Viajar de forma segura durante el embarazo

Medios de transporte

No existe comparación posible entre un pequeño paseo en bicicleta sobre un terreno llano, un trayecto en autobús o en coche, y un viaje largo en tren o en avión. En desplazamientos de más de 3 horas, recuerda que el tren es preferible al coche, y el avión al tren.

  • Bicicleta

A pesar de ser un medio de transporte muy práctico, la bicicleta es muy incómoda, ya que somete el cuerpo a traqueteos y requiere esfuerzos musculares poco recomendables a partir del segundo trimestre de embarazo. Así pues, a excepción de los pequeños paseos por el campo sobre un terreno llano, es mejor que prescindas de la bicicleta en cuanto empiece a crecerte el vientre.

  • Autobús y metro

Los pequeños recorridos en autobús no te supondrán ningún problema, siempre que puedas viajar sentada. Además, los transportes urbanos disponen de asientos reservados, así que no dudes en hacer valer tus derechos, aunque a veces encuentres a personas poco dispuestas a cederte el asiento. De todos modos, intenta no utilizar los transportes públicos en las horas de mayor afluencia y, sobre todo, no corras para tomar un autobús o un metro a punto de salir.

  • Automóvil

Ya sea en trayectos urbanos o de menos de una hora, el uso del automóvil no presenta ningún inconveniente. No conduzcas deprisa, evita los badenes y los baches y recuerda
que, aunque el uso del cinturón de seguridad no es obligatorio en todos los países para las mujeres embarazadas, se recomienda el uso de cinturones especialmente adaptados.
Abróchatelo colocando la banda inferior por debajo del vientre. Cuando realices trayectos largos en coche, deberás respetar una serie de normas de precaución y de sentido común.
Evita el ajetreo de los preparativos de última hora y organízate con tiempo.
Valora si debes consultar a tu médico antes de partir, de modo que te confirme que el método de transporte elegido no está desaconsejado en tu estado. En caso de que no exista ningún riesgo, es posible que te recete un espasmolítico que deberás tomarte si tienes contracciones.
Independientemente de si vas sentada al volante o en el asiento del acompañante, la conducción debe ser tranquila, sin aceleraciones ni frenazos bruscos.
No recorras muchos kilómetros de un tirón. Una norma válida para cualquier conductor es descansar cada dos horas, y en tu caso esto es aún más importante, teniendo en cuenta la fatiga que provoca un desplazamiento en coche. Así pues, evita pasar el fin de semana en la carretera o hacer turismo únicamente en coche. Cuando llegues a destino, lo primero y lo único que debes hacer es descansar.
Evita las excursiones en todoterreno, aunque sea en un 4x4 «cómodo».

  • Tren

Si puedes elegir, y sobre todo a partir del séptimo mes de embarazo, intenta utilizar el tren para los trayectos de más de 3 horas, ya que este medio de transporte es más cómodo que el coche y no da tantas sacudidas. Además, en vez de permanecer sentada e inmóvil durante horas, podrás pasear de un vagón a otro.

  • Avión

Para recorrer largas distancias, el avión es el medio de transporte más indicado. La mayoría de compañías aéreas te aceptarán como pasajera hasta el octavo mes de gestación. A partir de este mes, deberás presentar un certificado médico (no porque el avión represente un peligro para ti o para tu bebé, sino porque el personal a bordo no está necesariamente preparado para asistir un parto en pleno vuelo). No te preocupes, este tipo de viajes por lo general transcurren sin problema, y el feto tolera bastante bien la menor concentración de oxígeno en el aire a causa de la altitud. Para una mayor comodidad, puedes tomar algunas precauciones. Bebe abundante agua durante todo el vuelo, ya que el ambiente dentro de un avión es muy seco. El día antes de viajar, evita comer alimentos que produzcan flatulencias, ya que la presión atmosférica puede dilatar los intestinos y provocar dolores bastantes desagradables cuando se está embarazada. Ponte lo más cómoda posible, quítate los zapatos, realiza algunos movimientos para relajarte y no tengas reparos en andar por el pasillo (al menos un rato cada hora) para activar la circulación sanguínea y evitar que se te hinchen las piernas. Cuando viajes en avión, recuerda que, más que nunca, debes usar ropa cómoda y holgada. En cuanto llegues al destino, al igual que en los viajes por carretera, lo primero que debes hacer es descansar.

