Embarazo y consumo de drogas: amistades peligrosas

La drogadicción es uno de los problemas graves que afecta a nuestra sociedad. Numerosos estudios han señalado que el consumo de drogas durante la gestación causa diversos problemas para la madre y el niño, problemas que pueden prolongarse durante el resto de sus vidas. 

Embarazo y cannabis

El cannabis es la sustancia ilegal más consumida por las embarazadas. Durante el primer trimestre de embarazo, consumir marihuana no ocasionaría anomalías congénitas aunque esta afirmación provoca controversia en la literatura científica. Si este punto no está todavía muy claro es porque las consumidoras de marihuana tienden a asociar esta sustancia con alcohol y tabaco y así resulta difícil distinguir los efectos de los componentes químicos de cada una de estas sustancias. Sin embargo, ya provenga del tabaco o la marihuana, el humo perjudica gravemente al bebé. Varios estudios científicos demuestran que un consumo habitual de cannabis expone a la madre y al hijo a numerosos riesgos ya que el principio activo contenido en esta sustancia atraviesa la barrera placentaria y llega a la sangre del feto. 

  • Riesgos para el feto:

El consumo habitual de cannabis puede provocar un retraso del crecimiento intrauterino. El feto está expuesto al monóxido de carbono tanto como la madre. Además, el principio activo del cannabis atraviesa la barrera placentaria y llega a la sangre del feto en dosis variables lo que puede ocasionar un hematoma retro-placentario. Este se caracteriza por un desprendimiento de la placenta que conlleva una disminución de los aportes de oxígeno al feto y puede provocar una muerte intrauterina. Este hematoma causa con frecuencia hemorragias en la madre que también pueden resultar fatales.

  •  Riesgos para el recién nacido:

Según varios estudios, las madres que consumen cannabis dan a luz bebés con un peso inferior a las demás. Esta debilidad provoca una mayor sensibilidad a las infecciones durante los primeros meses de vida del bebé. Por otra parte, la probabilidad de un nacimiento prematuro es también mayor.

Embarazo y cocaína

Poderoso estimulante del sistema nervioso, la cocaína atraviesa la barrea placentaria y circula por la sangre del bebé.

  • Riesgos para el feto:

La cocaína aumenta el riesgo de aborto si se consume durante el embarazo. Además, al igual que el cannabis, esta droga duplica el riesgo de parto prematuro y aumenta el riesgo de hematoma retro-placentario. En cuanto al feto, la disminución de oxígeno provocada por el desprendimiento de la placenta lo expone a la muerte intrauterina.

  • Riesgos para el recién nacido:

 La cocaína disminuye los aportes de nutrientes y oxígeno del bebé. Así, el bebé puede nacer con poco peso o escasa estatura incluso en el caso de que nazca a los 9 meses. A lo largo del primer mes, el riesgo de muerte aumenta. El hijo de una madre que ha consumido cocaína puede sufrir de parálisis cerebral o problemas visuales o auditivos. Además, pueden aparecer otros trastornos: problemática a la hora de conciliar el sueño o alimentarse o incluso padecer el síndrome de abstinencia. Asimismo, se han comprobado algunas características particulares: suele tratarse de bebés nerviosos, irritables, inconsolables y que a menudo lloran al menor ruido o contacto. Por último  esta droga también puede pasar a través de la leche materna así que se recomienda la alimentación con  biberón. 

Embarazo y heroína

Varios estudios científicos han demostrado los peligros potenciales del consumo de heroína durante el embarazo. En caso de adicción, la mujer embarazada deberá recibir un seguimiento médico. En ocasiones, no se recomienda detener el consumo ya que el síndrome de abstinencia podría repercutir en el bebé y acarrear peligrosos trastornos. El personal médico suele recomendar el uso de metadona que permitirá estabilizar la tasa de droga en la sangre.

  • Riesgos para el feto:

El feto expuesto a la heroína verá su crecimiento limitado. Existe una mayor probabilidad de un nacimiento prematuro. Por último, el riesgo de muerte fetal intrauterina también es más elevado. 

  • Riesgos para el recién nacido:

Entre los problemas más frecuentes se encuentran las dificultades para respirar o alimentarse, que pueden resultar muy peligrosas durante los primeros meses de vida y acarrear trastornos en el desarrollo. Por otro lado, los bebés suelen ser nerviosos e irritables. Por último, como sucedía con la cocaína, la heroína  se acumula en la leche materna, por lo que no se recomienda la lactancia materna.

El consumo de drogas inyectables es peligroso en las mujeres embarazadas. El intercambio de jeringuillas representa un riesgo de contagio de virus como el VIH o el virus de la hepatitis B o C.

Por ello, las mujeres que han consumido droga por vía intravenosa deben obligatoriamente realizarse análisis cuando se quedan embarazadas.

Embarazo y LSD

Existen numerosos estudios divergentes: los efectos del LSD y las anfetaminas todavía no están claramente establecidos. Sin embargo, se han observado casos de anomalías congénitas. El consumo de este tipo de sustancias está asociado con el consumo de alcohol y tabaco así que resulta difícil aislar sus consecuencias. A falta de más información en la literatura científica, hay que evitar el consumo de estas sustancias durante el embarazo. 

Embarazo y éxtasis

En el caso del éxtasis existen numerosas controversias. Un estudio británico describió malformaciones congénitas por su uso, sobre todo a nivel de los miembros o el corazón.

Después de exponerte estas posibles complicaciones que conlleva el consumo de drogas durante el embarazo, tanto para la madre como para el feto o el recién nacido, resulta evidente que desaconsejamos el uso de estas sustancias ilícitas durante este período. Sin embargo, la dependencia sigue siendo muy complicada de gestionar: la ayuda médica resulta en cualquier caso necesaria.

Las futuras mamás que consumen drogas, suelen tener problemas para acceder a las redes sanitarias tradicionales. A veces, estos embarazos no son deseados y, muy a menudo, les resulta difícil hablar de este tema y confesar sus adicciones al personal médico. Por tanto, es necesario que encuentren redes capaces ayudarlas a superar esta situación, limitando los efectos negativos sobre su salud y la de su futuro bebé.

 

V. Chaouat

 

Fuente: Conferencia de prensa organizada el 26 de septiembre 2013 por la Red francesa de prevención de las adicciones (RESPADD).

Otros contenidos del dosier: Embarazos especiales y de riesgo

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