Uso de la homeopatía en el embarazo

¿Cómo funciona?

La homeopatía no es tan reciente como podría creerse. A finales del siglo XVII, Samuel Hahnemann, un médico alemán decepcionado por la medicina de su tiempo, ideó esta nueva forma de tratamiento. Lo que inventó es una medicina global dirigida a curar al individuo en su conjunto y a permitirle recuperar el equilibrio. La homeopatía se basa en tres principios esenciales: la ley de la similitud, la individualización de los síntomas y la consideración de éstos en su globalidad.
La similitud: «lo mismo cura lo mismo» Un medicamento homeopático sólo es eficaz si produce en una persona sana unos síntomas idénticos a aquellos que caracterizan a la enfermedad que se desea curar, o aún mejor, unos síntomas idénticos a los que presenta el enfermo. En otras palabras, cuanto más se parece el tratamiento a la enfermedad que se va a curar, mayor es su eficacia.
La individualización: buscar los síntomas personales Cada enfermo es diferente y presenta unos síntomas que le son propios. Por ello, el médico homeópata va a tratar de forma específica los males que siente el paciente y a ofrecerle un un medicamento homeopático perfectamente adaptado.
La globalidad: tomar en cuenta todos los síntomas Es preciso detectar todos los síntomas que nota el paciente para curarle lo mejor posible. En homeopatía se procura curar al enfermo, más que la enfermedad.

¿En qué casos se puede recurrir a la homeopatía?

La homeopatía procura escuchar al paciente y acercarse lo máximo posible a las modificaciones de su cuerpo. En este sentido, el tratamiento homeopático está indicado, muy particularmente, para ayudar a la mujer embarazada a aliviar los pequeños trastornos inherentes al embarazo, al parto y a la lactancia. La gran ventaja de la homeopatía es que no comporta ningún riesgo tóxico para el feto.
El hecho de tomar medicamentos homeopáticos no debe reemplazar al control médico que lleva a cabo tu ginecólogo. Sin embargo, se puede utilizar esta forma de medicina en tres casos principales:

  • para luchar contra las afecciones corrientes que no son propias del embarazo (un resfriado, por ejemplo). En este caso, los medicamentos homeopáticos permiten evitar, en la medida de lo posible, los medicamentos clásicos que pueden estar contraindicados en tu estado;
  • para luchar contra los malestares típicos del embarazo (náuseas, calambres, ardor de estómago, piernas pesadas, etc.): la homeopatía puede ayudar a aliviar estas molestias a veces muy desagradables, de nuevo sin tener que recurrir a los medicamentos clásicos, que pueden tener contraindicaciones;
  • para mejorar tu estado general: la homeopatía previene y limita los problemas asociados al embarazo y al parto y, gracias a ella, la madre se puede restablecer más pronto después del nacimiento del bebé. En este sentido, la homeopatía cumple su misión esencial de prevención.

La visita al homeópata

Si decides hacer uso de la homeopatía, no lo hagas nunca por tu cuenta, sin consultar antes a un médico. La automedicación se debe evitar por completo durante el embarazo, e incluso después del parto, si das el pecho. Por otra parte, si te atienden varios médicos, debes informar a todos sobre tus tratamientos en curso.
El proceso es igual tanto si la mujer visita al homeópata a causa del embarazo como si lo hace por cualquier otro motivo: sólo un cuestionario a fondo a la paciente permite determinar los síntomas más personales y elegir así un medicamento homeopático eficaz. La única especificidad es que se pone énfasis particularmente en todas las modificaciones aparecidas desde el inicio del embarazo: los cambios en tu comportamiento, los antojos, los alimentos que te producen asco, etc.
Para determinar el medicamento homeopátoc más apropiado, el médico homeópata necesita conocer todos los síntomas que has notado en ti. Exprésate de forma sencilla y dile lo que sientes: cómo es el dolor (retortijón, calambre, punzada en un costado…), dónde se localiza (vientre, piernas…); cuándo y cómo aparece (de forma progresiva o súbita…). No te extrañes si el médico te pregunta: «¿Qué más?», «¿Algo más?». Cuanto más clara y detalladamente describas cada síntoma, más indicaciones podrá darte. Abre tu corazón y no dudes en contarlo todo (incluso aquello que pueda parecerte ridículo o sin importancia). En cierto modo, una de las funciones de la homeopatía es enseñar al paciente a conocerse mejor a sí mismo.

Curar los pequeños trastornos del embarazo

La homeopatía puede aliviar fácilmente numerosos trastornos menores pero frecuentes: náuseas, fatiga, dolor de piernas, hemorroides, estreñimiento… Estos pequeños males son inocuos, pero pueden resultar sumamente difíciles de soportar, sobre todo porque para las mujeres embarazadas a menudo está contraindicado utilizar los medicamentos clásicos.
Sólo el médico homeópata podrá determinar qué medicamento elegir y qué posología es la adecuada.

Otros contenidos del dosier: Medicinas naturales y embarazo

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