Del embrión al feto

La cuarta semana

Corresponde al período de transición entre la formación del embrión (embriogénesis) y la de los órganos (organogénesis) del futuro bebé. El corazón empieza a latir hacia el vigésimo tercer día, cuando no es más que un pequeño tubo pulsátil.
A partir de ese momento, el embrión adopta una forma más definida: es similar a una habichuela, con unas protuberancias que se convertirán en los miembros. Se desarrollan los primeros esbozos de los órganos. El embrión flota dentro de una cavidad llena de líquido amniótico, el saco amniótico o «bolsa de las aguas», y está unido a la placenta a través del cordón umbilical, que le permite obtener los nutrientes necesarios.
Al final de este primer mes de desarrollo, el embrión mide unos 5 mm.

Las semanas quinta y sexta

Las cuatro cavidades cardíacas se separan y el corazón, que ha aumentado de volumen, forma una pequeña protuberancia en la superficie del tórax. Empiezan a constituirse los demás órganos (estómago, intestino, páncreas y aparato urinario) y aparecen los esbozos de los futuros dientes.

Las semanas séptima y octava

Se forman los dedos de las manos y de los pies, y posteriormente los distintos segmentos de las extremidades. Las glándulas sexuales empiezan a desarrollarse y, paralelamente, se constituyen los músculos, los nervios y la médula ósea. Las partes de la cara empiezan a definirse más claramente: dos pequeños salientes para los ojos, dos cavidades para las orejas y, de momento, una sola abertura para la nariz y la boca.

Las semanas novena y décima

Aparecen los riñones y la orina empieza a verterse en el líquido amniótico. El embrión deglute y llena su estómago. Su cerebro consta de dos lóbulos simétricos. El intestino, que había empezado a desarrollarse fuera del vientre, integra ahora la cavidad abdominal.
El rostro del feto es reconocible, pues ya se han definido sus principales rasgos.
Aparecen los primeros huesos. Las manos se definen con mayor precisión y el pulgar se separa de los demás dedos.
Los miembros se alargan y pueden moverse por separado. El feto ha empezado a moverse hace semanas, pero sus movimientos son tan leves que la madre todavía no los percibe.
Aparecen los órganos genitales externos, aunque no siempre es fácil distinguir entre el tubérculo genital de una niña y el pene de un niño. Acaba el período llamado «embrionario», puesto que ya han aparecido los distintos esbozos de órganos, y el embrión adopta el nombre de «feto».
Esta distinción semántica es un tanto artificial, ya que el desarrollo, la organización y la madurez de los distintos órganos es un proceso progresivo y continuo que no finaliza hasta después del nacimiento.
En esta fase se realiza la segunda ecografía, la de las 12 semanas de amenorrea (10 semanas de embarazo), que permite determinar el buen desarrollo de las principales funciones en esta primera etapa. El futuro bebé mide entre 6 y 7 cm desde la cabeza hasta las nalgas y pesa unos 50 g. A juzgar por su aspecto general, se diría que ya es «mayor», pero todavía le quedan muchas semanas de desarrollo antes de poder enfrentarse a la vida exterior.

Otros contenidos del dosier: Mi embarazo mes a mes

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