Acupuntura y embarazo

Una medicina de las energías basada en una filosofía de vida

La acupuntura es una medicina ancestral cuyas leyes, que describen el lugar del hombre en el seno del universo, existen desde hace milenios. Una de las leyes principales es la de la dualidad expresada por el Yin y el Yang. El Yin y el Yang son opuestos y, sin embargo, están unidos por un principio de complementariedad, puesto que cada uno sólo existe en relación con el otro.
En la naturaleza todo está sometido a este par de contrarios y puede clasificarse como Yin y Yang: el frío y el calor, la noche y el día, lo inmóvil y lo móvil, el norte y el sur… La acupuntura es una medicina energética: para ella, todo es energía, más o menos Yin o más o menos Yang. La energía que es más Yin se materializa en la sangre (Xue), mientras que la energía más Yang es inmaterial y se asocia a los flujos (Qi). Los flujos recorren el cuerpo humano por unos canales inmateriales llamados meridianos. Estos recorridos se conocen de forma muy precisa y afloran en la piel en numerosas partes del cuerpo, que se denominan puntos.
El tratamiento por acupuntura consiste, pues, en estimular ciertos puntos mediante la aplicación de una aguja. La estimulación de uno o varios puntos permite mantener o reequilibrar la circulación de la energía, con el objeto de mantener o recuperar la armonía. Así pues, la acupuntura es una edicina curativa, pero para los chinos ante todo es una medicina preventiva. No van al médico acupuntor sólo para curarse, sino simplemente para mantenerse sanos.

¿Cómo se desarrolla una consulta?

Puedes sentir la necesidad de visitar a un acupuntor en diferentes etapas de tu embarazo: durante los primeros meses, para soportar mejor los malestares leves provocados por el cambio de estado y, a partir del octavo mes, para prepararte mejor para el parto. Pero también puedes recurrir a un acupuntor durante el parto, o incluso en el puerperio, para recuperarte mejor después del nacimiento de tu hijo. En todos estos casos, será un médico acupuntor quien te atenderá en cada sesión.
En la primera consulta, el acupuntor efectuará un diagnóstico energético. Para ello, realiza un cuestionario minucioso y continúa su observación con un examen clínico ginecológico clásico, seguido de un examen energético. En este último, el médico toma el pulso de la arteria radial y te observa la lengua. A partir de este diagnóstico energético, el acupuntor elige cuidadosamente los puntos en los que coloca las agujas. Utiliza agujas combinadas o no con moxibustiones (preparación de artemisa, moxa, que se quema a cierta distancia de la piel). Durante el tratamiento estarás acostada y relajada. No te preocupes, la aplicación de las agujas es casi indolora, incluso para las personas más sensibles, ya que las agujas de acupuntura son mucho más finas que las usadas para los análisis de sangre o las vacunas, y no dejan marca. Se retiran quince minutos después de su aplicación.

Recuperar un equilibrio alterado por el embarazo

Tu embarazo modifica todo tu equilibrio energético. La relación energía/sangre (Qi/Xue) se ve alterada. Los acupuntores dicen que a lo largo de los meses se asiste a una «yinización» de la pelvis, la cual se materializa en una plenitud de sangre respecto a la energía. La mujer puede soportar más o menos bien este nuevo equilibrio, el cual es susceptible de provocar distintos trastornos.
Para el acupuntor, estas dolencias leves típicas del embarazo corresponden a estancamientos de la sangre en la pelvis: trastornos digestivos (náuseas, vómitos, gastralgias, estreñimiento…), problemas circulatorios (varices, hemorroides, edemas…) o incluso dolores (lumbalgias, ciáticas, dolores intercostales…).
Por lo tanto, se tratará de armonizar la relación energía/sangre para recuperar el equilibrio perdido.
Pero la acupuntura es una medicina que se declara completa, y que pretende curar el cuerpo en su totalidad, en lugar de enfrentarse sólo a los síntomas más visibles. Por ello, la acupuntura también se considera una medicina de la mente. Al regularizar la circulación de la energía, permite una mejora de los trastornos frecuentes durante el embarazo. Así pues, puedes consultar a un acupuntor si sientes ansiedad o si sufres insomnio.
La acupuntura puede ayudarte asimismo a prepararte mejor para el parto. Durante el octavo mes de embarazo, el bebé se dispone para el parto y, en general, se presenta con la cabeza hacia abajo. No obstante, algunos bebés permanecen en posición de nalgas. En este caso, un punto de acupuntura puede ayudar al feto a volverse sobre sí mismo y a colocarse en la posición correcta. Este punto se sitúa en el quinto dedo de
los pies de la madre. La estimulación se efectúa mediante moxa (ver más arriba). La eficacia de este método está demostrada.
Sin embargo, si surgen complicaciones hay que consultar enseguida al ginecólogo.
En cualquier caso, la acupuntura sólo puede contemplarse como un tratamiento complementario al seguimiento de la medicina clásica.

La acupuntura también se puede utilizar durante el parto

Al igual que la primavera sigue al invierno (es el ciclo inmutable de las estaciones), por analogía, a un apogeo del Yin (el embarazo) sigue un ascenso del Yang (el parto).
El surgimiento del Yang da lugar a la aparición de las contracciones uterinas que, gracias a su intensidad y a su reiteración, permitirán que el cuello uterino se abra y, a continuación, que el bebé baje a la pelvis ligamentosa y nazca. También puedes utilizar la acupuntura a lo largo del noveno mes, para propiciar que el cuello del tero se abra. La acupuntura es igualmente eficaz si rebasas las cuentas, dado que su acción contribuye a provocar la dilatación. Por último, la acupuntura usada durante el propio parto ayuda a mitigar el dolor de las contracciones.
Desafortunadamente, la acupuntura aún está poco desarrollada en las maternidades, de modo que pocas veces se ofrece este tratamiento.

La máxima seguridad

Si recurres a la acupuntura con un médico profesional y competente, puedes tener la seguridad de que sigues un tratamiento que no presenta ningún peligro. Las agujas utilizadas vienen envasadas individualmente y son de un solo uso. Después de tu sesión de tratamiento se desechan. Así pues, no suponen ningún riesgo de contagio y son perfectamente estériles. Por otra parte, la acupuntura no ocasiona ningún efecto secundario negativo y puede combinarse con un tratamiento más «clásico».

¿Continuar con la acupuntura después del parto?

En el aspecto energético, el puerperio corresponde a un gran vacío que puede manifestarse con cansancio, ansiedad o dificultad para dar el pecho. En los meses que siguen al parto, la acupuntura puede combinarse con la reeducación del perineo, ya que la estimulación de la energía facilita una buena recuperación de las distintas funciones del perineo. En una perspectiva más global, la acupuntura ayuda a recuperar la forma más rápidamente.

Otros contenidos del dosier: Medicinas naturales y embarazo

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