da verdadera cuenta de estas aptitudes particulares. La dificultad de definir a los niños intelectualmente precoces reside, en parte, en el hecho de que hay muy pocos estudios sobre este segmento de la población.

Un fuerte deseo de aprender a leer

¿Pero cómo reconocemos a un niño intelectualmente precoz? ¿Son los alumnos ejemplares superdotados? No es tan simple. Algunos niños intelectualmente precoces son todo lo contrario a un alumno ejemplar porque tienen dificultades para adaptarse al sistema escolar. De hecho, no existe un perfil del superdotado, más bien una lista de indicios. Los niños superdotados han sido bebés muy despiertos. Desde que nacen tienen una mirada escudriñadora, comienzan a caminar entorno a los 12 meses (en lugar de a los 14) y aprenden a hablar antes de los 2 años. Los niños intelectualmente precoces tienen una característica común: manifiestan un deseo muy fuerte de aprender a leer antes de los 6 años. De hecho, el 90 por ciento de ellos ya sabe leer antes de ingresar al colegio primario.

Preguntas de adultos, necesidades de niño

Pero si estos niños leen mucho y rápidamente, su escritura suele ser mala. Así lo explica Jean-Charles Terrassier, psicoanalista especializado en personas superdotadas: “En los niños, el desarrollo psicomotor, así como el afectivo, no ha seguido el ritmo de desarrollo de la inteligencia. Esta paradoja se inscribe en un desajuste más global: la disincronía, que hace que un niño superdotado haga preguntas de adultos teniendo la necesidades afectivas de un niño”. Las preguntas de diferente índole y la voluntad de conocer el porqué de todo son otros signos de precocidad. Estos niños se interesan en el universo, en los límites del espacio y en los problemas metafísicos del hombre. Suelen cambiar de pasión, lo que forma parte de su carácter curioso. Si se muestran interesados en los juegos complejos, se aburren en cambio con las actividades rutinarias. Les gusta discutir con los adultos y eligen amigos mayores que ellos. En fin, se trata de niños muy sensibles a las injusticias, incluso si éstas no les conciernen directamente.
“Pero todos estos rasgos de personalidad son sólo indicadores. Únicamente los tests psicométricos (tests de CI) que efectúan los psicólogos permiten evaluar la precocidad intelectual del niño”, recuerda Terrassier. Por lo tanto, si crees que tu hijo es precoz, debes consultar con un psicólogo con el fin de evaluar la situación. De esta manera podrás tomar las decisiones más adecuadas para él.
S. Lavaud

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