La elección del hospital

La inscripción en el hospital

La inscripción en el hospital es algo prioritario. En las grandes ciudades, los hospitales suelen estar bastante saturados; además, cuando se trata de hospitales muy solicitados, las futuras madres se inscriben lo antes posible para asegurarse de que serán atendidas durante el parto. Si estás en lista de espera, lo mejor es que seas precavida y te inscribas a la vez en otro hospital.

Análisis de los distintos factores

La proximidad
Al margen de otras consideraciones, como la elección de un centro público o privado, es importante que se elija un hospital cerca del lugar donde se reside. De hecho, la distancia es uno de los principales factores a tener en cuenta, pues cuando empiezan las contracciones es preferible no tener que recorrer un trayecto de una hora en coche, algo que sin duda no contribuirá a calmar el dolor. Aparte del estrés que pueda provocar un trayecto largo en el día D, el hecho de que el hospital esté cerca tiene otras ventajas. Antes del parto, la cercanía del hospital evita desplazamientos largos para acudir a las visitas obligatorias. Tras el nacimiento del bebé, un trayecto corto evitará que el padre pierda tiempo en idas y venidas, especialmente cuando hay otros hijos en la familia. El tiempo que se ahorre en desplazamientos podrá dedicarlo a estar contigo y con el bebé.
El equipo médico
La elección suele realizarse en función de varios criterios y de la propia personalidad: puede ser que quieras o necesites estar rodeada de personal médico, o que prefieras un centro más reducido en lugar de un gran complejo hospitalario, o que tu prioridad sea disfrutar de cierto confort. Lo cierto es que en un hospital donde se produzcan muchos partos —algo que de entrada transmite cierta seguridad—, es más probable que el personal médico no pueda dedicar tanto tiempo a las jóvenes madres y a responder a todas las dudas que les asaltan, especialmente después del parto. Recibir los consejos adecuados sobre la lactancia (si optas por este tipo de alimentación) y los primeros cuidados del bebé es algo reconfortante que te permitirá regresar a casa con el bebé con mayor tranquilidad. En este sentido, en los centros más pequeños el personal sanitario suele tener mayor disponibilidad. Actualmente, la mayoría de los hospitales de la red sanitaria pública disponen de anestesia epidural como técnica para reducir el dolor durante el parto. Si deseas que te administren esta anestesia, asegúrate de que el hospital que has elegido dispone de la misma y de un anestesista que esté presente de forma permanente o cuya presencia pueda requerirse.
Duración de la estancia
No está de más informarse sobre la estancia media después del parto, ya que ésta varía de un centro a otro. Cuando el índice de ocupación del hospital es elevado, la estancia suele ser más corta, de unos tres días. En centros más pequeños, la estancia de la madre suele ser de unos cuatro días como mínimo después del parto.
La preparación para el parto
Las clases de preparto se imparten tanto en los centros públicos como en los privados y pueden ser de distinta naturaleza. Una vez más, la elección de un tipo u otro de preparación es personal. Por un lado, existe la preparación para el parto sin dolor o psicoprofilaxis, enfocada a reducir la ansiedad y a disminuir las tensiones en el momento del parto, a aprender a relajarse y a respirar. Por otro lado, la preparación basada en la sofrología enseña a relajarse a través de la respiración y a «visualizar» las distintas partes del cuerpo para colaborar activamente durante el parto. Algunos centros ofrecen cursos de canto prenatal, que se basan en el trabajo respiratorio del canto, la práctica de distintas vocalizaciones y la utilización de sonidos graves para reducir el dolor. Por último, la haptonomía se basa en el establecimiento de una relación efectiva entre la madre, el padre y el futuro bebé a través de un contacto particular. Así pues, resulta importante saber qué tipo de preparación para el parto ofrece el hospital donde decidas dar a luz.
Una cuestión de confort
Posiblemente preferirás dar a luz en una clínica privada si una de tus prioridades es tener baño y ducha privados en la habitación, o si te incomoda la idea de tener que compartir la habitación y, por lo tanto, el llanto de otro bebé y las visitas que reciba tu compañera. Un centro privado dispone de más habitaciones individuales que un hospital público, el cual, lógicamente, deberá reservarlas para las mujeres que sufren algún tipo de complicación en el parto.
Tus propias inquietudes
¿El padre podrá asistir al parto en caso de cesárea? ¿Los hora rios de visita son estrictos? ¿Podré cuidar del bebé en la habitación —equipada con un cambiador— o tendré que ir al nido? Puedes informarte sobre todos estos detalles y, además, averiguar si se practica alguna modalidad específica de parto, como el parto acuático o el parto en cuclillas. Por último, puedes preguntar si es posible visitar la maternidad antes del parto, pues ver el lugar donde darás a luz puede ser tranquilizador. Además, es bastante habitual que los hospitales ofrezcan estas visitas, en las que se suele entregar a los futuros padres una pequeña guía con informaciones complementarias.
elegir?
La persona más indicada para aconsejarte es tu ginecólogo; lo más habitual es que te proponga dar a luz en el hospital que él tenga asignado. Pero también te aconsejará sobre los centros y los compañeros con los que suele trabajar. No dudes en hacer todas las preguntas necesarias en el propio hospital. Del mismo modo, pregunta a las amigas o conocidas que ya hayan dado a luz en ese mismo centro en el que estás interesada.

