Cuidados del cuerpo durante el embarazo

¿Te han aparecido unos puntitos rojos en forma de estrella, llamados «arañas vasculares», entre el segundo y el quinto mes? ¿Se han oscurecido las areolas de tus senos o te ha aparecido una línea vertical marrón en medio del vientre? ¿Tus cicatrices se han vuelto oscuras durante el tercer trimestre? Utiliza productos de higiene personal muy suaves, como jabones muy grasos, leche hidratante y aceite de almendras dulces.

Las estrías

Son otra de las incomodidades del embarazo. Estas pequeñas vetas violáceas, y posteriormente blancas, son una lesión de la piel consistente en la rotura de las fibras elásticas de la epidermis debido a un excesivo estiramiento o a una alteración hormonal. Aparecen sobre todo en el vientre, los senos, las caderas, los muslos y las nalgas, suelen ser múltiples y se agrupan formando líneas paralelas que muchas veces adoptan una disposición simétrica. Algunas mujeres tienen más predisposición que otras a las estrías (en función de la elasticidad de la piel). Aunque nunca se ha comprobado la eficacia de las llamadas «cremas preventivas», puedes intentar evitar la aparición de estrías controlando tu peso y aplicándote diariamente crema hidratante en todo el cuerpo. Una piel bien hidratada recupera su elasticidad, se suaviza y se distiende, por lo que es menos probable que se agriete. Además, un peeling suave una vez por semana hará que tu piel absorba más fácilmente estos productos hidratantes. Si después del parto quieres eliminar las marcas más visibles, tu dermatólogo podrá recomendarte un tratamiento con vitamina A ácida, utilizada para combatir el acné, la microdermoabrasión con cristales de aluminio, que atenúa visiblemente las estrías blanquecinas, o el tatuaje, que las tiñe definitivamente.

El cuidado del escote

Durante el embarazo lucirás unos senos generosos y un escote magnífico, pues el aumento de los estrógenos y de la progesterona no tardan en hacerse visibles en el pecho. Dado que estas hormonas aumentan la producción de agua y grasas, debajo de la capa cutánea se forma una especie de almohadilla suplementaria: tus senos se endurecen y aumentan de volumen. Pero ¡cuidado!, el hecho de que tus senos luzcan más que nunca también significa que son mucho más vulnerables. No olvides que el seno no es un músculo, sino que es una glándula envuelta por tejidos conjuntivos y adiposos, por lo que la calidad y la tonicidad de la piel son esenciales para su cuidado. Para evitar que el peso de tus senos distienda excesivamente la piel, utiliza desde el principio del embarazo un sostén adecuado, de copa profunda y tirantes anchos, y cambia de talla cuantas veces sea necesario a lo largo de estos nueve meses. Para potenciar la tonicidad de la piel utiliza duchas de agua fría, si las soportas bien. En cualquier caso, evita los baños con agua caliente y acuérdate de utilizar una crema de protección total cada vez que vayas a exponerte al sol. Aplícate diariamente una crema hidratante desde la base de los senos hasta el cuello. Practica la natación de espalda tanto como quieras, pues te ayudará a reforzar los pectorales, los músculos a los que se unen los ligamentos que sostienen los senos. Aunque su firmeza y su aspecto no vuelvan a ser los mismos después del embarazo (independientemente de si das o no el pecho), puedes seguir teniendo unos bonitos senos.
Prepara los senos para la lactancia
Si has decidido dar el pecho a tu hijo, la frecuencia de las tomas podría dejar algo maltrechos tus pezones. Para prevenir las grietas, unas pequeñas lesiones que pueden resultar muy dolorosas, puedes empezar a tonificar tu piel dos o tres meses antes del parto. Masajéate los senos a diario con aceite de almendras dulces al que previamente hayas añadido unas gotitas de limón, estíralos suavemente y, de este modo, tu piel reaccionará mejor cuando amamantes a tu hijo.

Los cuidados del cuerpo

  • El vientre

Masajea tu vientre con una crema con elastina o con aceite de almendras dulces empezando por el ombligo, en sentido ascendente y hacia los costados.

