¿Qué agua hay que tomar durante el embarazo?

1,5 litros de líquido al día por lo menos

Igual que siempre, tu cuerpo necesita de entre 1,5 a 2 litros de líquido al día para poder funcionar correctamente. En el embarazo, también es necesario para el correcto desarrollo del feto. La hidratación de la madre repercute en el volumen del líquido amniótico. A lo que hay que añadir la necesidad de beber para prevenir o mejorar los trastornos relacionados con tu estado: piel seca, estreñimiento, hemorroides, infecciones urinarias, ataques de hambre (y por lo tanto kilos de más)... La mejor bebida, porque no contiene azúcares, ni excitantes, es el agua.

No esperes a tener sed para servirte un vaso y acostúmbrate a tener siempre a mano una botella. Para llegar a la cantidad necesaria, consume alimentos ricos en agua (frutas y verduras), zumos, infusiones y caldos. Si te cuesta tomar agua durante los tres primeros meses de embarazo, prueba con el agua con gas, que puede ayudarte con los problemas digestivos, y, en última instancia, con los refrescos light que al menos evitarán que te deshidrates. Después del primer trimestre, no abuses, porque esas bebidas estimulan el apetito y pueden empeorar los gases.

Embarazo: acertar en la elección del agua

Si el agua de la zona en la que vives ha sido tratada y controlada para responder a las normas de potabilidad, puedes consumir agua del grifo sin ningún problema. Sin embargo, puede contener demasiados nitratos para las embarazadas. Para informarte, pregunta en el ayuntamiento.

Por su parte, las aguas embotelladas te ayudan a equilibrar los aportes minerales. Elige la tuya en función de las posibles carencias en tu alimentación o varía para estar segura de que no te falta de nada.

El calcio: Permite desarrollar el esqueleto y los dientes del bebé. Es también un compuesto de la leche materna. Si tienes una carencia, el bebé lo tomará de tus reservas lo que podría conllevar una descalcificación, pero también un mayor riesgo de sufrir hipertensión arterial y depresión posparto. Las aguas cálcicas son las que tienen más de 150 mg/l de calcio.

El magnesio: Te ayuda a contrarrestar el cansancio, los calambres, los dolores de los ligamentos y las palpitaciones. Las aguas magnésicas son las que tienen más de 50 mg/l de magnesio.  

Por último, cuidado con el agua mineral con gas que tiene un alto contenido en sal y puede agravar los edemas y la hipertensión, problemas frecuentes durante el embarazo. Olvídate también del agua mineral aromatizada que suele contener mucha azúcar y, por tanto, te hace ganar peso.

C. Patez

Otros contenidos del dosier: Alimentación durante el embarazo

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