La importancia del desarrollo del embarazo

La comadrona, como personal de enfermería especializado en atender a las mujeres en el seguimiento de los preliminares del parto y una vez nacido el bebé, desempeña un papel esencial de asesoramiento y apoyo de la mujer, así como para controlar que todo se desarrolle con normalidad. En los hospitales es el médico, acompañado de la comadrona, el que asiste el parto mientras que en las casas de partos , son las propias comadronas las que practican el parto. La clasificación de las maternidades en niveles del I al III es general, y las diferencias en estructura (la existencia o no de un servicio de neonatología) suelen ser más o menos las mismas en todos los países.
Nivel I, II o III
Las maternidades se clasifican en tres niveles. Las de nivel I se encargan de los partos sencillos en los que no se prevé ningún tipo de complicación. Estos servicios no atienden nacimientos prematuros y suelen contar con estructuras más bien pequeñas. Las maternidades de nivel II disponen de una unidad de neonatología y están destinadas a los embarazos de riesgo, entre ellos los embarazos múltiples. Por último, las maternidades de nivel III están dotadas de una unidad de reanimación neonatal para los recién nacidos que presentan complicaciones graves, muchas veces relacionadas con nacimientos prematuros que se producen durante el séptimo mes. Estas maternidades se encargan de los embarazos conocidos como «patológicos» y, además, en Europa disponen de «unidades de neonatología» , destinadas a evitar que los padres estén separados del recién nacido cuando éste debe permanecer hospitalizado.
médicos
La evolución estrictamente médica de tu embarazo puede ser un factor determinante a la hora de escoger el centro hospitalario. Si todo transcurre dentro de la más absoluta normalidad y no esperas ni gemelos ni trillizos, puedes dar a luz en un centro público o privado de los niveles I o II. En caso contrario, tu ginecólogo podrá aconsejarte, durante las primeras visitas o en función de la evolución de tu embarazo, sobre el centro que, desde un punto de vista estrictamente médico, puede atenderte mejor y garantizar que el bebé reciba todos los cuidados necesarios, incluso en caso de que surjan complicaciones. Si ya has tenido complicaciones en alguno de tus anteriores embarazos, tú misma no dudarás en optar por una maternidad catalogada como de nivel III.

Un médico pionero

El francés Jean-Louis Baudelocque (1745-1810) convirtió la obstetricia en disciplina científica y la introdujo como materia de enseñanza en la universidad, describió detalladamente el proceso del parto y no dudó en recomendar el uso de fórceps y la cesárea en determinados casos. En 1802 creó una maternidad en PortRoyal (París) y abrió una escuela de comadronas.

