Pruebas no obligatorias en embarazadas de bajo riesgo

Pruebas que pueden obviarse

  • El sedimento de orina, siempre que no existan síntomas. Si la mujer presenta molestias (escozor al orinar, o la necesidad de acudir frecuentemente al baño), sí que conviene, como en cualquier otra persona, realizar un estudio para descartar infección urinaria.
  • La detección y cuantificación de proteínas en la orina. Esta prueba está especialmente indicada en mujeres hipertensas de antemano, o bien, en aquéllas que desarrollen cierta elevación de su tensión arterial. Permite valorar el estado y funcionalidad del riñón de la gestante. Tampoco es una prueba que se haga de rutina a cualquier embarazada que no presente ninguno de estos problemas.
  • Los cultivos de cuello de útero y vagina: Excepto para la detección del estreptococo agalactiae, no es necesaria la realización de ningún cultivo, salvo que la gestante tenga síntomas que sugieran dicha necesidad.
  • Medir el perímetro abdominal de la embarazada, dado que no es una medida que se relacione de forma satisfactoria con el desarrollo gestacional, puesto que depende mucho de la postura del feto, de la grasa acumulada a nivel abdominal…
  • Cuantificar la ganancia de peso de la embarazada. Tampoco justificada de forma rutinaria por motivos similares a la anterior.
  • Medir la glucosa en sangre de forma puntual. La función de detectar si hay intolerancia a la glucosa, o bien se desarrolla una diabetes gestacional, ya la cumple el test de O’Sullivan (ver Test de O’Sullivan, funcionamiento y qué permite diagnosticar al final de este artículo)
  • El registro cardiotocográfico (las denominadas coloquialmente “correas”) antes de la semana 39, si no hay contracciones o no se ha iniciado el trabajo del parto (ver funcionamiento al final del artículo).
  • Una citología para estudio de patología cervical: Puede realizarse durante el embarazo; pero quizás mejor esperar a después del parto, si la mujer ha ido realizando los controles de forma adecuada para el cribado de cáncer de cuello uterino.

Pruebas que pueden salir alteradas durante el embarazo

Estas pruebas pueden salir alteradas durante el embarazo, pero no nos han de preocupar, dado que es normal que salgan así durante este proceso:

  • Un aumento de los lípidos en general: Bien del colesterol total, bien de los triglicéridos. Hemos de pensar que los lípidos son un componente fundamental de las membranas de las células. Y estamos en un proceso de formación de nuevos tejidos de forma intensa y mantenida. Así, valores de 250mg/dl de colesterol, o incluso algo superiores, suelen ser reversibles tras el parto, y no han de preocuparnos.
  • La VSG (o velocidad de sedimentación globular): Marcador típico de procesos inflamatorios, también puede elevarse durante la gestación, sin que ello implique la necesidad de descartar ninguna enfermedad preocupante. Su valor normal en mujeres de menos de 50 años suele ser igual o inferior a 20mm/hora. En el embarazo podría aumentar levemente (aprox hasta 30 mm/h) este valor, sin que esto indique enfermedad asociada).
  • Los leucocitos también pueden aumentar en cierto grado durante el embarazo, sin que ello implique la presencia de ninguna infección. En este caso, lo que encontramos fundamentalmente es un aumento de los denominados leucocitos neutrófilos (la familia más frecuente de los leucocitos).
  • La serie roja (hemoglobina, hematocrito)  también tiene sus valores de referencia en embarazadas. Así, si en condiciones normales hablamos de anemia ante la presencia de una hemoglobina en mujeres adultas inferior a 12g/dl, en las gestante el valor límite es de 11g/dl durante el primer y el tercer trimestre del embarazo, y desciende a 10’5g/dl durante el segundo trimestre.

¿Qué son y para qué sirven algunas de las pruebas referidas?

Test de O’Sullivan: recomendable realizarlo en todas las mujeres embarazadas, entre la semana 24 y la 28. Algunos estudios refieren que podría obviarse en mujeres menores de 25 años sin ningún factor de riesgo de diabetes gestacional. Sin embargo, es una prueba que suele realizarse siempre.

  • ¿Cómo se hace?
    Se le da a tomar a la gestante 50 gramos de glucosa (no requiere que la gestante venga en ayunas). Una hora después se le realiza una extracción de sangre, donde se mide la glucemia.
  • Resultados y su interpretación:
    - Un valor de glucemia inferior a 140 mg/dl es normal.
    - Entre 140 y 189, es un valor alterado que requiere de la posterior realización de un test de sobrecarga oral de glucosa.
    - Un valor igual o superior a 190 es diagnóstico de diabetes gestacional (no es preciso realizar el test de sobrecarga oral de glucosa para confirmar).
  • ¿Cuándo se realiza?
    Como hemos visto, ha de realizarse entre las semanas 24 y 28 de gestación en embarazadas sin factores de riesgo. Si existe alguno de estos factores (familiares de primer grado diagnosticados de diabetes, gestante mayor de 35 años, antecedentes repetidos de abortos, malformaciones o prematuros, entre otros), el test ha de realizarse en las semanas 6-8 (primer contacto de la gestante con el servicio que la guiará), y repetirlo en las semanas 24-28, y más tarde, entre la 33 y la 34, si el resultado fue normal (no indicativo de diabetes gestacional).

Test de sobrecarga oral de glucosa (SOG): ha de realizarse en las gestantes con valores de O’Sullivan entre 140 y 189 mg/dl de glucosa en sangre. Se practicará acto seguido del O’Sullivan (en la misma semana, o en poco tiempo).

  • ¿Cómo se realiza?
    Se le da a la gestante 100 g de glucosa, y se le realizan tres extracciones:
    - Una primera, justo en el momento de darle la glucosa.
    - Una segunda, una hora después.
    - Una tercera a las dos horas.
    - Una cuarta tres horas después de tomar la glucosa.
  • ¿Cuáles son los valores normales?
    Se consideran normales los valores por debajo de:
    - 95 mg/dl en la primera muestra (glucosa basal)
    - 180 mg/dl una hora después de la toma.
    - 155 mg/dl dos horas después de la toma de glucosa.
    - 140 mg/dl tres horas después.
    Hablamos de diabetes gestacional cuando dos de los valores obtenidos son superiores a los límites normales (no es necesario que estén alterados los cuatro valores).

Registro cardiotocográfico: también conocido, coloquialmente, como “correas”, consiste, como su nombre indica, en la medición de dos parámetros:

  • La intensidad de la contracción de la musculatura uterina.
  • La frecuencia cardíaca fetal, captada mediante Doppler.

La importancia de este test radica en el hecho que permite conocer si, a cada contracción del útero, el feto “sufre”. Una disminución de la frecuencia cardíaca fetal unos segundos después de una contracción uterina potente es indicativa de sufrimiento fetal.

  • ¿Cuándo realizarla?
    Se ha visto que sólo es útil cuando se practica durante el trabajo del parto. Sin embargo, no es extraño ver que se ponen “correas” en las semanas previas a la teórica fecha del parto.

Otros contenidos del dosier: Pruebas durante el embarazo

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