Los 10 mandamientos para los padres del niño que no come

I. ¡No te preocupes!

Tu hijo es normal, como lo prueban los exámenes clínicos que le han hecho.

II. ¡No le fuerces!

No importan la circunstancias ni los pretextos, si tu hijo no quiere comer, no debes forzarle.

III. ¡No le felicites!

Cuando el niño coma no le felicites. Comer no es una virtud, sino un privilegio. Comemos para nutrirnos, no para complacer a papá y a mamá.

IV. ¡No le hagas favores!

Si, en una comida en familia, a tu hijo no le gusta lo que hay, sírvele –sin obligarle– una porción más pequeña para que pruebe o, si no, nada. Pero, sobre todo, no le prepares otra cosa. Durante los días de tratamiento puedes hacerle la comida que más le gusta, aunque termine comiendo lo mismo varios días.

V. ¡No alargues la comida!

El momento de la comida no debe durar más de media hora. No dejes que tu hijo mastique las verduras o el trozo de carne durante horas; tampoco le obligues a terminar el plato. Aunque apenas lo haya tocado, quítaselo pasados 10 minutos sin hacer comentarios, gestos ni muecas. Muéstrate impasible.

El orden lógico entrada-plato-postre no es obligatorio para los niños.

VI. No le sirvas platos demasiado llenos

A un niño no se le pueden servir porciones demasiado grandes, limítate a poner en el plato entre una y tres cucharadas de carne y puré. Es mejor tener que añadir más después. Un plato muy lleno descorazonará al niño con poco apetito. Debes dejar que sea “activo”, que sea él quien pida más si quiere.

VII. No le des nada entre plato y plato

No le des nada de comer entre plato y plato. En cambio, siempre impasible, puedes dejar comida en la cocina o en la nevera (frutas, quesos, lonchas de jamón, etc.), para que pueda picar “a escondidas”. Así, el instinto se reinstaura sin que haya problemas de obediencia o capitulación.

VIII. No hagas comentarios

Nunca hagas observaciones ni comentarios sobre el apetito de tu hijo delante de él. No le castigues si no come y tampoco le recompenses si lo hace. Delante de él, haz como si la comida no supusiera problema alguno. No te pongas triste ni te enfades. Si te sientes superado/a, exprésate en otra habitación.

IX. Ojo con los consejos de tu entorno

No hagas caso a los consejos, a veces desatinados, de tu entorno.

X. Nada de excesos

No olvides que solemos comer de más, lo que tiene consecuencias como la obesidad, la hipertensión arterial o la aterosclerosis.

Es al niño que come demasiado al que deberíamos llevar al médico y no al que come poco y se desarrolla con normalidad.

Comer poco no significa crecer más lentamente, es porque crecemos lentamente que comemos poco.

Si sigues estos 10 mandamientos ocurrirá una cosa: durante algunos días el niño comerá solo lo que le gusta (el postre) y se negará a comer carne y verduras. A veces no comerá nada, como mucho morderá un trozo de pan. No te agites, aguanta. Tu hijo no enfermará.

Pasados tres, ocho o quince días, si sigues estos consejos, el niño empezará a comer en función de sus necesidades y el círculo vicioso se romperá.

Dr. L. Rossant y Dra. J. Rossant-Lumbrosso

Otros contenidos del dosier: Alimentación infantil de 1 a 3 años

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