El embarazo, ¿cómo afecta a la piel?

No es raro que la mujer gestante vea empeorar algunos problemas cutáneos como el acné o el eccema. De manera más excepcional, el embarazo puede ocasionar enfermedades de la piel más específicas, que habitualmente no tienen ningún impacto sobre el feto. Te contamos los detalles.

Causas hormonales

Apenas se habla de ellos, porque suelen ser menores, pero los problemas de la piel vinculados al embarazo pueden fastidiar la vida de la mujer durante nueve meses. “La mayoría de las manifestaciones de este tipo están relacionadas con el aumento de los niveles de estrógeno, de progesterona, de ciertas hormonas placentarias, entre ellas el factor de crecimiento placentario (PIGF), y de hormonas de la hipófisis como la prolactina”, explica el doctor Selim Aractingi, jefe adjunto del Servicio de Dermatología del hospital Cochin Tarnier de París.

La aparición o el aumento del volumen de las queratosis seborreicas en diferentes partes del cuerpo forma parte de las manifestaciones más frecuentes de la piel. Estos tumores cutáneos benignos pueden tener color (del marrón claro al oscuro casi negro) y suelen confundirse con lunares. Sin embargo, estos no cambian durante el embarazo, a diferencia de lo que habían sugerido algunos estudios[1] [2] [3]. “Los verdaderos nevos no sufren modificaciones durante el embarazo; por eso, si un lunar aumenta de tamaño o cambia de aspecto a lo largo de este periodo es necesario ir al médico, porque constituye una señal de alerta”, informa Aractingi.
En efecto, hay que descartar cualquier probabilidad de que se trate de un melanoma. Si durante la gestación una lesión con relieve te despierta sospechas, acude al dermatólogo, él sabrá decirte si presentas una queratosis seborreica o un lunar[4]. Estos especialistas cuentan con un utensilio específico, el dermoscopio, con el que pueden establecer un diagnóstico diferenciado de las lesiones pigmentadas.

Durante el segundo trimestre de embarazo, a algunas mujeres les aparecen acrocordones, pequeñas protuberancias de piel de uno a tres centímetros que surgen principalmente en zonas como el tórax, las axilas, el cuelo o el pecho. Como la queratosis seborreica, los acrocordones desaparecen de manera espontánea tras el parto; si no lo hicieran, se los puede extraer fácilmente.

Embarazo y problemas de pigmentación

Otra manifestación de la piel durante este periodo son los problemas de pigmentación: máscara del embarazo o melasma (pigmentación del rostro), oscurecimiento de la línea alba (sucede en el 75 % de los embarazos), hipermigmentación de la areola, del pezón y de la zona genital[5],[6]. Estas manifestaciones son muy comunes y suelen desaparecer, a excepción del melasma, tras el parto.

Embarazo y problemas vasculares

“El aumento de los índices hormonales favorables al desarrollo vascular (PIGF, estrógeno) conlleva una activación de las células vasculares durante el embarazo”, informa Aractingi.
Esto explica que ciertas mujeres embarazas sufran rosácea, rojeces en las manos y los pies, angiomas aracniformes (acumulación de vasos sanguíneos cerca de la superficie de la piel de la cara y el pecho) o arañas vasculares (dilatación de los capilares, que adquieren un color rosa o azulado y forma de estrella).
En general, estos angiomas desaparecen después del embarazo. “Se estima que los problemas vasculares afectan a un 30 % de las mujeres embarazadas”, precisa el experto.

Embarazo y picores

El embarazo también puede ir acompañado de picores fisiológicos de la piel, en particular en las piernas y el abdomen, vinculados en su mayoría a la sequedad cutánea característica de la gestación.

Aparición o empeoramiento de los problemas de la piel

El embarazo puede provocar la aparición o el agravamiento del acné: “Se trata de una forma de acné muy inflamatoria que cuesta tratar”, precisa el médico. Los dermatólogos suelen recurrir a antibióticos locales.

