Futura mamá, ¡disfruta en el instituto de belleza!

Durante todo el embarazo, hay pequeños y desagradables malestares que perturban tu tranquilidad, especialmente de orden estético: piel seca o grasa, cabellos apagados, uñas blandas, hiperpilosidad, piernas pesadas… ¿No sabes qué cuidados elegir o qué técnicas evitar? Por el contrario, ¿qué rituales de belleza hay que privilegiar? ¿Adónde dirigirse? ¡Todos nuestros consejos para seguir siendo una adicta a la belleza aunque estés esperando un bebé!

L. Emile

¿Dónde, cuándo, cómo?

Tu condición te vuelve más frágil, de modo que es muy importante ponerte en manos profesionales. Sobre todo porque con el vientre redondo, depilarse o hacerse la pedicura puede convertirse rápidamente en un verdadero calvario. Ten presente que el mejor momento para disfrutar de un tratamiento en instituto se sitúa probablemente en el segundo trimestre: ya has superado el obstáculo de las náuseas y tu silueta no te molesta demasiado aún.

Tampoco olvides concertar una cita para alrededor de dos semanas antes de la fecha prevista de parto para un check-up de belleza.

No sólo estarás contenta de sentirte en forma cuando ingreses en la maternidad sino que además, no deberás preocuparte durante los días posteriores al nacimiento. Para pasar un momento agradable, es importante que tengas ropa interior o un traje de baño confortable. Si temes no sentirte a gusto, utiliza una túnica o una camisa amplia. No olvides tampoco tu botellita de agua mineral y un tentempié.

Para la elección del lugar, apuesta por los institutos que se especializan en cuidados de futuras mamás. Evita los lugares muy chic, que no acostumbran recibir embarazadas. Te arriesgas a ser tratada como un cliente más o incluso sentirte realmente incómoda ante su falta de pericia. En última instancia, si conoces bien a tu esteticista, pregúntaselo directamente. En cualquier caso, infórmate antes sobre el desarrollo exacto del tratamiento: condiciones, duración, contraindicaciones, etc.

Tratamientos que conviene evitar durante el embarazo

  • Hammam, sauna y depilación con cera caliente, pues podrían generar o empeorar problemas de circulación (retención de líquidos, várices, hemorroides) que son frecuentes desde el segundo trimestre.
  • Los chorros de agua reafirmantes: sería preferible evitar el pecho y el vientre, sobre todo porque los chorros fragilizan los tejidos que ya están afectados por la impregnación hormonal y el aumento de peso.
  • Los masajes tónicos de espalda: tu cuerpo es más sensible (especialmente a causa de la relajación de los ligamentos), no puedes recostarte boca abajo, probablemente te dolerá la espalda (ésta compensa a menudo el desequilibrio sufrido por el “nuevo centro de gravedad”). En definitiva, sólo un fisio sabrá manipular tu espalda y tus cervicales sin que corras el riesgo de sufrir de más.
  • Los aceites esenciales: a causa de su posible toxicidad para el bebé, están contraindicados durante todo el embarazo. Puedes solicitar al esteticista que los reemplace por aceites neutros.
  • Los tratamientos del busto: tu pecho, más sensible que lo habitual (calor, tensión, rojeces) no toleraría el tratamiento.
  • Los peelings demasiado abrasivos: tu piel (particularmente la del rostro, los senos, el vientre y las caderas) sufre una conmoción profunda. Exfoliarla supone sensibilizarla y exponerla a los daños que la acechan: máscara del embarazo, estrías…
  • Los productos autobronceadores y los UV: corres el riesgo de provocar o agravar la máscara del embarazo, esas manchas marrones que se ubican alrededor de los ojos y de la boca.

Los tratamientos más adaptados durante el embarazo

  • Los baños de hidromasajes: logran relajar tus músculos suavemente. Incluso el bebé lo apreciará. Sin contar con la acción sobre los eventuales problemas de piernas pesadas.
  • Los tratamientos hidratantes: exfoliaciones suaves, envolventes, a base de productos naturales, el modelado al aceite de almendras dulces por ejemplo, constituyen los medios perfectos para ayudar a tu epidermis a atravesar la prueba del embarazo sin problemas… Ideal para quienes sufren de pequeñas escoriaciones.
  • Los cuidados del rostro: limpieza de la piel, máscara re-equilibrante (de arcilla, por ejemplo), cuidados del contorno de ojo, consejos de maquillaje: todos los medios son útiles para aplacar tu piel afectada y devolverte incluso el brillo en caso de insomnio crónico.
  • Los masajes descontracturantes: nuca, cabeza, manos, pies, piernas… si el producto a utilizar está autorizado, ¡adelante!
  • Los cuidados estéticos puros: manicura y pedicura (sin esmalte es mejor aún), depilación (a la cera tibia) y peinado te permitirán permanecer bella esperando a tu bebé y sin correr ningún riesgo.

Otros contenidos del dosier: Belleza y embarazo

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