Sueño infantil: ¿Cuánto deben dormir nuestros hijos?

De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Nacional del Sueño estadounidense, es aconsejable que los recién nacidos duerman alrededor de 15 horas al día para conseguir un mejor desarrollo cognitivo. También es aceptable que lo hagan entre 11 y 13 horas, aunque no por encima de las 18 diarias.

A partir de los 3 años se reduce a 10-13 horas, mientras que los expertos alertan que por debajo de 7 se puede estar poniendo en riesgo su desarrollo. A lo largo de los años escolares, una fase en la que los niños necesitan mucha energía, deberían dormir al menos 10 horas.

Una vez llegados a la adolescencia, las necesidades son similares a las de los adultos y es aconsejable conseguir que duerman unas 9 horas diarias. Según los expertos, en la adolescencia suelen comenzar problemas para cumplir los horarios, ya que los niños ya empiezan a tener mayor independencia: aumentan las actividades sociales, nuevos intereses, videojuegos, dispositivos móviles, redes sociales, etc.

Peor rendimiento escolar

Los estudios han demostrado que los niños que no duermen lo suficiente tienen peor comportamiento en clase, mientras que los estudiantes que cumplen con las horas de sueño recomendadas tienen niveles superiores de atención.

En un trabajo publicado en la revista Pediatrics y realizado por el departamento de Medicina del Sueño en el Centro Médico Nacional de Niños en Washington, se monitorizó un grupo de alumnos siguiendo sus patrones de descanso y su comportamiento en clase. Los profesores —que desconocían las horas de sueño de cada niño— señalaron a los estudiantes que dormían menos como más impulsivos e irritables. Lloraban, se frustraban y perdían los nervios fácilmente. Por el contrario, los niños que dormían estaban más alerta en clase.

En esta misma línea, investigadores de la Universidad de Londres demostraron en un estudio similar que el sueño afecta la memoria, la creatividad y la capacidad verbal de los niños.  Además, se sabe que los horarios de sueño irregulares son más perjudiciales cuanto más pequeño es el menor. Los expertos sugieren que esto se deba a que este periodo representa una etapa sensible para el desarrollo cognitivo infantil y que el impacto de los irregulares es acumulativo.

Obesidad y diabetes

Por otro lado, los patrones de sueño incorrecto tienen otros efectos negativos a largo plazo que se manifiestan de diversas maneras. No dormir lo suficiente aumenta la predisposición a la diabetes y obesidad infantil, según han señalado estudios como el publicado en el International Journal of Obesity.

De acuerdo con datos de esta investigación, los niños que duermen menos de 7 horas diarias muestran un incremento en el peso sensiblemente superior al de aquellos que duermen por encima de las 8 diarias. La explicación se encuentra en que pasada la primera hora de sueño, se segrega la mayor cantidad de la hormona del crecimiento, clave en el desarrollo de células y tejidos.

Indicios y consejos para combatirlo

Aunque el comportamiento de cada niño es diferente, los especialistas señalan algunos indicios que pueden alertar de un descanso incorrecto. Los niños en edad escolar no deberían tener sueño durante el día; si se quedan dormidos en el coche o viendo televisión, esa podría ser una señal de advertencia. Otra forma de medir la necesidad de sueño, es prestar atención a cuánto duermen durante los periodos vacaciones, cuando las exigencias de horarios son inferiores. Si las horas de descanso son muy superiores al resto del año, es posible que el niño necesite más descanso.

Existen algunas pautas y consejos que pueden ayudar a conseguir esta mejora:

  • Durante la hora previa a ir a la cama, es recomendable apagar los dispositivos electrónicos y realizar actividades que la relajación, como la lectura.
  • Mantener los horarios durante los fines de semana ayuda a fortalecer los hábitos.
  • Si el resto de los habitantes del hogar siguen horarios estables, sirven como modelo a los pequeños.
  • Un ambiente apropiado, con elementos como la  iluminación tenue, la temperatura agradable y el silencio, juegan un papel importante.
  • Es importante evitar el consumo de bebidas con cafeína después del mediodía
  • También es efectivo establecer una rutina previa antes de ir a la cama y repetirla cada noche.

Fuentes:

  • National Sleep Foundation
  • Organización Mundial de la Salud.
  • ‘Nighttime sleep duration and hedonic eating in childhood’, L McDonald. Departamento de Salud Pública, Universidad de Londres.
  • ‘School-based sleep education programs: A knowledge-to-action perspective regarding barriers, proposed solutions, and future directions’, Reut Gruber. Centro de Investigación Douglas de Quebec.
  • ‘Association between short sleep duration and risk behavior factors in middle school students’, J. Owens. Centro Médico Nacional Infantil, Estados Unidos.

Otros contenidos del dosier: Sueño del niño

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