Citomegalovirus: un virus a evitar para proteger nuestro embarazo

Si una buena higiene ya resulta indispensable para prevenir las principales infecciones, gripe y gastroenteritis, en el caso de las mujeres embarazadas todavía resulta más indispensable. Durante el embarazo, algunas pueden tener graves consecuencias para la futura madre, pero también para el feto. De este modo, las infecciones por citomegalovirus (CMV) deben ser objeto de especial atención.

Citomegalovirus: una infección benigna en el adulto

A pesar de su desconocimiento, el citomegalovirus (CMV) pertenece a una familia de virus más bien conocida: la de los virus del herpes, que entre sus miembros encontramos el herpes simple, el virus d’Epstein-Barr y el virus de la varicela / zóster. Existen muchos virus que son capaces de provocar infecciones latentes y persistentes.

Lo más habitual es que la persona afectada por el CMV tenga fiebre, dolor de cabeza, cansancio, etc. Síntomas poco característicos que hacen que la infección pueda pasar prácticamente desapercibida. Lo que no es tan grave para una persona con una buena salud puede resultar catastrófico para una mujer embarazada. Como recuerda el Dr. Jacquemard1, si la madre se infecta por el virus por primera vez durante los tres primeros meses de embarazo, el feto queda expuesto a riesgos graves: afección cerebral, retraso mental, sordera grave, enfermedad de las inclusiones citomegálicas1… Se calcula que la mitad de las mujeres embarazadas son seronegativas (y por tanto, jamás se han visto expuestas a este virus).

Según las autoridades sanitarias, la primoinfección durante el embarazo ocurre en el 1-4% de las gestantes. Por suerte, en el 60% de los casos, estos bebés no padecerán los síntomas asociados. Por tanto, las mujeres embarazadas deben hacer todo lo posible para evitar la infección durante la gestación, ya que el riesgo de contaminación fetal se sitúa en el 40%.

Un riesgo especial para las mujeres que trabajan con niños pequeños

El virus se transmite a través de todos los fluidos corporales (secreciones nasales, saliva, lágrimas, esperma, orina, sangre, etc.) Al ser poco contagioso, para infectarse es necesario un contacto repetido con el virus.

Por ello, la mayoría de los adultos contaminados se han contagiado por un contacto prácticamente permanente con un niño que vive en comunidad. “De este modo, los riesgos de contraer el virus del CMV son mucho más importantes para las personas que trabajan en guarderías o en contacto permanente con niños pequeños, como las maestras de guarderías y parvularios, etc. Por consiguiente, las mujeres que ejercen estas profesiones y esperan un niño están especialmente expuestas a la infección por CMV”, observa el Dr. Jacquemard.

¿Es necesario realizar un diagnóstico específico?

Al no haber síntomas, la infección puede pasar desapercibida. ¿Pero entonces cómo sabemos si ya nos hemos infectado? Es difícil. La infección por CMV no forma parte de un diagnóstico sistemático, ni para la población general, ni para las poblaciones en riesgo (personal femenino de guarderías en edad de tener hijos…). “Por consiguiente, el principal desafío es poder identificar a las pacientes seronegativas y aplicar las medidas de prevención adecuadas”, precisa el Dr. Jacquemard. Hoy en día, la infección por CMV puede detectarse gracias a un análisis sanguíneo que mide la tasa de anticuerpos anti-CMV en la sangre materna. Pero este análisis no permite determinar concretamente la fecha de la infección. Por tanto, resulta imposible en caso de resultado positivo diferenciar una infección antigua (sin riesgo particular) de una primoinfección, peligrosa para el feto si la mujer está embarazada. Actualmente, si se detecta una infección durante el embarazo, se realiza una amniocentesis. Si ésta sale normal, se recomienda una vigilancia reforzada mediante ecografía. Si se detectan signos sospechosos, puede proponerse una interrupción médica del embarazo según el caso3.

Para esta infección, hoy en día no existe ninguna vacuna ni tratamiento específico4. Lo que de hecho limita el interés de un diagnóstico en masa… En 2004, tras una encuesta, la Agencia Nacional de Acreditación y Evaluación en Salud (ANAES) aconsejaba “no abogar por diagnósticos mientras los conocimientos sobre el tratamiento y los marcadores pronósticos no hubieran progresado”2.

“Sin embargo, podría considerarse un diagnóstico antes o durante el embarazo en las poblaciones de riesgo”, propone el Dr. Jacquemard, que sin embargo reconoce que la prioridad actual es “centrar nuestros esfuerzos en la información relativa al CMV y en el recordatorio de las medidas de higiene destinadas a impedir la circulación del virus”.

Reforzar la higiene contra las infecciones por CMV

Por ahora, la mejor arma sigue siendo la prevención. Por consiguiente, para evitar una contaminación por CMV, conviene reforzar la información (especialmente entre las poblaciones en riesgo) y el respeto de las medidas de higiene estrictas. El Dr. Jacquemard subraya la iniciativa llevada a cabo en las guarderías de París: Determinación del estatus de las auxiliares de puericultura, entrevista con un médico de salud laboral, que ofrece consejos de higiene e información sobre los posibles cambios de puesto de trabajo, especialmente para las personas que trabajan con niños de menos de 18 meses...

En resumen, las mujeres embarazadas y en contacto (familiar o profesional) con niños de menos de 3 años que recurren a un modo de guardería colectiva deben procurar:

  • No entrar en contacto con los fluidos potencialmente portadores del virus, especialmente la saliva, las lágrimas y la orina.
  • Lavarse regularmente las manos, especialmente antes y después de cada cambio de pañales que contienen la orina del bebé.
  • No probar los alimentos del bebé con la misma cuchara.
  • No compartir las tareas de limpieza del bebé.
  • Evitar los besos con babas y el contacto con las lágrimas.

Si pensáis que formáis parte de una categoría de riesgo, no dudéis en hablar con vuestro médico y discutir el interés de una serología CMV antes o durante el embarazo.

Y. Saïdj

Fuentes:

1 - "Intérêt et utilisation de la sérologie CMV chez la femme enceinte" - Entrevistas de Bichat - 14 de septiembre de 2009
2 – “Evaluation de l'intérêt du dépistage de l'infection à cytomégalovirus chez la femme enceinte en France”, septiembre de 2004, Anaes (documento accesible en línea)
3 – El diagnóstico de infección maternal se realiza a favor de los síntomas gripales o signos ecográficos especiales. En estos casos, el tratamiento se realiza en un centro pluridisciplinar de diagnóstico prenatal que procede a una amniocentesis para verificar que el bebé no está infectado. Si la amniocentesis sale positiva, estamos ante dos posibles casos: el bebé es normal y el embarazo debe seguirse de cerca mediante ecografías. Si presenta signos sospechosos, los médicos pueden proponer una interrupción médica del embarazo según el caso.
4. Se está llevando a cabo un estudio terapéutico para tratar la infección en el útero mediante antibióticos (valaciclovir).

Otros contenidos del dosier: Enfermar durante el embarazo

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