Malformaciones ginecológicas y su influencia en el embarazo

En ocasiones, en el embrión femenino el aparato reproductor del embrión femenino no se desarrolla correctamente. Estas alteraciones no suelen descubrirse hasta la edad adulta por los síntomas que provocan: amenorrea (ausencia de menstruación), dispareunia (dolor en el coito), dificultad para quedarse embarazada. La mayoría de las malformaciones afectan al útero.

Malformaciones uterinas

Existen los siguientes tipos:

  • Agenesia o aplasia uterina. Es la ausencia de útero. En este caso, no existe posibilidad de quedarse embarazada. El profesor Pascal Gaucherand, jefe de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital Materno-Infantil Universitario de Lyon (Francia) nos explica que, en estos casos, algunas parejas recurren a la gestación subrogada, viajando a países donde esta práctica es legal (como Bélgica y la República Checa). «Otra solución de la que se está empezando a hablar es el trasplante de útero ―nos explica Gaucherand―. El país más avanzado en este ámbito es Suecia, donde ya han nacido varios niños de úteros trasplantados. Con todo, se trata de una técnica en estadio muy inicial. Por su parte, la madre debe someterse a un tratamiento con inmunosupresores y a una exhaustiva supervisión médica durante el embarazo».
  • Útero tabicado o útero septo. Es la malformación uterina más frecuente. Consiste en la existencia de un tabique fibroso que atraviesa el interior del útero, el cual presenta apariencia normal por fuera. El útero tabicado reduce las posibilidades de quedarse embarazada e incrementa el riesgo de aborto espontáneo. De hecho, después de tres abortos consecutivos, el ginecólogo decide realizar una prueba de imagen de la cavidad uterina en busca de esta malformación. Una vez diagnosticada, el tabique puede operarse fácilmente por histeroscopia (introduciendo una pequeña cámara en el útero) en régimen de ambulatorio, es decir, sin hospitalización.
  • Útero bicorne. Se trata de un útero dividido en dos cuernos comunicados entre sí. Como señala el profesor Gaucherand, «conlleva una reducción de tamaño de la cavidad uterina. No impide la concepción, pero el útero es demasiado pequeño como para contener al feto. Por ello, en mujeres con útero bicorne el embarazo acaba en aborto tardío alrededor de la 20.ª semana o parto prematuro a principios del sexto mes». No existe tratamiento para esta malformación. Tras un primer incidente y una vez diagnosticada la malformación, el médico puede realizar un cerclaje cervical con vistas a un segundo embarazo. Otro riesgo del útero bicorne es la alta probabilidad de que el bebé se presente en posición podálica (de nalgas) o transversal (de lado), lo que implicará una cesárea.
  • Útero unicorne. Es un útero al que le falta una mitad. En función del espacio disponible para el feto, provocará las mismas dificultades que el útero bicorne.

Malformaciones cervicales

En algunos casos, un útero bicorne conlleva la presencia de dos cuellos uterinos, separados por un grueso tabique, por lo que el embarazo tiene lugar en una de las dos mitades del útero. Por ello, el parto por vía vaginal puede resultar problemático y conducirá al médico a contemplar la opción de una cesárea.

Malformaciones vaginales

Una malformación en la vagina también puede complicar el embarazo. La agenesia o aplasia (ausencia) vaginal suele estar asociada a la agenesia uterina. En este caso, no existe posibilidad de embarazo. En cambio, las malformaciones ocasionadas por una enfermedad (como la hiperplasia suprarrenal congénita) no afectan al útero. En ese caso, el médico estudiará una reconstrucción quirúrgica en función del estado de la mujer, con el objetivo de permitir el coito.

En ciertos casos, el ginecólogo descubre un tabique vaginal durante una consulta rutinaria. Si dicho tabique no es muy extenso, no dificultará el embarazo. No obstante, según señala el profesor Gaucherand, «puede complicar el parto por reducción de espacio. Por ello, se puede eliminar el tabique durante el embarazo o antes del mismo». Esta operación también puede realizarse en régimen de ambulatorio. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el tabique vaginal es una prolongación de un tabique uterino.

Malformaciones ováricas

Las malformaciones ováricas no afectan al desarrollo de la gestación, ya que solo reducen ligeramente las posibilidad de concepción. «En caso de ausencia total de ovarios, habrá que recurrir a la donación de ovocitos», añade el profesor.

C. Delignières

Fuentes:

― entrevista con el profesor Pascal Gaucherand, jefe de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital Materno-Infantil del conjunto de Hospitales Universitarios de Lyon (Francia)

― “Malformations utérovaginales et fertilité”, S. Bendifallah, M. Even Silberstein, J.-M. Levaillant, H. Fernandez, EMC Gynécologie, abril de 2015

Otros contenidos del dosier: Complicaciones durante el embarazo

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