Piernas pesadas y embarazo, ¿qué soluciones existen?

Los problemas de circulación pueden aparecer muy pronto durante el embarazo, en general a partir del primer trimestre. Con una buena higiene de vida y, en ciertas ocasiones, un tratamiento medicamentoso apropiado, podrás olvidarte de esos pequeños inconvenientes del embarazo.

El embarazo, una situación que suele causar complicaciones en las venas

El embarazo comporta, para 6 de cada 10 mujeres, la aparición de varices. Además, durante el primer embarazo, entre un 10 y un 20% de las mujeres padecen insuficiencia venosa, lo que se traduce en piernas cansadas, a veces hinchadas (edemas), o en varices. Estos problemas se acentúan en el caso de las mujeres que ya tienen uno o varios hijos.

¿Por qué estos trastornos? El hecho de estar embarazada conlleva un aumento del volumen sanguíneo y de la concentración hormonal, que es 100 veces superior a lo normal. Esta «inundación» de hormonas es la principal causante de los trastornos venosos, porque favorece la dilatación de las venas y, por lo tanto, se hace más difícil conducir la sangre desde las piernas hacia el corazón. Y eso no es todo: al crecer, el útero comprime la vena cava inferior, que drena habitualmente la sangre de los miembros inferiores al corazón. Resultado: la sangre se estanca en las piernas y los síntomas de piernas pesadas aparecen: dolores, hinchazón, hormigueo o calambres.

Situaciones que se deben evitar a toda costa

Aunque es imposible «curar» la insuficiencia venosa, en general se pueden atenuar los síntomas tomando algunas precauciones de base y siguiendo una buena higiene de vida. Hay que evitar especialmente estar sentado o en posición de pie durante mucho tiempo, llevar botas o ropa muy estrecha, así como mantener las piernas cerca de una fuente de calor. ¡Los baños calientes y las saunas están prohibidos para las embarazadas! En cambio, es aconsejable echarse agua fría en las piernas unos minutos al terminar el día.  

Por último, más vale evitar ganar peso excesivamente y suprimir los alimentos demasiado especiados, que dilatan aún más las venas. 

Del gimnasio a las medias de compresión, trucos indispensables

Con unos kilos de más y la barriga en pleno crecimiento, ¡no resulta fácil moverse! No obstante, es indispensable caminar todos los días: al contraerse, los gemelos expulsan la sangre y favorecen la circulación. También es muy aconsejable caminar en el agua y hacer natación; te ayudan a mantener la forma y hacen que trabajes los músculos y la respiración sin que te des cuenta. También te pueden ayudar algunos ejercicios de gimnasia suave con flexión de tobillos.

También es aconsejable dormir con las piernas elevadas, entre 15 y 20 cm de la cama. En cualquier caso, intenta elevar las piernas tanto como te sea posible, especialmente cuando estés sentada mucho tiempo.

Por último, las medias de compresión siguen siendo un tratamiento apto en caso de insuficiencia venosa. No pongas esa cara: hoy en día existe una amplia gama de medias estéticas y cómodas, adaptadas a la maternidad (medias con cintura extensible o hasta el muslo con silicona).

Los venotónicos necesarios en caso de dolor

Por desgracia, esas medidas no funcionan con algunas mujeres y ¡no es fácil llevar las medias cuando hace calor! Por suerte, en algunos casos se pueden prescribir o aconsejar ciertos medicamentos, conocidos como flebotropos o flebotónicos. Este tipo de medicamentos mejora el tono de las venas y alivia eficazmente la sensación de pesadez e hinchazón, así como los dolores. Algunos venotónicos no comportan ningún peligro y pueden administrarse en cualquier momento del embarazo, mientas que otros contienen sustancias posiblemente nefastas para el bebé.

Por otro lado, son el pilar básico del tratamiento de las varices de la vulva o de las hemorroides, manifestaciones frecuentes de insuficiencia venosa en el embarazo.

En la mayor parte de los casos, los problemas desaparecen naturalmente con el parto, pero puede resultar conveniente visitar a un flebólogo (especialista en varices) después del parto para tratar las posibles varices o varicosis persistentes.

M. Corniou

Otros contenidos del dosier: Molestias del embarazo

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