Cambios en tu forma de vida durante el embarazo

Del cine al restaurante: salir sí, pero…

Naturalmente, puedes seguir frecuentando las salas de cine o asistir a espectáculos, pues no hay ningún problema en ello, salvo la posible incomodidad de los asientos.
¡Cuidado con la ciática! El escaso espacio entre las filas de asientos podría ser una dura prueba para tus piernas. Siempre que puedas, elige las butacas que estén junto al pasillo: te permitirán estirar un poco las piernas y, en caso necesario, salir a tomar el aire, andar un poco o ir al baño (lo que podría ser cada vez más frecuente a partir del sexto mes). Un consejo práctico: llévate una pequeña linterna de bolsillo y de este modo podrás llegar fácilmente hasta la salida sin correr el riesgo de caerte. En cualquier caso, evita las discotecas, los conciertos tumultuosos y las manifestaciones en las que puedas ser empujada por la gente. En el restaurante, antes de reservar mesa, asegúrate de que existe una zona para no fumadores. En las cenas con amigos, y aunque seas tú la invitada, no tengas reparo en pedir a los demás que eviten fumar en tu presencia.

Alerta a la fatiga

La fatiga es el primer signo que debe alertarte sobre tu ritmo de vida. Si empiezas a padecer síntomas de fatiga, consulta con tu médico, quien podrá determinar si
necesitas unos días de descanso. Infórmate acerca de la posibilidad de adaptar tus horarios de trabajo de acuerdo con los términos de tu convenio y haz valer tus derechos laborales. Asimismo, procura evitar el estrés, así como el exceso de actividades que puedan sobrecargar tu jornada laboral. Todo el tiempo de descanso que puedas lograr, más tarde, será tiempo que podrás dedicar a tu bebé.

Sustancias prohibidas

El alcohol Durante el período clave de los tres primeros meses, evita tomar cualquier tipo de alcohol, ya que éste pasa directamente a tu sangre y, por consiguiente, a la del feto a través de la placenta, que no dispone de ningún filtro, por lo que podrían producirse malformaciones. A partir del cuarto mes, de forma excepcional o en las grandes ocasiones, puedes permitirte un vaso de vino o una copa de cava o champán. A lo largo del embarazo (y especialmente si decides amamantar a tu hijo), suprime las bebidas alcohólicas fuertes . El alcohol puede afectar al sistema nervioso central del embrión desde las primeras semanas. En casos extremos, puede ser la causa del síndrome de alcoholismo fetal, que está asociado al retraso en el crecimiento intrauterino, a unas facciones particulares (cabeza pequeña, mentón hundido, curva de la nariz excepcionalmente marcada…) y al retraso mental. Gracias a la prevención, se ha podido reducir progresivamente la incidencia de este problema, pero según datos de 2004, todavía una cuarta parte de las mujeres embarazadas ingiere alcohol de forma habitual durante el embarazo. Las autoridades sanitarias recomiendan la abstinencia total de alcohol durante el embarazo, pero muchas mujeres siguen estando mal informadas.
El tabaco Aunque al principio te resulte muy difícil, llegará el día en que agradecerás a tu hijo que te ayudara a dejar el tabaco. Así que ¡ánimo! Se sabe que la nicotina y, sobre todo, los óxidos de carbono y el alquitrán absorbidos tienen efectos muy nocivos que provocan alteraciones en la circulación sanguínea del útero y del cordón umbilical, y una disminución de los movimientos activos y respiratorios del feto. Estas manifestaciones duran unos 30 minutos después de fumar un cigarrillo. Asimismo, el tabaco puede provocar el aborto, el embarazo extrauterino y el nacimiento prematuro.
Los recién nacidos que han estado sometidos durante toda su vida uterina a fuertes dosis de tabaco suelen pesar una media de cerca de 200 g menos que los demás bebés.
Los riesgos son proporcionales al número de cigarrillos fumados. Si, a pesar de estar motivada para dejar de fumar, te resulta demasiado difícil, debes saber que los sustitutivos de la nicotina (como los parches de nicotina) no están contraindicados.
Consulta a tu médico o dirígete a una consulta antitabaco, pero en todo caso no tomes ninguna medida sin autorización médica. Y no te olvides de pedirle al futuro padre que no fume delante de ti, ya que el tabaquismo pasivo también es perjudicial.

Cuidado con la obsesión por la limpieza

La familia muy pronto crecerá, por lo que es posible que cambies de casa. En este caso, es mejor que la mudanza tenga lugar durante el segundo trimestre del embarazo, más que en el primero o el último. Si haces limpieza general de la casa, busca a alguien que te ayude. Teniendo en cuenta que el feto absorbe determinados productos tóxicos, este no es el momento más adecuado para encerrarse en una habitación poco ventilada para pintar o manipular productos de limpieza, barnices o disolventes. El cuidado del jardín o de la terraza no es prioritario: es mejor evitar el uso de insecticidas, pesticidas u otros herbicidas pulverizados.

Otros contenidos del dosier: Precauciones durante el embarazo

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