Dar a luz en casa

La elección de dar a luz en casa es muy poco habitual en España: menos del 1% de las mujeres optan por esta práctica. El parto en casa tiene sus defensores y sus detractores. Para los primeros, el entorno familiar, la presencia de los seres más queridos, y la comodidad y la intimidad del hogar permiten que la mujer alumbre en un clima de serenidad absoluta, siempre que esté dispuesta a prescindir de la anestesia epidural. Además, la parturienta mantiene un estrecho vínculo con la comadrona desde el principio del embarazo hasta después del parto. Los detractores de esta práctica opinan que los riesgos asociados superan cualquier posible ventaja. Es cierto que a veces puede haber complicaciones, por mínimas que sean, y que en casa no es posible contemplar la posibilidad de practicar una cesárea ni técnicas de reanimación. Así pues, es importante tener en cuenta los aspectos médicos y, en todos los casos, consultar con el médico acerca de la posibilidad de dar a luz en casa.
Cuestiones prácticas
Si has optado por el parto en casa, deberás escoger a una comadrona o un médico que realice este tipo de partos, que no viva demasiado lejos de tu casa y que esté en contacto con un ginecólogo o con una maternidad adonde puedan trasladarte rápidamente en caso de que surjan problemas. Lo más prudente es que te inscribas en el hospital más cercano, en previsión de posibles complicaciones, hacia el final del embarazo. Asimismo, es aconsejable realizar visitas prenatales y acudir a sesiones de preparación al parto con el profesional médico que te asistirá. Finalmente, debes saber que la sanidad pública, por ejemplo la española, no cubre el coste de este tipo de partos.
Los Países Bajos: un modelo único
A diferencia de otros países europeos, el parto en casa es una práctica habitual en los Países Bajos, donde se realiza con gran rigor y siempre que se cumplan determinadas condiciones geográficas y sanitarias. Sólo pueden optar a esta modalidad de parto las mujeres que no tengan antecedentes médicos particulares (que no hayan pasado por un parto difícil, por ejemplo) y cuyo embarazo se desarrolle en condiciones normales. Además, deben tener un hospital cerca de su domicilio (a menos de 30 minutos de trayecto) para que, en caso de cualquier complicación, la madre o el niño puedan ser trasladados rápidamente a dicho centro sanitario. Solamente el 0,07% de las mujeres que dan a luz en España lo hace en casa. Este bajísimo porcentaje puede explicarse por la desinformación tanto de las propias mujeres como del personal sanitario, que ven esta opción como peligrosa, y por tener que asumir su coste, al tratarse de una opción que no está cubierta por la Seguridad Social. Actualmente, existen en España varios colectivos dedicados a la preparación del parto en el propio hogar o en centros que ofrecen un entorno íntimo junto a una atención personalizada durante el parto.

¿Hospital público o privado?, una cuestión económica

En general, la seguridad social corre con todos los gastos, excepto los derivados de preferencias personales (habitación individual, teléfono, televisión), que pueden estar cubiertos por algunas mutuas médicas privadas de seguros. En el sector privado, y en función del tipo de clínica, los costes pueden ser muy elevados. En muchos países, si se acude a clínicas concertadas, los costes de la estancia están totalmente cubiertos por la seguridad social de acuerdo con una tarifa estipulada, y los demás gastos relacionados con las preferencias personales corren a tu cargo. De todos modos, si tienes contratado un seguro médico, infórmate acerca de la posibilidad de reembolso cuando se superan los gastos estipulados del tocólogo (lo que suele suceder en las clínicas privadas) o los del anestesista, si has optado por el uso de la anestesia epidural. En caso de que no tengas seguro médico y quieras que te atiendan en una clínica privada, los gastos correrán a tu cargo en su totalidad.

Otros contenidos del dosier: Primeros cuidados

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