Alcohol: para el feto, mejor la abstinencia

El alcohol, como muchas substancias, atraviesa la placenta y pasa de la circulación sanguínea de la madre a la del niño. De este modo, se constata que la absorción de bebidas alcohólicas durante la gestación no es particularmente favorable para el sistema nervioso y otros tejidos del feto en desarrollo.

Malformaciones características

Los riesgos son mayores durante el primer trimestre de gestación, cuando se están formando los órganos. Las consecuencias del alcoholismo de la madre pueden traducirse en un aborto o un síndrome de alcoholismo fetal asociado a diferentes malformaciones congénitas. El aspecto del rostro suele ser característico: nariz corta y respingona, raíz de la nariz chata, labio superior corto, mandíbula inferior hacia atrás, ojos pequeños con un epicanto (pliegue de la piel que cubre el extremo interno del ojo) y contorno de la cabeza pequeño. Este aspecto persiste en la edad adulta, así como una estatura baja. También son frecuentes las malformaciones cardíacas y de los órganos genitales y las articulaciones. Por último, a menudo también aparece un retraso mental: el síndrome de alcoholismo es la tercera causa de retraso mental de origen congénito.

Riesgo para las neuronas

Es importante precisar que estas anomalías no son hereditarias. Si la persona afectada no bebe, no existe ningún riesgo de que transmita estas malformaciones a su descendencia. Normalmente, las madres de niños afectados por el síndrome de alcoholismo fetal beben más de cinco o seis copas al día al principio del embarazo. A partir de diez copas, los riesgos son muy elevados (de 30 a 40).

Durante el segundo y tercer trimestre de gestación, el alcohol no provoca malformaciones, pero puede ser responsable de un retraso en el crecimiento y un parto prematuro. Ejerce un efecto especialmente tóxico sobre las neuronas, pudiendo así comportar alteraciones en el desarrollo psicomotor, con problemas de comportamiento y déficit intelectual.

Nada de consumo regular

¿Qué significa consumo moderado de alcohol? Ante la imposibilidad de establecer una dosis mínima con la que el alcohol no sería peligroso para el feto, los especialistas prefieren recomendar a las mujeres embarazadas que eviten beber con regularidad o cometer excesos, aunque sean de manera excepcional. Ningún estudio en la mujer permite afirmar que beber un vaso de vino al día daña al feto, pero, sin embargo, las pruebas con animales indican que el consumo diario de uno o dos vasos puede provocar una alteración del desarrollo motriz y una disminución de las capacidades de aprendizaje.

Por lo tanto, del mismo modo que con el tabaco, la abstinencia parece preferible, aunque tampoco hace falta sentirse culpable si se bebe de vez en cuando una cantidad razonable. Así pues, nada te impide celebrar este maravilloso acontecimiento con una copa de cava… con la condición de que no abuses.

Dr. C. Guéniot

Otros contenidos del dosier: Precauciones durante el embarazo

Comentarios

Artículos destacados

Cosméticos básicos para el bebé
Cosméticos básicos para el bebé

La piel de los bebés es muy distinta a la de los adultos, lo que hace que sea imprescindible aplicarle unos cuidados...

El suelo pélvico tras el parto
Guía Doctissimo de los pañales
Malformaciones ginecológicas: ¿afectan al embarazo?
Pérdida de un bebé: cómo superarlo
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test