Herpes y embarazo: lo primero, proteger al bebé

El contagio se puede producir:

  • Durante el embarazo, cuando el organismo de la futura mamá se encuentra por primera vez con el virus del herpes. El virus pasa por la sangre materna y, en algunos casos, puede afectar al feto;
  • En el momento del parto. La presencia del virus en las secreciones vaginales puede contagiar al bebé cuando este pasa por la vía genital;  
  • Después del nacimiento. El bebé puede contagiarse por un simple beso de alguien que sufra un herpes labial, por ejemplo.  

Existen grupos de población considerados “en riesgo” porque su sistema de defensas inmunitarias es débil y, por lo tanto, no les permite combatir eficazmente el virus. El contacto con la enfermedad puede, en ciertos casos, tener consecuencias graves en la salud, poniendo en peligro nuestra vida. Es el caso, por ejemplo, del feto y el lactante, cuyos sistemas inmunitarios todavía son inmaduros.

Contagio durante el embarazo y en el parto

Los riesgos de una eventual transmisión al feto son variables, y dependen de varios factores:

  1. La fecha en la que se contagió el virus por primera vez;
  2. La frecuencia de crisis de herpes;
  3. Y, por supuesto, el conocimiento, o no, de la enfermedad por parte de la embarazada, que puede ser portadora del virus y, por lo tanto, contagiosa pero lo ignora porque nunca ha detectado ninguno de los síntomas.
  • Si el primer contacto con el virus es anterior al embarazo

En ese caso, el riesgo de que el feto desarrolle una infección herpética es muy difícil de estimar.

Es bastante limitado si el ginecólogo está al corriente de los antecedentes de ambos padres. Si es necesario, se establecen ciertas medidas de prevención y un tratamiento específico durante el embarazo y en el momento del parto.

El ginecólogo también podrá decidir si se procede a una cesaría.

  • Si el primer contacto con el virus es durante el embarazo

Aunque es muy poco habitual, la situación en que la madre desarrolla, por primera vez en su vida, un herpes durante el embarazo corre el riesgo de contagiar a su bebé durante el parto, lo que puede ser relativamente grave para el recién nacido.

Es importante reconocer un primer brote durante el embarazo para así prevenir al médico que realiza el seguimiento de dicho embarazo. De este modo, el parto contará con todas las precauciones necesarias y, si es conveniente, el recién nacido recibirá un tratamiento específico desde el parto.

  • Si nunca se han sufrido crisis de herpes

Por desgracia, eso no significa que no haya riesgos. En efecto, ciertas personas pueden haber estado en contacto con el virus y, sin embargo, jamás haber desarrollado síntomas.

Así pues, es posible que se haya contagiado del virus del herpes sin darse cuenta. A pesar de esta ausencia de síntomas, el riesgo de contagio de la madre al hijo es posible.

Si se ha contagiado durante el parto, es el bebé quien revela el herpes genital de la madre. El diagnóstico de herpes del recién nacido es muy rápido y el tratamiento se empieza de forma inmediata.

Cómo disminuir los riesgos de contagio durante el embarazo

  • Si en el seno de la pareja ya se han producido brotes de herpes:
    - Prevenir sistemáticamente al médico que se encarga del seguimiento del embarazo;
    - Controlar cualquier dolor, por mínimo que sea, en los órganos sexuales (picor, escozor, ardor, o una simple molestia que aparece de forma regular) y comentarlo con el médico;
    - Abstenerse de toda relación sexual durante el brote de herpes. Es necesario saber que una relación sexual que ponga en contacto la boca y el órgano sexual puede transmitir el herpes a este último si uno de los amantes tiene un “herpes labial”. Cabe recordar que un dedo que haya tocado un herpes labial también puede transportar el virus a otras partes del cuerpo;
    - Protegerse con un preservativo, incluso cuando no haya síntomas de herpes.
  • Si en el seno de la pareja nunca ha habido brotes de herpes

Recuerda que el riesgo siempre está presente, aunque ninguno de los dos jamás haya desarrollado un herpes genital. Hoy en día, en el caso de no haber antecedentes y/o síntomas de herpes, no existen medios de diagnóstico eficaces. La única prevención para evitar la eventual transmisión del virus es utilizar preservativos durante las relaciones sexuales de los últimos dos meses de embarazo.

¿Cómo reconocer un brote de herpes?

Sea cual sea el estado del embarazo, la futura madre puede sentir picores, escozor o ardor al nivel de la vulva y la vagina. La zona suele enrojecerse y después aparecen vesículas (o pequeñas ampollas) que se agrupan en “ramillete”.

Estas vesículas, cargadas de virus, se rompen y provocan llagas que, en ocasiones, pueden ser muy dolorosas. La cicatrización no empieza hasta pasados unos diez días. Se forma una especie de costra que, con el tiempo, acaba por desprenderse. Todos estos síntomas pueden ir acompañados de fiebre, dolor de cabeza y dolor de estómago.

Estos síntomas son los mismos para todos, hombres y mujeres, embarazadas o no.

¿Cuándo consultar con el médico de cabecera?

-Ante un nuevo brote de herpes;
-Ante cualquier lesión dolorosa, irritación o simple molestia al nivel de los órganos sexuales;
-Después de una relación sexual que ponga en contacto la boca y el sexo, si uno de los amantes tiene un herpes labial.

¿Cómo disminuir los riesgos de contagio después del parto?

Durante los primeros días de vida, el recién nacido es vulnerable, ya que su sistema inmunitario todavía es inmaduro y no tiene las armas necesarias para combatir ciertas enfermedades. En este punto, el contagio del virus del herpes puede producirse por el beso de una persona portadora de un herpes labial. Las consecuencias pueden ser muy graves para el bebé. Así pues, es imprescindible que el equipo de ginecología y pediatría esté bien informado de los antecedentes de herpes labial de la pareja. En ese caso, se pondrán en marcha ciertas medidas de prevención específicas para el bebé.

Doblar la higiene para preservar al bebé

Es importante que el equipo de ginecología y pediatría esté informado de los eventuales antecedentes del herpes genital de la pareja. Entonces podrán adoptarse medidas específicas de prevención, al menos durante los primeros días de vida. Los padres, y cualquier otra persona que esté en contacto con el niño, deben:

  • Lavarse bien las manos antes de coger al bebé;
  • Separar las toallas y esponjas propias de las del bebé;
  • Evitar por completo dar un beso al bebé, sobre todo si se tiene un herpes labial.

Consultar enseguida con el médico de cabecera cuando el bebé:

  • Presente pequeñas llagas transparentes en la piel;
  • Tenga un ojo rojo que le llora cada dos por tres;
  • Muestre un cambio de comportamiento (se niega a tomar el biberón, se duerme durante el baño o las comidas, presenta una irritabilidad excesiva…);
  • Tenga una fiebre persistente o convulsiones.

Otros contenidos del dosier: Enfermar durante el embarazo

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