¿Celos del bebé? ¡Ayuda al hermano mayor a recibirle!

Hoy en día, las mamás se quedan muy poco tiempo en maternidad, apenas tres días si todo va bien. Un tiempo durante el cual el padre se habrá ocupado de los demás hermanos. En ciertos casos, son los abuelos quienes adoptan este papel. Prepararle para tu regreso con un bebé entre brazos es fundamental para evitar el sentimiento de exclusión.
“Para la mayoría de niños, la llegada de un hermanito, o hermanita, les desequilibra. Temen perder su trono de rey de la casa e incluso pueden mostrar comportamientos poco habituales, como crisis de cólera, o convertirse en auténticos pelmazos”, recuerda la psicoanalista Myriam Szejer, psiquiatra infantil en el hospital Foch de Suresnes y presidenta de la asociación “Conocimiento de los Bebés”.
Su reacción será distinta en función de la edad; antes de los cinco o seis años tenderán a retroceder, es decir, a pedir el biberón o a tener pataletas. De esa edad en adelante, pueden multiplicar las tonterías para llamar la atención de los padres. Aquí tienes varias pistas para sobrevivir a esta etapa.

Visitar a su madre en el hospital

Animar al pequeño a acudir al hospital tras el parto puede ser muy útil por varias razones. “Necesita ver a su madre y asegurarse de que todo anda bien”, explica Myriam Szejer. En la mayoría de ocasiones el parto es un acontecimiento precipitado que se produce mientras él duerme… y cuando se levanta, en lugar de encontrar a su mamá, ve a su vecina.
Eso puede inquietarle, y mucho. Aunque hay médicos que lo prohíben, en realidad no hay una norma explícita que así lo diga. Salvo en caso de epidemia de bronquiolitis, claro.

Presentarles

Delante del hermanito o hermanita mayor, ¡el bebé no se quedará indiferente! Reconoce su voz porque ya la oía cuando todavía estaba en tu vientre. “Lo mejor es dejar que ellos mismos construyan las bases de su relación”, aconseja nuestra experta. Entrarán en contacto a su manera, y a su ritmo. Se tocarán, se mirarán, se escucharán… Este primer encuentro es importante y, si es en buena compañía, ¡saldrá bien!

A evitar: Es absurdo proponerles que compren un regalo para el bebé. Tanto al bebé como al hermanito les importará un bledo el regalo. Sobre todo, deja que se produzca un contacto directo.

En caso de crisis de celos

Cuando el hermano tiene celos, es posible que no quiera saber nada del bebé… quizá lo ignore y, además, arme jaleo. A parte de considerar al bebé algo feúcho, ve que no te despegas de él y por eso pone morros y se enfurruña. “Expresa sus celos así”, comenta la psicoanalista.
Puedes consolarle y decirle que comprendes que esté celoso, pero que debe contenerse. No podemos obligarle a querer al nuevo miembro de la familia. Para que esta fase no se convierta en un calvario insoportable, debes empezar por respetar sus sentimientos. Con el tiempo, llegará a aceptarlo.

La vuelta a casa

Cuando vuelvas a casa del hospital, asegúrate de que el hermano esté presente para evitar que se sienta excluido. Si está en la escuela habla y negocia con su maestra, ya que es importante que cada uno ocupe el lugar que le corresponde. A veces, cuando salimos del hospital no sabemos por dónde comenzar…
Myriam Szejer sugiere lo siguiente: “Coge de la mano al “mayor” y, entre los dos, enseñadle la casa al bebé. Haced juntos esa visita guiada”. Seguramente le mostrará todos sus juguetes… ¡y objetivo conseguido!

Respetar los ritmos del bebé

De entrada, el mayor debe aprender a respetar ciertos momentos dedicados al bebé, como la lactancia o sus horas de sueño. Puede quedarse contigo mientras le das el pecho, con la condición de que se porte bien… “El bebé, al igual que tú, necesita tranquilidad”, recuerda nuestra experta.
Si es imposible, es mejor que el mayor se vaya a jugar a su habitación. Y lo mismo cuando el bebé duerme, hay que hacerle entender que no puede hacer un ruido intempestivo, ¡la vida es así!

