La listeriosis: una infección poco frecuente pero grave

Prestar especial atención a la higiene alimentaria es una medida indispensable y, por suerte, muy eficaz para prevenir esta infección. También es importante estar muy pendiente de posibles molestias o dolores ya que, en caso de infección, el tratamiento terapéutico precoz permitirá reducir las complicaciones.

La listeriosis: una infección proveniente de algunos alimentos crudos

La listeriosis es una enfermedad infecciosa causada por un tipo de bacterias denominado listeria (listeria monocytogenes). Se trata de una bacteria muy resistente y muy diseminada ya que puede vivir en el agua, en el suelo y en las plantas. Es capaz de resistir la cadena de frío y puede desarrollarse a partir de los 4 °C, es decir, a la temperatura de un frigorífico. La listeria apenas altera el sabor de los alimentos pasando así desapercibida. La transmisión se produce, principalmente, a través del consumo de alimentos contaminados, por eso los médicos aconsejan a las futuras mamás que eviten ciertos alimentos, en particular los pescados y mariscos crudos, los embutidos artesanales o los productos lácteos elaborados con leche cruda.

Una patología poco frecuente pero en aumento

Según la Dra. Caroline Charlier, especializada en el tratamiento de mujeres embarazadas afectadas por listeriosis en el hospital Paris-Necker de París, “la infección no es muy frecuente pero está aumentando y puede ser muy grave”. De hecho, aunque desde hace 20 años los casos de listerioris se han ido reduciendo, el 2006 y 2007 estuvieron marcados por un ligero aumento. En 2007, 319 personas resultaron infectadas en Francia.

Esta infección afecta especialmente a personas ancianas y con el sistema inmunitario debilitado, como es el caso de las embarazadas y sus recién nacidos. La listeriosis se detecta en uno de cada 200 embarazos. En 2007, 46 de los 319 casos de listeriosis registrados en Francia ocurrieron en este contexto (infección materno-neonatal).

Los síntomas pueden pasar desapercibidos en las mujeres embarazadas. En algunos casos, las futuras mamás pueden presentar síntomas de tipo gripal como fiebre aislada o dolor de cabeza. Por lo tanto, “cuando una embarazada tiene fiebre, el médico en seguida debe pensar en un posible caso de listeriosis”, explica la Dra. Charlier. Un diagnóstico a tiempo unido a “un tratamiento precoz puede reducir al máximo las complicaciones”.

La importancia de un tratamiento precoz

La vía de entrada de la bacteria es digestiva. Una vez que ha entrado en el organismo, la listeriosis es capaz de atravesar la barrera placentaria y llegar así al bebé. En las formas graves de la infección, es decir, cuando la enfermedad no ha sido tratada a tiempo, la listeriosis puede tener consecuencias dramáticas para el futuro bebé. De hecho, puede derivar en una septicemia grave (presencia de la bacteria en la sangre), pudiendo provocar muerte fetal “in útero”, parto prematuro o infección grave en el recién nacido (dificultad respiratoria, infección neurológica, etc.).

El tratamiento de la listeriosis consiste en la asociación de dos antibióticos, ampicilina y gentamicina. Su eficacia depende de la precocidad de su aplicación.

Aunque los antibióticos han demostrado su eficacia en el tratamiento de la infección, “el mejor tratamiento sigue siendo la prevención”, insiste Caroline Chartier.

Prevenir la infección evitando los alimentos de riesgo

Las pautas para la prevención son sencillas. Basta con que las futuras mamás eliminen ciertos alimentos de su alimentación y sigan unas normas de higiene adecuadas.

He aquí la lista de productos a evitar durante estos nueve meses:

  • El marisco y el pescado crudo: el pescado (incluso ahumado), el sushi, el sashimi, el surimi, las ostras, etc.;
  • Los embutidos artesanales: los fiambres, los patés y productos cárnicos para untar, etc. Es mejor consumir embutidos envasados y consumirlos inmediatamente después de abrir;
  • Los productos lácteos elaborados con leche cruda: es preferible optar por la leche pasterizada, UHT o esterilizada y los quesos curados o semicurados;
  • Los granos germinados: soja, etc.

Prevenir la infección con pequeños gestos en el día a día

Por último, las futuras mamás tienen que reforzar los buenos hábitos e intentar mantenerlos después de que nazca el bebé:

  • Lavar bien las verduras antes de consumirlas, la listeria se encuentra en la tierra;
  • Cocer bien las carnes y los pescados;
  • Recalentar siempre las sobras de las comidas y los platos cocinados (la listeria se destruye a 100 °C);
  • Respetar las fechas de caducidad;
  • Conservar por separado los alimentos cocinados (o listos para el consumo) de los alimentos crudos;
  • Si te mueres de ganas por un trozo de queso blando, no olvides quitarle primero la corteza y optar siempre por un queso pasteurizado;
  • Limpiar con frecuencia y desinfectar con lejía el frigorífico y la encimera, así como los utensilios de cocina;
  • Asegurarse de que el frigorífico está a 4 °C;
  • Lavarse bien las manos y a menudo.

En Francia, la listeriosis es una infección muy vigilada. Los trabajos delCentre national de référence des Listeria (Centro francés de referencia de Listerias) y el Centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la listeriosis de origen alimentario,en colaboración con el Instituto francés de Vigilancia Sanitaria, permiten un mayor control de esta infección, a veces epidémica.

E. Vieillard

Otros contenidos del dosier: Alimentación durante el embarazo

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