El impacto psicológico en la mujer de una interrupción voluntaria del embarazo

Según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, cada año se producen unos 100.000 abortos voluntarios en España. El impacto psicológico de este acto en la vida de las mujeres representa un tema difícil de abordar de manera sosegada por las apasionadas reacciones y las tajantes opiniones que suscita, las cuales no contribuyen al discernimiento y la reflexión.

Si nos atenemos a las conclusiones de un estudio publicado en diciembre de 2016 en la revista Jama Psychiatry (Biggs et al.), abortar no aumenta el riesgo de desarrollar un trastorno psicológico en mujeres que experimentan un embarazo no deseado. En cambio, las mujeres que continúan con el embarazo contra su voluntad pueden presentar signos de ansiedad, estrés e incluso angustia psicológica. Así pues, a la luz del estudio, la denegación del aborto provoca consecuencias psicológicas tanto o más perjudiciales que la decisión libre de abortar.

El profundo impacto de un aborto

Si es fácil entender la ansiedad que origina la imposibilidad de abortar, es difícil sostener que la interrupción voluntaria del embarazo esté exenta de cualquier secuela psicológica para la mujer. «Abortar conlleva un fuerte impacto y supone un traumatismo en el sentido de que se interfiere en el proceso de la vida. Nunca se puede reducir a un acto trivial», destaca Nathalie Lancelin-Huin, psicóloga especializada en perinatalidad.

El lamento y la angustia que algunas mujeres pueden sentir después de abortar acompañan a un sentimiento de culpa predominante que puede prolongarse en el tiempo. «El sentimiento de culpa puede ser duro de sobrellevar y mantenerse incluso después de un embarazo posterior. Resulta difícil tomar perspectiva suficiente. Me han llegado casos de mujeres en quienes el recuerdo del aborto ha aflorado hasta veinte años más tarde, sin marcadores previos, principalmente cuando se enfrentan a una prueba», explica la psicóloga, cuya experiencia clínica contradice así los resultados del estudio al que hemos aludido, que señala que el impacto psicológico no dura más de 6 meses. Con todo, hay mujeres que no sufren tal impacto y asumen el aborto como una etapa más de su vida. «Por distintas razones, algunas mujeres consiguen asimilar el hecho de forma satisfactoria y lo integran en su historia», explica Lancelin-Huin.

La influencia de la situación particular en el aborto

Lo que es seguro es que, dada la amplísima diversidad de situaciones y particularidades individuales, resulta complicado evaluar el impacto psicológico del aborto voluntario. En cualquier caso, las generalizaciones y las conclusiones precipitadas carecen de sentido. ¿Cómo equiparar el caso de una adolescente de 16 años embarazada que acaba de romper con su novio con el de una mujer de 40, madre de dos hijos y cuyo marido acaba de ser despedido y no quiere un tercer bebé? Aparte están los casos de las víctimas de violación, con sus propias especificidades.

Alissa, 27 años, nos ofrece su testimonio. Se quedó embarazada a los 20 años y decidió abortar. «Estaba segura de mi decisión. La intervención transcurrió sin problemas, pero luego no me sentía bien. Tenía vergüenza y me sentía como una miserable por haber cometido un acto así. Día tras día, experimentaba una especie de malestar y tristeza en mi interior. Busqué ayuda yendo al psicólogo. Tardé casi tres años en integrar este hecho en mi vida», nos cuenta esta joven que en la actualidad vive de nuevo en pareja.

Cuando abortar representa un alivio

Véronique, ahora cuadragenaria, vivió un aborto bastante diferente al de Alissa: «Con 35 años, tuve una relación con un hombre casado y, por accidente, me quedé embarazada. Como no él no quería separarse de su mujer, decidí abortar. Supuso un alivio para mí, pues no veía salida a la situación, que me provocaba ansiedad. Justo después, rompí con ese hombre y me concentré en otros proyectos para seguir adelante».

Además del hecho biológico que experimentan todas, hay que aprehender la totalidad de la realidad psíquica de cada mujer en su singularidad para evaluar sus recursos psíquicos y sacar a la luz resistencias que puedan surgir con motivo del aborto.

La decisión consciente de interrumpir el embarazo

A fin de sobrellevar un aborto voluntario en las mejores condiciones, es importante emprender el camino con absoluta consciencia, ya que dedicando un tiempo a madurar la decisión resultará más fácil pasar página después. «Es muy importante el trabajo de consciencia, que puede llevarse a cabo sola o con la atención de un terapeuta, para que la mujer se sienta responsable y no culpable, además de asimilar el hecho sin reprimirlo ni banalizarlo», añade nuestra psicóloga. Tras la intervención, resultará más fácil continuar adelante. Poner palabras, otorgar un sentido y actuar con consciencia es siempre una garantía de avanzar cargada de humanidad.

N. Ferron

Fuentes:

BIGGS, M. Antonia (2016). “Women’s Mental Health and Well-being 5 Years After Receiving or Being Denied an Abortion: A Prospective, Longitudinal Cohort Study”. Jama Psychiatry [en línea]. 74 (2): 169-178

Portal Estadístico del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad [en línea]

Otros contenidos del dosier: Aborto espontáneo e interrupción voluntaria del embarazo (IVE)

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