¿Tu niño es solitario?

Saber que tu niño no tiene amigos te angustia y casi preferirías verlo pelearse con sus compañeros que imaginarlo solo. Es verdad que la amistad ocupa un lugar importante en el desarrollo del niño. Forja su personalidad y le enseña muchas nociones como compartir, ayudar o escuchar. Le da también confianza en sí mismo. Por estas razones, tu niño necesita a veces tener compañeros de su edad tanto para jugar como para crecer.

¿Simple pelea o problema de aislamiento?

Como bien dice Françoise Dolto: “la soledad demasiado larga se convierte en sufrimiento”. La dificultad está en precisar el límite. Escucha a tu niño y obsérvalo con el fin de intentar distinguir una simple pelea entre compañeros de un verdadero problema de aislamiento. Pero no desconfíes por una discusión sin importancia: la amistad durante la infancia es frágil, el patio de recreo lo muestra claramente. No es raro ver a un niño excluido y reintegrado de nuevo en el grupo de un recreo al otro. Si sientes que tu niño está muy solo, no dudes en hablarle al respecto. Puede tratarse de una simple cuestión de temperamento o de la expresión de un malestar más profundo.

¿Por qué está siempre solo?

Puede haber múltiples explicaciones para esto: falta de confianza en sí mismo, excesiva timidez, complejos, depresión disfrazada. Por el contrario, también puede deberse a una exigencia demasiado alta en lo que concierne a la amistad, de una actitud demasiado autoritaria o agresiva con sus compañeros. En todo caso, solamente hablando con él podrás encontrar la solución adecuada. Tranquilízalo sobre su capacidad de hacer amigos, haciéndole comprender que las relaciones humanas no siempre son fáciles.

¿Cómo ayudarlo?

A continuación, ¿cómo lograr que se haga amigos? Etapa número uno: procura generarle confianza en sí mismo. Incítalo a invitar compañeros a casa y luego déjalo manejar solo la situación. Si acabas de mudarte, puede resultarle más difícil, entonces deberás ayudarlo un poco. Habla de él con su maestra o sus profesores para ver cómo se desenvuelve en clase y en el patio del recreo. Y sobre todo, resiste las ganas de sobreprotegerlo, sólo lograrás agravar las cosas.

Desarrolla actividades colectivas para provocar encuentros, apúntalo a un club de deporte, a un taller de manualidades o juegos; también puedes organizarle picnics en familia y sugerirle que invite a alguno de sus compañeros de deporte. Para su cumpleaños, hazle una sorpresa invitando a algunos de sus compañeros. Muchas veces tendrás la oportunidad de ayudarlo en su desarrollo y verás rápidamente un cambio en su comportamiento.

Sin embargo, si nada de esto funciona, quizás el problema sea más grave y deberás pensar en consultar a un especialista.

M. Capeyron

Otros contenidos del dosier: Relaciones afectivas del niño

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