Controlar el consumo de azúcar en los bebés

Los alimentos contienen diferentes tipos de azúcares, como la lactosa de la leche, la fructosa de las frutas y la sacarosa del azúcar. Alimento indispensable, el azúcar aporta energía que el organismo utiliza de manera inmediata. A los niños les encanta y no deberían verse privados de su consumo, pero ¡ojo con los malos hábitos!

El azúcar: un regalo para los más pequeños

La preferencia por los sabores dulces es innata. Diferentes estudios han demostrado que, incluso en el vientre materno, los bebés ya aprecian el azúcar. En consecuencia, muchas madres recurren a los azúcares para estimular el poco apetito de sus hijos, y lo hacen en detrimento de alimentos como las verduras y las carnes. Se trata de una actitud muy común contra la que alertan los pediatras. “En el corto plazo, el exceso de alimentos dulces puede originar un desequilibrio alimentario”, escribe el doctor Patrick Tounian, pediatra del hospital Trousseau de París.

Un consumo de azúcar limitado y sólo durante las comidas

En la práctica, ¿podemos endulzar las compotas del bebé? Sí, pero con moderación. Azucarar ligeramente los postres o las frutas cocidas es posible, es una cuestión de gusto. No obstante, los productos preparados es mejor elegirlos sin azúcares añadidos.

Pero atención: cuanto más azúcar consuma el bebé más le gustará. Y al estar acostumbrado al zumo de naranja de tetra-brick corre el riesgo de negarse a beber agua…

La relación entre el consumo de azúcar en la infancia y el desarrollo de obesidad posterior no está comprobada. “Pero no hay dudas de que agregar azúcar no comporta ningún beneficio”, precisa Tounian.

Aparte de picar, nada está prohibido

La opinión de los pediatras es unánime: es fundamental no prohibir los dulces.

Chocolates, galletas y zumos de frutas forman parte de la alimentación de los más pequeños. El problema, tanto en los bebés como en los adultos, es el consumo de azúcar a deshoras. El riesgo principal es la aparición de caries, incluso en los bebés que aún no tienen dientes. Por tanto, es importante no darle al bebé biberones con agua o leche azucarada para hacerle dormir. Además, el acto de picar entre comidas, sean cosas dulces o no, aumenta el riesgo de desarrollar obesidad.

Los bombones y demás golosinas pueden consumirse en fiestas o en ocasiones especiales. ¡Pero, atención! No deberían nunca convertirse en un instrumento educativo o afectivo. El azúcar no debe ser una recompensa ni un castigo sino algo placentero que debe consumirse con moderación.

M. Corniou

Otros contenidos del dosier: Alimentación infantil de 1 a 3 años

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