La cartilla del embarazo

No hay una cartilla única

Las cartillas del embarazo o carnet de la embarazada no son uniformes en todo el estado; de hecho, casi todas las Comunidades Autónomas tienen el suyo propio. Pero, en esencia, tienen la misma finalidad (el buen control del embarazo), y recogen datos similares (los correspondientes a las visitas que veíamos en el calendario semana a semana).

¿Dónde me lo darán?

Caso de disponer de él en el servicio de ginecología y obstetricia de nuestra zona, será allí donde nos lo darán. Normalmente, en la primera visita con el servicio. Y debemos llevarlo encima siempre que acudamos a realizar alguno de los controles de la gestación pues, como hemos comentado anteriormente, será el lugar donde queden recogidos todos los datos.

Tras el parto, ¿debo conservarlo?

Si bien no es obligatorio, sería conveniente, dado que existen muchas situaciones que, una vez han aparecido durante un embarazo, el riesgo que aparezcan en una siguiente gestación aumenta de forma considerable.

Así, toda mujer que en un primer embarazo haya tenido problemas con sus niveles de glucosa, o sus controles tensionales, debería estar más atenta en una segunda gestación, para intentar adelantarse y evitar, en la medida de lo posible, que vuelvan a aparecer dichas molestias.

¿Qué datos contiene la cartilla del embarazo?

Para comenzar, los datos de filiación; tanto de la madre, como del padre. A destacar, por las repercusiones que puede tener sobre el desarrollo del embarazo, la fecha de nacimiento de ambos progenitores, y sus respectivas profesiones, así como la actividad a que se dedican actualmente.

También constarán, en la misma página, los nombres de la comadrona y el obstetra que han realizado los controles gestacionales, así como el lugar donde se han realizado, y el hospital donde debería llevarse a cabo el parto.

Los antecedentes familiares y personales de ambos progenitores

Un segundo apartado en la cartilla lo ocupan los antecedentes patológicos (enfermedades padecidas) tanto de ambos padres, como de sus respectivas familias. Se trata de otro apartado de cierta importancia, dado que existen enfermedades, o características, que se repiten en las sucesivas generaciones (enfermedades con claro componente hereditario, y otras en que, pese a no conocerse si se heredan, se puede intuir que así es).

También será el lugar donde deban dejarse anotados, caso de existir, los hábitos tóxicos (tabaco, alcohol, otras drogas), tanto de la madre, como del padre.

Antecedentes ginecológicos y obstétricos

En este apartado quedará reflejada la historia ginecológica de la mujer: Desde cuándo tiene la menstruación (a qué edad comenzó), cada cuanto le viene, cuánto le dura, si ha tenido embarazos previos, y si éstos han dado lugar a un parto normal o no, si ha tenido prematuros, y si ha sufrido algún aborto previamente.

Si la mujer ha seguido en los años previos alguna pauta anticonceptiva, también será el lugar donde dejarla reflejada. Así mismo, convendría saber si está al día de las citologías ginecológicas (toma de muestras del cuello uterino). Y cualquier otra eventualidad que haya padecido en la zona genital (intervenciones quirúrgicas, funcionalidad de los ovarios…).

El registro de las analíticas

Existe un apartado, en forma de gráfica, donde el ginecólogo/obstetra, o bien la comadrona, deja anotados los valores de las distintas analíticas de control del embarazo (recordar que eran, salvo necesidad por complicaciones varias, tres en total, a razón de una cada trimestre). De esta forma, mediante un vistazo rápido podemos ver, por ejemplo, cómo ha evolucionado una anemia que se detectó en el segundo trimestre de la gestación.