El lupus sistemático también puede agravarse durante el embarazo, al igual que el eccema. Existe asimismo un tipo de eccema específico, el eccema atópico del embarazo, que aparece por lo general durante el segundo o tercer trimestre en mujeres que no lo sufrían antes pero que tienen antecedentes alérgicos (rinitis alérgicas, asma…).
Este eccema gravídico suele aparecer en los pliegues de la piel. Hay otras alteraciones que mejoran, como la psoriasis: dos de cada tres embarazadas ven aliviados los síntomas. Desafortunadamente estos se recrudecen durante los cuatro meses siguientes al parto.

Dermatosis específicas del embarazo: los síntomas que debes reconocer

“Su la mujer embarazada sufre picores intensos, diseminados, sin erupción cutánea y que no mejoran con la hidratación, podría sufrir una colestasis intrahepática, una enfermedad rara que afecta a menos del 1 % de las gestantes”, advierte Aractingi. Esta enfermedad de las vías biliares asociada al embarazo tiene un único síntoma, el prurito, y comporta riesgos para el feto. Un simple análisis de sangre que mida la cantidad de ácidos biliares permite detectar y tratar el problema.
Si la mujer sufre esta enfermedad será sometida a monitoreos frecuentes para descartar cualquier tipo de sufrimiento fetal. “Si lo hubiera se puede proceder a extraerlo”, precisa el médico. La enfermedad remite espontáneamente tras el parto.

Otras dermatosis específicas el embarazo, como la dermatosis poliforme gravídica y el herpes gestationis (o penfigoide gestacional), son raras: la primera afecta a un 0,5 % de las embarazadas y la segunda a un 2 %. “Ambas se manifiestan casi exclusivamente en el tercer trimestre mediante placas que pican y que pueden convertirse en vesículas”, explica Aractingi. Estas placas aparecen por lo general en la zona del abdomen y luego se extienden al resto del cuerpo.
Hay pruebas que permiten distinguir la dermatosis poliforme gravídica del herpes gestationis. Ninguna de las dos condiciones presenta riesgo para la madre, pero sí, aunque muy bajo, para el feto. La supervisión ecográfica y una crema con corticoides son suficientes para tratar ambos problemas. Es necesario saber, sin embargo, que “en el 20 % de los casos la dermatosis poliforme gravídica y el herpes gestationis aparecen en los embarazos siguientes”, advierte Aractingi.

Decididamente, el embarazo no siempre es una experiencia agradable. Si has tenido problemas cutáneos durante el embarazo, te animamos a que visites nuestros foros de salud y embarazo y compartas con los lectores los “trucos” que te ayudaron a sobrellevarlos.

A-S. Glover-Bondeau

Fuentes:

[1] Muzaffar F, Hussain I, Haroon TS. Physiologic skin changes during pregnancy: a study of 140 cases. Int J Dermatol 1998; 37: 429.

[2] Winton GB & Lewis CW. Dermatoses of pregnancy. J Am Acad Dermatol 1982; 6: 977.

[3] Estève E, Saudeau L, Pierre F, Barruet K, Vaillant L, Lorette G. Physiological cutaneous signs in nor- mal pregnancy : a study of 60 pregnant women. Ann Dermatol Venereol, 1994 ; 121 : 227-231.

[4] N.Ghibaudo, Surveillance des nævus pendant la grossesse, Réalités en gynécologie-obstétrique, n 158, Novembre/Décembre 2011.

[5] Caron M. Grin, Adriana I. Rojas, Jane M. Grant-Kels, Does pregnancy alter melanocytic nevi? Journal of Cutaneous Pathology, Volume 28, Issue 8, pages 389-392, September 2001.

[6] Elling SV, Powell Fc. Physiological changes in the skin during pregnancy. Clin Dermatol, 1997 ; 15 : 35-43.

Otros contenidos del dosier: Molestias del embarazo

Comentarios

Artículos destacados

Cosméticos básicos para el bebé
Cosméticos básicos para el bebé

La piel de los bebés es muy distinta a la de los adultos, lo que hace que sea imprescindible aplicarle unos cuidados...

El suelo pélvico tras el parto
Guía Doctissimo de los pañales
Malformaciones ginecológicas: ¿afectan al embarazo?
Pérdida de un bebé: cómo superarlo
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test