La formación del género del bebé

El sexo del bebé durante el embarazo

En el embarazo ya observaremos que la gente hace apuestas sobre la probabilidad de que sea niño o niña y en muchas ocasiones se basa en elementos sorprendentes. Se dice que la tripa (panza) tiene forma picuda cuando es una niña, y más redondeada si es niño. Esto obviamente no es cierto, depende más del tono muscular abdominal de la mujer y de la colocación del bebé dentro del útero, el sexo de la criatura no determina ninguno de estos dos factores. También se analizan las apetencias de la madre para adivinar el sexo del bebé, dicen que si te inclinas hacia los alimentos salados será niño y si son dulces niña.

Otros métodos de adivinación ya nos hacen intuir que las niñas no son bienvenidas, resulta que tendrás más nauseas, te saldrán granos y te verás más fea si el género de tu bebé es femenino. ¿La razón? Parece que esa niña de tu vientre te roba la belleza. Bastante tétrico si lo pensamos. Aunque últimamente las mujeres embarazadas de varones sienten que se las hace de menos, que se valora más a las niñas y les dicen cosas como “Oh, ¿es un niño? Bueno, para el próximo la nena” que, unido a la locura hormonal, no sienta demasiado bien.

Nosotros mismos podemos tener preferencias para el sexo del bebé, es algo natural y no debe hacernos sentir culpables. Generalmente preferiremos uno u otro antes de enterarnos pero enseguida nos haremos a la idea y amaremos a esa criatura incondicionalmente.

A veces no ocurre así y se llega a tener sentimientos de rechazo hacia el bebé no nato por no tener el sexo que deseábamos en un principio, pero no es lo habitual. Si eso ocurre sería algo a consultar con un especialista en psicología perinatal.

Sexo no es género

Hay que puntualizar que cuando hablamos de sexo nos referimos a las características biológicas que determinan si es femenino o masculino. En el embarazo solo podemos conocer si será niño o niña según la forma de sus genitales (o en análisis cromosómicos).

El género es un concepto cultural, son las características de tipo psicológico y social que atribuimos a un sexo u otro según lo que hemos aprendido. Depende totalmente del entorno así que no es universal.

Cuando embarazadas nos confirman el sexo físico del bebé nosotros ya comenzamos a construir su personalidad en nuestra cabeza, basándonos en el género. Así nos imaginaremos un niño fuerte, movido, brusco en sus movimientos y decoraremos su habitación de azul, compraremos ropa “de niño” y hablaremos de un futuro en el que jugará al futbol y se peleará con sus primos. La niña irá en rosa, será delicada y le gustarán las muñecas y los juegos suaves. El color de su ropa será siempre pastel y nos imaginaremos peinando su pelo y llevándola a ballet.

Parece algo exagerado pero claramente las perspectivas de crianza cambian de una manera u otra cuando conocemos el sexo del bebé.

Ideas preconcebidas del género del bebé

Es cierto que la oferta de productos para bebé no ayuda a que rompamos estos esquemas. Podemos observar secciones de niño y de niña en la ropa de bebé, que si lo pensamos no tiene mucho sentido porque de recién nacido la forma de la ropa es bastante estándar, pero nos lo dividen por colores.

No es difícil darse cuenta de qué estilo de carritos, cunas y muebles están dirigidos a unos y a otras y los juguetes en concreto están descaradamente divididos.

Observaremos desde el principio que las niñas reciben regalos de color rosa, peluches suaves y mantas adorables con conejitos mientras que ellos desde recién nacidos tienen juguetes con colores más fuertes, cosas que hacen ruido y tonos grises.

Muchos padres se rebelan y optan por escoger los productos que les gustan sin pensar en esa diferencia absurda, algunos llegan a molestarse y con razón cuando van a comprar algo para sus hijos y les preguntan si es niño o niña.

Es algo que puede parecer inocuo cuando hablamos de un bebé no nato o recién nacido pero las construcciones mentales que los padres se hacen desde el embarazo ya condicionan la forma de crianza de los menores, que todos estaremos de acuerdo que nos gustaría que fuese en igualdad de género.

Enseñar a los niños que sus diferencias no las marca su sexo y que pueden vestir como quieran, disfrutar de lo que les apetezca y tener el color favorito que les plazca es importante pero aún lo es más predicar con el ejemplo, si nosotros tratamos a nuestros hijos igual sean niños o niñas ellos también trataran igual a las personas independientemente de su sexo.

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