Los valores que se registran en esta gráfica son:

  • Hematocrito y hemoglobina, como marcadores de presencia/ausencia de anemia.
  • El grupo sanguíneo y el Rh.
  • El test de Coombs indirecto, que nos indica si existe riesgo de problemas de compatibilidad madre/hijo, respecto a su grupo sanguíneo.
  • Diversas serologías (presencia/ausencia de anticuerpos frente a algunos gérmenes, que pueden suponer un problema importante en el desarrollo del feto). Estas serologías principales son: Toxoplasma, Sífilis, Rubéola, virus de la hepatitis B (recordar que, para éste, existe una vacuna que puede ser aplicada en cualquier momento de la gestación) y HIV (Virus de la Inmunodeficiencia humana).
  • Diagnóstico prenatal (triple screening) y, si el riesgo así lo indica, el cariotipo obtenido por biopsia corial o por amniocentesis.
  • Resultado del Test de O’Sullivan; y si éste fuese anómalo, el resultado del posterior Test de Tolerancia Oral a la Glucosa (TTOG).
  • Pruebas de coagulación: Especialmente importantes conforme se acerca la fecha del parto, y hemos de ir preparando a la paciente.
  • Cultivo de orina (veíamos en el apartado destinado a las pruebas la importancia del mismo).
  • Resultado de la citología cervicovaginal (opcional). A realizar sólo si le toca, por protocolo, mientras está embarazada. Si no, puede posponerse hasta después del parto (si existiese riesgo de aborto, por ejemplo).
  • Cultivo vaginal y/o cultivo rectal: Especialmente importante conocer si es portadora de Streptococo agalactiae para, durante el parto, recibir pauta antibiótica preventiva.

Las pruebas de imagen

Existe un apartado específico donde dejar constancia del resultado de las diferentes ecografías realizadas. Recordar que las obligatorias son tres: Una en cada trimestre del embarazo (ver apartado correspondiente de pruebas complementarias).

La gráfica del curso del embarazo

Ocupando una parte preferente en el cuadernillo encontramos una gráfica donde podemos anotar los datos fundamentales del presente embarazo:

  • La fecha de la última regla, que marca el día 1 del embarazo.
  • La fecha prevista para el parto (que coincide con la semana 40 cumplida).
  • Un apartado para anotar la fecha de la última regla, y la prevista del parto, si éstas, mediante una ecografía, viésemos que no son las reales.
  • Datos relevantes como la edad, peso, altura, grupo sanguíneo, y si la gestante es alérgica a alguna medicación o sustancia susceptible de ser utilizada durante el embarazo.
  • La gráfica propiamente dicha, donde constará la semana de gestación en que está la mujer, su tensión arterial, peso, presencia de proteínas en la orina (test rápido de hacer, y que nos indica el estado funcional de los riñones), la presencia/ausencia de retención de líquidos, en forma de edema, la altura uterina (indicativa del crecimiento fetal) y, a partir de la semana 8-10, el latido cardíaco fetal.

Las últimas hojas del cuadernillo

En las últimas páginas del mismo hay un recordatorio de normas a seguir por el bien de la gestación, tanto en lo que respecta a la alimentación, como en la prevención de determinadas enfermedades infecciosas, o en el riesgo que corre la gestante al vacunarse de determinadas enfermedades, o bien si viaja a un determinado lugar del planeta.

También existe un lugar donde dejar constancia que se ha realizado un curso de preparación al parto, y la duración del mismo.

El registro del parto

También existe un lugar (una columna) en la que anotar datos trascendentes del parto: Semanas de gestación de las que estaba la mujer, cómo ha sido el parto (por vía vaginal, o no, cesárea), presentación del bebé (de cabeza o eutócica, de nalgas…), utilización de espátula o fórceps… Todo esto, que a toro pasado, puede dejar de importarnos, recupera su trascendencia en un teórico segundo embarazo.

Los datos primordiales del neonato

Y, finalmente, encontramos un lugar donde el pediatra, o la comadrona, en su defecto, dejará anotados los datos del neonato: Peso, talla, y algo tan importante, como el test de Apgar.

Otros contenidos del dosier: Seguimiento médico mes a mes

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