Los minerales, aliados del bebé

Una alimentación variada y equilibrada permite que el bebé se beneficie de los minerales indispensables en su crecimiento.

Calcio para el esqueleto

El calcio participa en la mineralización de los huesos. Durante los tres primeros años, el tamaño del bebé se duplica. De modo que los aportes de calcio son muy importantes en el desarrollo de un esqueleto sólido y fuerte. Mientras que el bebé se alimenta sólo de leche (materna o industrial) no hay problema. Después, sin embargo, necesita consumir 500 mililitros de leche al día para cubrir sus necesidades. Si al pequeño no le gusta la leche se le puede dar queso –los duros son los que contienen mayor cantidad de calcio– y yogur. En cualquier caso, el consumo de lácteos es fundamental porque una carencia de calcio conlleva un retraso en el crecimiento.

Hierro para el tono muscular

El hierro es un oligoelemento esencial en el transporte de oxígeno a las células. El rápido desarrollo del bebé exige cantidades de hierro muy elevadas. A pesar de ello, un tercio de los menores de 3 años recibe aportes por debajo de los necesarios. La falta de este mineral se manifiesta en una palidez en el color de los labios y la lengua y puede desembocar en un fatiga del organismo o en anemia. El hierro se encuentra en alimentos como la carne, la yema de huevo o las verduras verdes oscuras y, por supuesto, en la leche de crecimiento, que contiene 20 veces más hierro que la leche de vaca. El oligoelemento también puede ingerirse mediante comprimidos, pero es importante no administrarlos sin prescripción médica porque la sobredosis es peligrosa.

Zinc para el sistema inmunitario

El zinc también forma parte de la familia de los oligoelementos fundamentales para el niño. Juega un papel importante en el desarrollo de la inmunidad y del cerebro. Se concentra en alimentos ricos en proteínas animales, como la carne, la yema de huevo, el pescado, los lácteos y también en los cereales completos. La leche de crecimiento contiene más zinc que la de vaca.

Su carencia comporta una retraso en el crecimiento así como problemas inmunitarios que favorecen el contagio de infecciones.

Magnesio para el corazón

El magnesio es indispensable para el corazón del bebé. Juega un papel regulador del sistema cardiovascular y de los músculos. Además, favorece la fijación del calcio en los huesos. Los cereales completos, las verduras secas (no antes de los 18 meses), el chocolate y la leche de crecimiento enriquecida constituyen buenas fuentes de magnesio.

Una falta de este mineral se traduce en problemas cardiacos o neurológicos. La psicomotricidad del niño también puede verse disminuida.

Flúor para los dientes

El flúor es un oligoelemento necesario en la salud del bebé. Se trata de un esmalte de los dientes que los hace más resistentes a las caries. Al comienzo de los años ochenta los médicos consideraban que era necesario darle a los bebés flúor en comprimidos o en gotas para prevenir la formación de caries. Hoy, los estudios científicos demuestran que el flúor es más eficaz cuando se administra, por ejemplo, a través del dentífrico.

R. Vaé

Otros contenidos del dosier: Alimentación infantil de 1 a 3 años

Comentarios

Artículos destacados

Cosméticos básicos para el bebé
Cosméticos básicos para el bebé

La piel de los bebés es muy distinta a la de los adultos, lo que hace que sea imprescindible aplicarle unos cuidados...

El suelo pélvico tras el parto
Guía Doctissimo de los pañales
Malformaciones ginecológicas: ¿afectan al embarazo?
Pérdida de un bebé: cómo superarlo
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test