El desprendimiento placentario, ¿es grave?

Pérdidas de sangre, un dolor insoportable en el abdomen, un vientre repentinamente duro como una piedra… Estos síntomas pueden provocar un desprendimiento de la placenta. En estos casos, es necesario acudir de inmediato al médico.

Desprendimiento placentario durante el primer trimestre del embarazo

El desprendimiento de placenta es muy habitual. Afecta a casi el 20% de los embarazos. La ecografía, que suele realizarse si se producen hemorragias o dolores, muestra un derrame sanguíneo cuya importancia puede variar.  
Se habla de desprendimiento de trofoblasto durante los dos primeros meses y, a partir del tercer mes se denomina desprendimiento de placenta, cuando el embrión ya es un feto y el trofoblasto pasa a denominarse placenta. Un desprendimiento de placenta es siempre una fuente de angustia. Por ese motivo, es necesario relativizar, según la el caso:

  • Cuando la ecografía reconoce una actividad cardíaca en el embrión o el feto, el pronóstico suele ser favorable, pues entre el 80 y el 90% de estos hematomas experimentan una regresión espontánea. Se consideran factores de peor pronóstico un derrame voluminoso o un hematoma que persiste después del segundo mes. El profesor Henri-Jean Philippe, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia de un centro hospitalario de Nantes, subraya que “dado que no se han realizado estudios clínicos, a modo de precaución se recomienda reposo absoluto y/o abstinencia sexual y se aconseja recetar antiespasmódicos y facilitar la baja laboral. Nos da miedo que el hematoma amenace el embarazo. Al limitar las contracciones, el reposo puede ser, sin duda, beneficioso. En cambio, no se aconseja recurrir a tratamientos hormonales”.
  • Cuando no se reconoce ninguna actividad cardíaca, el hematoma puede ser una señal de un aborto espontáneo. El feto saldrá de forma espontánea en la mayoría de casos, pero quizá se necesite tomar un tratamiento médico para favorizar la expulsión, así como también un raspado.

Un aborto es una situación “desgraciadamente muy frecuente y que no puede considerarse como banal en la vida de una mujer, aunque la experiencia no resulte traumática. No hay que olvidar que un aborto en estas circunstancias no implica dificultades para volver a quedarse embarazada en poco tiempo”, asegura el profesor Philippe.
Es fundamental diferenciar este tipo de abortos aislados de los abortos repetidos. A partir del tercer aborto espontáneo, deben de hacerse exploraciones, ya que las anomalías cromosómicas en el embrión pueden estar relacionadas con enfermedades de la madre que se pueden tratar: una malformación en el cuello del útero, o del propio útero, anomalías hormonales o inmunidad, a excepción de las infecciones.

Desprendimiento durante el segundo y tercer trimestre de embarazo

No olvidemos que cualquier hemorragia que se produzca durante el segundo o tercer trimestre del embarazo, por mínima que sea, debe de consultarse urgentemente. Además, un desprendimiento de placenta es más habitual en el tercer que en el segundo trimestre. Puede corresponder a un hematoma ocasional o a una hemorragia retro-placentaria, que sin duda es una urgencia a consultar con el ginecólogo.

El hematoma ocasional

Este hematoma, relativamente benigno, consiste en la ruptura de una vena situada en la parte inferior de la placenta. Conlleva una hemorragia generalmente negruzca y poco abundante, casi nunca de sangre roja. El desprendimiento placentario es parcial y, por lo tanto, no interrumpe la circulación entre la madre y el feto. En general es compatible con el embarazo. La posibilidad de que evolucione y se convierta en un verdadero hematoma retro-placentario justifica un seguimiento intensivo.

El hematoma retro-placentario

El hematoma retro-placentario se define como un desprendimiento prematuro de la placenta. Interrumpe una parte, más o menos importante, de la circulación sanguínea entre la madre y el feto, lo que provoca un sufrimiento en el bebé y puede causar la muerte del feto en el útero.
Hay diversos síntomas clínicos que advierten esta situación:

  • Un dolor abdominal parecido a un pinchazo, permanente y muy intenso;
  • Una hemorragia ginecológica de sangre negruzca en general poco abundante;
  • Náuseas, sensación de debilidad, al borde del síncope.
  • Dolores en el vientre, que está duro como una piedra.

Estos síntomas son quizá los más discretos, y pueden limitarse a contracciones acompañadas de pequeñas hemorragias.
Sean cuales sean los síntomas, deben de tratarse con urgencia: el hematoma retro-placentario puede poner en peligro la vida del feto y de la madre.

  • Es urgente que el bebé nazca: el feto sufre de falta de oxígeno y, por lo tanto, corre el riesgo de morir en el útero. Se puede proceder a una cesárea como medida de urgencia si se considera viable que el bebé siga con vida. La mortalidad prenatal afecta a casi el 50% de los casos.
  • No es tan urgente para la madre: tras una hemorragia masiva, la madre puede sufrir efectos secundarios tales como un estado de choque o problemas en la coagulación. Sin embargo, la mortalidad materna es muy poco habitual, aunque posible, y solo afecta al 1 o 2% de los casos.

El control y seguimiento de un hematoma retro-placentario es imprevisible. Sin embargo, los factores de riesgo existen, y por lo tanto, justifican un seguimiento particular del embarazo: prePreeclampsiaeclampsia, hipertensión arterial, embarazo de una madre mayor de 35 años, hematoma retro-placentario en un embarazo anterior, tabaquismo, cocainismo, traumatismo abdominal.
El profesor Henri-Jean Philippe insiste en la importancia de la prevención del hematoma retro-placentario: “La tensión arterial suele vigilarse, pero el tabaquismo, la adicción a la cocaína o la violencia de género también pueden tener consecuencias dramáticas. No te guardes los problemas para ti. Se puede recurrir a ayuda para dejar de fumar, o para desintoxicarse o incluso en caos de violencia doméstica a principios del embarazo, pero también en cualquier momento de tu vida. Si la violencia doméstica es habitual en un hogar, se repetirá durante el embarazo.
Pueden provocar un riesgo de hematoma retro-placentario y cualquier médico reconocerá el origen. Tu ginecólogo y comdadrona están ahí para cuidar de tu salud y de tu bebé: si te encuentras en una situación de riesgo de hematoma retro-placentario, es necesario hablar de ello”, aconseja.
Dra. S. Parienté
Fuente: Entrevista con el profesor Henri-Jean Philippe, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del centro hospitalario de Nantes.  

Otros contenidos del dosier: Complicaciones durante el embarazo

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