  • Los muslos

Masajéate los muslos en sentido ascendente mediante movimientos circulares desde dentro hacia fuera utilizando una crema reafirmante o, simplemente, aceite de almendras dulces. Estos masajes te ayudarán a mantener la piel elástica, pero no te hagas demasiadas ilusiones sobre su eficacia a la hora de hacer desaparecer las estrías.

  • Los senos

Con la palma de la mano, efectúa ligeros masajes subiendo desde el pezón hacia el hombro.

Cómo aliviar las piernas

¿Sientes las piernas pesadas y tienes la desagradable sensación de que se han hinchado desde que estás embarazada? Esto se debe a las alteraciones hormonales, que debilitan los vasos sanguíneos y provocan una disminución de la circulación. No todas las mujeres sufren este tipo de problemas. En realidad, existe un importante factor hereditario que predispone a algunas mujeres: si tu madre tiene mala circulación sanguínea o varices, es probable que tú también sufras de lo mismo.

  • Piernas ligeras a pesar del embarazo
  • Aliviar las piernas pesadas no sólo es importante para tu bienestar, sino también para evitar la aparición de varicosidades y de varices. Para reducir las molestias, basta con seguir unos consejos muy sencillos:
  • Anda como mínimo media hora al día y practica la natación siempre que puedas.
  • Evita un aumento excesivo de peso.
  • No permanezcas demasiado tiempo de pie.
  • Al sentarte, coloca los pies en un reposapiés (en un banco para los pies o encima de algunos libros) para que las piernas estén en alto.
  • Duerme con los pies ligeramente elevados.
  • Evita la calefacción desde el suelo.
  • Evita los baños o las duchas con agua muy caliente.
  • Acaba tus duchas aplicando un chorro de agua fría en las piernas.
  • Masajéate las piernas de abajo arriba utilizando un gel con mentol o alcanfor, que te proporcionará una sensación de frescor. Si estas precauciones no son suficientes, tu médico podrá aconsejarte sobre el mejor tratamiento: pantis de compresión (eficaces, aunque no siempre fáciles de llevar), medicamentos venotónicos, cremas descongestionantes, etc. Debes saber que después del parto los problemas de edemas desaparecen rápidamente, la mayoría de las veces en una semana.

Combatir la celulitis

La celulitis se debe a la acumulación anormal de grasa en los tejidos adiposos, que se deforman y adoptan un aspecto rugoso (lo que se conoce como «piel de naranja»). Cuando las células están saturadas, la circulación sanguínea es menos fluida. Dado que el embarazo favorece esta saturación, es necesario estimular las células grasas y descongestionar los tejidos para favorecer su drenaje. El masaje puede contribuir a que los tejidos recuperen parte de su elasticidad; con la ayuda de una crema, un aceite o un gel, masajea tus muslos de abajo arriba. Un consejo: la actividad física (sobre todo andar y realizar ejercicios suaves en la piscina) favorece la circulación sanguínea. No olvides beber mucha agua y controlar tu peso.

Cabello abundante y uñas fuertes

Tu cabello lucirá bonito y abundante como nunca. Gracias a los efectos de los estrógenos, el embarazo mejora el estado del cabello seco y las puntas abiertas e incluso reduce su caída normal. Sin embargo, puede estropear los cabellos grasos. Si éste es tu caso, deberás lavarte el cabello frecuentemente usando un champú suave y evitar secarlo muy de cerca o con excesivo calor. Después del champú, puedes aplicarte una crema regeneradora para el cuidado capilar. Por lo general, las hormonas del embarazo también tienen un efecto beneficioso en las uñas, que se endurecen y crecen más rápidamente de lo habitual. Si de todos modos estuvieran quebradizas, córtalas a ras; después de dar a luz se harán más sólidas y fuertes. Si tienes por costumbre limarlas y pintarlas, nada te impide seguir haciéndolo.

Otros contenidos del dosier: En forma durante el embarazo

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