La siesta del niño según la edad

Un niño no tienes las mismas necesidades de sueño a los 2 meses, al año o a los 4 años. Una cosa es segura: necesita dormir durante el día. Incluso teniendo en cuenta su edad, es difícil marcar unos horarios precisos. Hay niños que duermen mucho y otros que duermen poco y contra eso los padres no pueden hacer nada. Sin embargo, puedes y debes estar atento/a al comportamiento de tu hijo que te indicará si duerme suficiente o no.

Crea un ambiente tranquilo

Sea cual sea su edad, el niño necesita un ambiente tranquilo y sereno, para poder dormirse. Catherine Salinier, pediatra y vicepresidenta de la Asociación francesa de pediatría ambulatoria (AFPA), afirma que "sabemos que un niño tiene sus necesidades de sueño cubiertas si está tranquilo y tiene un comportamiento normal". Tranquilo no quiere decir apático, simplemente que el niño no esté hiperactivo ni demasiado excitado durante el día y, sobre todo, por la noche.

Además, hay estar atentos a los signos de fatiga que el niño manifiesta: refunfuña, no quiere jugar más o llora porque sí. Es la señal para no retrasar más el momento de dormir con la excusa de que no es su hora o de que tienes que ir a la compra: si el bebé está cansado, el bebé tiene que dormir.

También es importante que tenga unos horarios regulares. Los niños se adaptan naturalmente al ritmo de la familia. Una vez sus hábitos de sueño se hayan establecido, no hay que cambiar su rutina. La pediatra explica por ejemplo que "no hay que llevar al bebé a hacer la compra si es su hora de dormir. Hay que proporcionarle un ritmo regular y respetarlo. Son los padres (o la cuidadora o niñera) los que deben adaptarse a las necesidades del bebé y no al contrario".

Antes de meterlo en la cama, ya sea para dormir la siesta o por la noche, es importante crear un ambiente tranquilo y propicio al sueño. Apaga la tele, los juegos ruidosos y léele un cuento, cógelo en brazos... Háblale, haz que comprenda que es el momento de dormir, que es un momento privilegiado para él. Estos rituales pueden ayudar al bebé a identificar, por ejemplo, que es la hora de ir a la cama pero, al mismo tiempo, no deben eternizarse.

Tres siestas al día para los recién nacidos

Las necesidades del sueño son muy importantes para los recién nacidos (hasta 3 meses aproximadamente). "Existe un ritmo particular, ciclos de 3 o 4 horas, de día y de noche. Así que es normal que el bebé se despierte en plena noche" señala Catherine Salinier.

Después de los 3 meses, el recién nacido se despertará con menos frecuencia por la noche y adoptará un ritmo día/noche más adecuado al ritmo de sus padres.

El bebé (3 meses - 2 años aproximadamente) sigue necesitando dormir mucho. Durante el día, puede hacer tres siestas: una hora por la mañana, unas dos horas después de comer  y otra por la tarde noche.  "Si el niño va a la guardería, los ritmos no serán los mismos que si se quedase en casa todo el día con sus padres. Sin embargo, sabrá adaptarse", señala la pediatra.

Por último, después de los 2 años, las necesidades son menos importantes: una siesta de dos horas después de comer suele bastar. Esto no vale para todos los niños, no debemos generalizar: hay niños que no dormirán, otros que dormirán más... Lo importante es que el niño esté descansado.

Algunos niños mayores que ya no duermen la siesta en el colegio acaban el día muy cansados. Así que es importante que la duerman el fin de semana.  

¿La siesta impide que duerman por la noche?

Vamos a acabar ya con este eterno cliché: que el bebé duerma una buena siesta durante el día no significa que no vaya a dormir por la noche. Al contrario, si el niño no duerme bien durante el día, tampoco dormirá bien por la noche. Así, los desequilibrios del sueño durante el día conllevan desequilibrios de sueño durante la noche.

Contrariamente a lo que muchos padres puedan pensar, una buena siesta no impedirá al bebé dormir bien por la noche. Así que no tienes por qué pedirle a la niñera que el niño no se duerma para poder estar tranquila por la noche. Catherine Salinier señala que "al contrario, cuando más descansado está un niño durante el día, mejor dormirá por la noche. Una falta de sueño durante el día se reflejará en una hiperactividad nocturna y en problemas de comportamiento. Estará inquieto, gruñón y le costará dormirse".

¿Y si el niño no consigue dormirse?

A veces, el bebé no quiere dormir. Nos hace entender que no quiere ir a la cama o manifiesta su descontento llorando; a veces incluso no logra quedarse dormido. Si el niño presenta problemas de sueño o de comportamiento, hay que consultar al pediatra. "Es en este momento cuando el pediatra demuestra su talento ya que debería llegar a poder solucionar el problema a lo largo de las consultas" explica Catherine Salinier. El profesional preguntará a los padres sobre el comportamiento del niño y sobre las costumbres (del niño y los padres): los niños suelen sentir y reflejar a su manera los problemas sociales, psicológicos, y otros, de sus padres. Por eso es muy importante ofrecer al niño un ambiente tranquilo aunque sin ceder a sus caprichos y acabar convirtiéndolo en un pequeño dictador.  A veces, encontrar el equilibrio entre sus necesidades y vuestro ritmo es difícil y puede llevar tiempo. Tened paciencia y ¡estad atentos a lo que vuestro hijo os pide!

Y. Saïdj

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