¡Cada uno en su lugar!

A menudo las madres se sienten culpables por no disponer de mucho tiempo para ocuparse del hermanito o hermanita mayor. Cuando es una niña, a veces pueden querer implicarse en ciertas tareas: te ruegan que les enseñes a darle el biberón, o a secarle bien después del baño. En otras palabras, se ocupa de ciertos cuidados. ¡Mala idea!
Así lo único que conseguimos es angustiarla. “Al concederle el papel de “mamá” con el bebé que has concebido con tu marido y, por lo tanto, su padre, en realidad estás generando una situación incestuosa”, asegura la psicoanalista. Es preferible que le compres una muñeca nueva, que tomará el papel de recién nacida y a la cual le pueda dar el biberón. En ese caso te imitará, ¡y se identificará contigo! Ocupar el lugar equivocado puede ser perjudicial para su desarrollo psicológico.

Abuelos, una gran ayuda

Está claro que ahora estás menos disponible para el hermano mayor, pero sabes que puedes recurrir a los abuelos. Le entretendrán, lo cual a tu hijo le encanta. Le harán regalitos. ¡Piensa que el bebé habrá recibido un montón!
Para evitar que se sienta celoso, lo mejor es compensarle durante toda esta etapa. Y los abuelos pueden ocuparse de esta tarea.

Hablar con él

A ojos del mayor, dedicas la mayor parte de tu tiempo a cuidar del bebé, ¡y con razón! Explícale que hiciste lo mismo cuando él, o ella, no era más que un bebé, y que ahora ya es mayor. Myriam Szejer es clara al respecto: “Al presentarle la situación desde un punto de vista ventajoso y positivo, tu hijo se sentirá orgulloso de ser el mayor”.
Recuérdale que nació primero, y que siempre será el hermano mayor, lo cual es un privilegio. Eso le reconfortará, y así aceptará que te ocupes menos de él. Entenderá que tu interés por el bebé es transitorio, que es una dependencia y no una preferencia.

Prevenir al mayor

Es bastante frecuente que los niños sientan cierto alivio al enterarse de la llegada de un hermanito o hermanita porque creen que tendrán compañía…
Pero tras el nacimiento del bebé, enseguida se dan cuenta de que, además de robarles a sus padres, apenas pueden compartir momentos con él… y entonces se decepcionan. Es preferible prevenirles y explicarles que un bebé es demasiado pequeño para jugar con él, y que debe ser paciente y esperar varios meses para poder hacerlo.

Consultar con un especialista si es necesario

A veces, las escenas de celos pueden repetirse durante varias semanas. En ese caso, es imprescindible consultar con un especialista. Tu hijo está sufriendo y necesita un espacio para expresarse y desahogarse. “Es fundamental tratar esa rivalidad patológica para evitar que se instale”, concluye la psicoanalista.

La llegada de otro hijo, ¡se prepara con antelación!

La llegada de un hermanito o hermanita puede afectar, y mucho, a los demás hijos. La madre estará menos pendiente de ellos y, a medida que pasan los meses, la cosa no mejora mucho… Incluso cuando el pequeño empieza a dar sus primeros pasos, es bastante habitual que exija que lo cojas en brazos.
Pídele al padre que se ocupe de este asunto, si el niño se muestra de acuerdo, claro. Los niños empiezan a mantenerse en pie a los dos años, pero no dominan el equilibrio, y eso puede hacerles sufrir. Los padres tienden a preocuparse e incluso se sienten culpables.

La consigna: tolerancia, tolerancia… Háblale del embarazo en cuanto te empiece a salir tripita. Es una forma de acercarles el bebé y facilitarles el vocabulario pertinente. Sin embargo, no es necesario enseñarle la ecografía.
C. Maillard

Otros contenidos del dosier: Relaciones afectivas del niño

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