Trastornos del aparato digestivo durante el embarazo

Náuseas matinales

Empezar el día con náuseas no resulta muy agradable. Las náuseas son más frecuentes entre la tercera semana y el final del tercer mes, aunque a veces también pueden producirse más tarde. En algunos casos van acompañadas de vómitos, mientras que en otros se limitan a un mal sabor de boca. Si por la mañana tienes náuseas, empieza tu desayuno en la cama (con una tostada con mantequilla o mermelada, por ejemplo) y levántate lentamente. Si vuelves a tener náuseas durante el día, es posible que descubras que te las provocan algunos olores fuertes o determinados alimentos que deberás procurar no tener en el refrigerador. Por lo general, puedes aliviar el malestar ingiriendo mucho líquido y comiendo poco, pero con mayor frecuencia. Si un poco de reposo y estos consejos no son suficientes, consulta a tu médico, que en caso necesario te recetará algún medicamento adaptado, como antináuseas o antieméticos.
Vómitos frecuentes Aunque no sea algo muy habitual, a veces los vómitos son tan frecuentes al principio del embarazo que se pierde el apetito. En este caso, existe el riesgo de adelgazar y, sobre todo, de entrar en un estado de deshidratación. Si sufres este tipo de vómitos, es importante que consultes a tu médico.

Tránsito intestinal lento

Con frecuencia, el tránsito intestinal se vuelve más lento durante el embarazo, ya que el útero comprime el intestino y los músculos del aparato digestivo se relajan por efecto de las hormonas. Esta es la razón por la que muchas mujeres embarazadas sufren de estreñimiento. La mejor solución es beber 1,5 litros de agua diariamente, aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como la lechuga, y andar media hora al día. Los laxantes están prohibidos durante el embarazo, ya que pueden ser peligrosos para la madre y para el feto. Tu médico podrá recetarte supositorios de glicerina o de aceite de parafina, pero, sobre todo, te dará consejos relacionados con tu alimentación y tus hábitos diarios. La mayoría de las frutas y las hortalizas y verduras verdes facilitan el tránsito intestinal. En cambio, es mejor evitar las féculas mientras la situación no mejore. Procura comer pan semiintegral (preferiblemente biológico).
También te ayudará beber un gran vaso de agua sin gas al levantarte y agua mineral rica en magnesio.

Cómo aliviar el ardor de estómago

Es posible que después de las comidas sufras ardor de estómago, que puede ir acompañado de un sabor ácido en la boca. Esta molestia es bastante frecuente durante el tercer trimestre. Se trata de un reflujo gastroesofágico: la válvula que separa el final del esófago y el estómago no cierra como antes y deja subir la acidez del estómago.
Evita comidas copiosas, bebidas gaseosas, comidas picantes, ácidas o muy especiadas, sustancias ácidas, verduras y hortalizas crudas y grasas cocidas. Del mismo modo, debes evitar acostarte justo después de las comidas. Si necesitas descansar, es mejor que lo hagas medio sentada. Algunos medicamentos alivian las molestias del ardor de estómago, pero recuerda que no debes tomar nada sin la autorización de tu médico, y mucho menos bicarbonato sódico.

Otros contenidos del dosier: Molestias del embarazo

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