Las virtudes del yoga prenatal

Desde comienzos de los años ochenta, Christine Colonna-Césari, profesora de yoga francesa, desarrolla con ayuda de una matrona cursos destinados a mujeres embarazadas. Asociando los saberes ancestrales de los yoguis con los conocimientos de la obstetricia, estas sesiones ofrecen relajación a las mujeres embarazadas.

“Las mujeres pasan brutalmente de un medio profesional competitivo a un estado de embarazo que las obliga a desacelerar el ritmo. Tienen necesidad de valores reales, de autenticidad. Necesitan ser reafirmadas», explica la profesora.

“Trabajamos mucho la movilidad de la pelvis para que el embarazo sea armonioso, lo menos problemático posible. También se trabaja mucho la capacidad respiratoria y el dominio de la respiración”, agrega.

Detrás de todo ello hay un proyecto pedagógico, es decir, llevar a las mujeres a un estado de autoconciencia, a que comprendan que pueden salir bien de la sesión a pesar de haber llegado angustiadas, de mal humor o estresadas. “Para mí –dice Colonna Césari– es importante que se recuperen tanto a nivel físico como mental”.

La única recomendación antes de hacer este tipo de yoga es contar con el consentimiento médico. Para preparar mejor el parto, las sesiones permiten reforzar el perineo y dominar las tres respiraciones específicas, que se utilizarán al comienzo del trabajo de parto y hasta la llegada del bebé al mundo.

“Hay una respiración que, efectivamente, permite deshacerse de las tensiones parasitarias. La segunda es muy importante porque favorece la calma y la concentración, ayuda a fortalecerse moralmente y a oxigenarse bien. Al hacer esto último nos sentimos mejor. El tercer tipo de respiración permite, verdaderamente, acompañar las contracciones, de manera de acelerar y facilitar la salida del bebé”, explica la profesora.

Esta es la opinión de algunas de las alumnas de Colonna-Césari

Berta: “Me siento mejor física y mentalmente. Es un momento para mí”.

Carolina: “El yoga para embarazadas permite centrarse, replegarse sobre sí mismo y relajarse”.

Delfina: “Es un momento aparte, un momento muy agradable con otras mamás en otros estadios de embarazo. Es divertido. Estoy al comienzo de mi embarazo y veo cómo están otras mujeres de seis, siete, ocho o nueve meses. Con ellas hablamos del parto, etc.”. 

Gema: “He comenzado a sentir los movimientos del bebé con las respiraciones que he practicado en clase, en ese sentido ¡el yoga es un plus!”.

Gracias a la práctica del yoga, las mujeres pueden centrarse de manera serena en el parto, aprendiendo a respirar y a cultivar una visión positiva. Reporta muchos beneficios a la mamá pero también al bebé.

Julia (y su bebé): “Este ha sido mi primer bebé y el yoga me ayudó a ganar confianza. Puse en práctica las respiraciones que había aprendido a lo largo de las clases y me di cuenta de que aguantaba mucho mejor las contracciones. Después del parto, me sentía llena de energía. Y no sé si habrá sido por el yoga, pero he tenido la suerte de tener un bebé ¡muy tranquilo!

 F. Lemaire

Otros contenidos del dosier: En forma durante el embarazo

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