Un embarazo 100% saludable

Viva el ácido fólico

Durante el embarazo, una alimentación variada y equilibrada basta en general para satisfacer todas las necesidades del bebé. Sin embargo, existe un cierto riesgo de carencia: el déficit de vitamina B9, también llamada ácido fólico o folatos. Aproximadamente la mitad de las mujeres en edad de ser madres sufre carencia de vitamina B9, esencial para la constitución del sistema nervioso del bebé. Esta carencia aumenta los riesgos de sufrir malformaciones y espina bífida (anomalía en el extremo de la columna vertebral). Por eso, sus aportes deben ser suficientes desde los primeros días del embarazo y al menos durante las cuatro primeras semanas después de la concepción. Teóricamente, habría que evitar las carencias incluso antes de la concepción del bebé. Por ese motivo, los especialistas recomiendan, además de una alimentación rica en verduras, la prescripción de complementos alimenticios durante los dos meses que preceden a la concepción o al menos desde el primer mes de embarazo.

Viva el ácido fólico

Durante el embarazo, una alimentación variada y equilibrada basta en general para satisfacer todas las necesidades del bebé. Sin embargo, existe un cierto riesgo de carencia: el déficit de vitamina B9, también llamada ácido fólico o folatos. Aproximadamente la mitad de las mujeres en edad de ser madres sufre carencia de vitamina B9, esencial para la constitución del sistema nervioso del bebé. Esta carencia aumenta los riesgos de sufrir malformaciones y espina bífida (anomalía en el extremo de la columna vertebral).
Por eso, sus aportes deben ser suficientes desde los primeros días del embarazo y al menos durante las cuatro primeras semanas después de la concepción. Teóricamente, habría que evitar las carencias incluso antes de la concepción del bebé. Por ese motivo, los especialistas recomiendan, además de una alimentación rica en verduras, la prescripción de complementos alimenticios durante los dos meses que preceden a la concepción o al menos desde el primer mes de embarazo.

¿Dónde se esconde el ácido fólico?

Además del suplemento que puede recetarte tu médico, es importante aumentar los aportes de vitamina B9 en la alimentación. ¿Tus principales aliados? Las frutas y verduras.

Aporte alto (100 a 200 microgramos/100 g)
Espinaca, berro, achicoria, diente de león, milamores, melón, semillas (nueces, castañas, garbanzos). Quesos curados.

Aporte medio (20 a 100 microgramos/100 g)
Otras verduras de hoja (lechuga, endivias, col, puerro, alcachofa), judías verdes, arvejas, rabanitos, espárragos, remolachas, zapallitos, palta, lentejas, zanahorias, tomates, cebollas, calabaza, maíz, pimiento, cítricos, bananas, kiwis, frutos rojos, dátiles, higos, huevos, otros quesos, patatas fritas, pan.

Aporte bajo (5 a 20 microgramos/100 g)
Pepino, apio, berenjenas, champiñones, aceitunas, patatas, arroz, pastas, lácteos frescos, carnes, pescados, manzanas, peras, ciruelas, melocotones, albaricoque.

Aención: la levadura es una fuente importante de vitamina B9, pero no consumimos lo suficiente como para que su aporte sea suficiente. El hígado también es una fuente importante de ácido fólico, pero no se aconseja su consumo durante el embarazo.

¡Ni una gota de alcohol!

Las autoridades sanitarias recuerdan también una noción que algunas mujeres embarazadas no necesariamente conocen: es esencial evitar beber aunque sea solo un vaso durante el embarazo. El alcohol atraviesa fácilmente la barrera placentaria y puede tener una influencia sobre el desarrollo cerebral del bebé. Y esto se produce nada más con beber un vaso cada cierto tiempo. Puede establecerse un simple paralelismo con las normas de circulación: aunque un conductor “normal” puede beber ocasionalmente un vaso de vino, un chófer de transporte público no puede tomar ni una sola gota de alcohol. Lo mismo ocurre durante el embarazo.

Afuera el humo

Y por supuesto, el cigarrillo es el principal enemigo del embarazo. El tabaquismo materno durante el embarazo es un factor de riesgo que puede provocar embarazos extrauterinos, abortos espontáneos y diversas anomalías en el desarrollo del embarazo: prematuridad más o menos importante, retraso en el crecimiento intrauterino, muerte fetal intrauterina, etc. Sin embargo, un tercio de las mujeres embarazadas de entre 18 y 35 años continúan fumando durante el embarazo. Lo ideal en realidad es dejar de fumar antes de concebir un bebé (e incluso dejar definitivamente el tabaco, aunque no se tenga la intención de quedar embarazada). Si no lo logras, debes saber que nunca es demasiado tarde para renunciar al cigarrillo y que las mujeres embarazadas pueden utilizar sustitutos nicotínicos. Las no fumadoras deben igualmente interesarse ya que el tabaquismo pasivo es también una amenaza para la salud. Es pues esencial evitar los ambientes donde hay humo, como bares y otras reuniones. ¡Y no dudes en llamar al orden al futuro padre!

Siguiendo estas recomendaciones, te aseguras un buen comienzo en la vida de tu hijo.

A. Sousa

Otros contenidos del dosier: Precauciones durante el embarazo

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