De vacaciones

Embarazo y vacaciones casan bien. En efecto, no hay nada más beneficioso que el descanso y olvidarse de las preocupaciones del día a día. Si eres de espíritu inquieto y siempre estás preparada para descubrir horizontes lejanos, sin duda encontrarás la manera de pasar unas vacaciones interesantes sin tener que embarcarte en expediciones aventureras.

  • Sea cual sea tu destino

Aunque no salgas del país, debes procurar dormir la siesta siempre que puedas, preferiblemente en un lugar a la sombra o en una habitación fresca, más que hacer maratones para visitar todos los monumentos históricos de la región o recorrer todas las montañas de la zona con la mochila a cuestas. Para salir, ponte ropa holgada y fresca y calza unos zapatos cómodos. Cuidado con el sol: evita las exposiciones prolongadas en la playa o en la piscina. Si tus vacaciones transcurren en el mar, aprovecha para pasear un poco por la orilla (con un sombrero y crema de protección total en la cara) para aliviar las piernas. Por último, sin duda estarás más tranquila si te llevas los datos de algún médico o centro sanitario que estén cerca de tu lugar de veraneo para poder acudir a ellos rápidamente al menor signo de alerta, como fiebre, contracciones o pérdidas.

  • Si viajas a un país lejano

Viajar a un país exótico entraña algunos riesgos: una gran diferencia horaria y cambios bruscos de clima o de alimentación que requieren importantes esfuerzos de adaptación por parte del organismo y generan una fatiga evidente. Si estás embarazada, lo mejor es que te informes bien antes de escoger el destino de tus vacaciones. Ante todo, conviene evitar los países tropicales, ya que la vacuna contra la fiebre amarilla está contraindicada en las embarazadas y esta enfermedad es mortal. El paludismo también es peligroso para la futura madre (riesgo de infección) y para el feto (riesgo de aborto o de nacimiento prematuro). El uso de cloroquina (Nivaquine®) y proguanil, dos medicamentos que se utilizan de modo generalizado en la prevención o el tratamiento de la malaria, es seguro durante el embarazo. Se considera que el uso de la mefloquina (Lariam®) es seguro sólo durante el tercer trimestre de embarazo. Además, debes tener en cuenta que no existe ningún tratamiento preventivo fiable para la que se conoce como «diarrea del viajero». Su principal peligro es que puede provocar una importante deshidratación del organismo. Antes de viajar a países donde exista el peligro de enfermedades endémicas, intenta encontrar información en fuentes fiables y no olvides tomar precauciones. Una vez realizadas estas comprobaciones, no olvides asegurarte de que la alimentación local pueda cubrir tus necesidades. En caso de que el agua corriente no sea potable, asegúrate de que podrás comprar agua embotellada y evita comer alimentos crudos como las ensaladas, las frutas y la verdura no cocinada.

Una vez en el país de destino, si hace calor, acuérdate de beber entre 2 y 3 litros de agua mineral al día (o de agua purificada si es necesario) con el fin de combatir la deshidratación, que se ve agravada en caso de diarrea. Es preferible que no te bañes en ríos, lagos o zonas pantanosas, y que evites caminar descalza por el lodo o la tierra húmeda, ya que el agua a veces contiene parásitos que pueden atravesar la epidermis.
No te olvides de contratar un buen seguro de viaje y cancelación que cubra los costos de una posible repatriación. Algunas tarjetas de crédito cubren la cancelación del viaje si el embarazo se declara antes del regreso, pero el seguro de cancelación que venden los operadores turísticos junto con el billete no siempre incluye este tipo de eventualidad. En cualquier caso, infórmate bien antes de viajar.

Actúa con precaución

Antes de irte de vacaciones, no te olvides de pedir a tu médico o a tu comadrona un documento con los detalles de tu historia médica. Si sigues un tratamiento, no estará de más que tu médico especifique el nombre del principio activo del medicamento que tomes en la receta, de modo que puedas encontrar el equivalente al mismo en otro país en caso necesario. En cuanto llegues a tu destino, o bien antes de salir, localiza el médico o el hospital más cercanos.

Otros contenidos del dosier: Precauciones durante el embarazo

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