La primera consulta

Varias consultas en una

Ha llegado la hora de la primera visita al ginecólogo y, con ella, la confirmación de tu embarazo. Lo más importante es que estés tranquila para poder hacer todas las preguntas necesarias. En principio, esta primera visita se realiza antes del final del primer trimestre, es decir, antes de la decimoquinta semana de ausencia de la menstruación (amenorrea). El médico evaluará tu estado de salud pasado y actual para hacer el mejor seguimiento posible y determinar los aspectos que puedan merecer especial atención. Para ello necesitará tu ayuda y la del futuro padre si también está presente. Tu compañero o marido no deberá acompañarte obligatoriamente ni someterse a ninguna prueba médica, pero puede estar a tu lado y consultar sus dudas al médico. Lo primero que te preguntará el médico es la fecha de tu última menstruación (en concreto, el primer día de la última menstruación), a partir de la cual podrá establecer la fecha prevista de parto.
Tu vida cotidiana Tu edad, tu estilo de vida y cualquier información relacionada con tu cuerpo son importantes: ¿Eres fumadora? ¿Tienes problemas para dormir? ¿Qué tipo de alimentación llevas? ¿Aumentas de peso fácilmente? ¿Sigues algún tipo de tratamiento médico? ¿Practicas algún deporte? El médico también te preguntará acerca de tu vida familiar y profesional para saber si pasas por una situación financiera difícil, si tienes un trabajo estresante, si realizas largos desplazamientos, si trabajas de noche, si te sientes sola… Tú misma no debes dudar en abordar cualquier cuestión que te preocupe y hablarle de tus preocupaciones, ya sean grandes o pequeñas, de tipo físico, material o
psicológico.
Tu historia médica Otra información útil para el médico son las afecciones o enfermedades graves y las operaciones que puedas haber sufrido. Cuando le hables de tu estado de salud, es importante que no dejes de tratar ninguna cuestión, aunque pienses que las molestias actuales son irrelevantes. Háblale de todo abiertamente y no te olvides, por ejemplo, de mencionar alergias, problemas oculares, dolores de espalda, migrañas… Tu pasado ginecológico En este aspecto, el médico también necesitará disponer del máximo de información.
¿Vas a alguna otra consulta ginecológica? ¿Cuándo acudiste a esa consulta por última vez? ¿Cuándo te hicieron el último frotis (también llamado Papanicolau)? ¿Has sufrido algún problema ginecológico (como un herpes genital, por ejemplo)? ¿Qué tratamientos has seguido? ¿Qué método anticonceptivo utilizabas hasta ahora? ¿Tus ciclos eran regulares antes de quedar embarazada (y, lógicamente, antes de usar un anticonceptivo)? ¿Tu madre tomó dietilestilbestrol (Distilbéne®) cuando estuvo embarazada de ti? Tus embarazos anteriores No olvides referir si has tenido algún aborto, espontáneo o provocado. Si tienes hijos, explícale al médico cómo se desarrollaron tus anteriores embarazos, los partos y el puerperio. ¿Tuviste algún parto prematuro? ¿Te hicieron alguna cesárea? En caso afirmativo, ¿dispones del informe de la operación? ¿Cuánto pesaron los bebés al nacer? ¿Cómo están actualmente? ¿Les diste el pecho? Tu historial familiar Es importante tenerlo en cuenta desde la primera consulta para que tu médico sepa si en tu familia o en la de tu compañero hay gemelos, si existe predisposición a la hipertensión, a la obesidad o a alguna enfermedad hereditaria como la diabetes o la hemofilia. Si consultaste a un genetista antes de quedar embarazada, puedes informar al médico sobre las recomendaciones que te dio.

¿Para qué sirve la primera consulta?

Para confirmar el embarazo.
Para calcular la fecha prevista de parto.
Para evaluar tu historia médica.
Para descubrir cualquier anomalía de forma inmediata.
Para evaluar posibles riesgos posteriores.
Para determinar el riesgo de enfermedades genéticas.
Para realizar otras pruebas en caso necesario (análisis de orina y de sangre, determinación del grupo sanguíneo, etc.)

Un chequeo completo

Después de hacerte todas estas preguntas, el médico procederá al reconocimiento: te
pesará, te tomará la presión arterial, analizará tu orina (para determinar la presencia de azúcar o de albúmina) o te pedirá que recojas una muestra que será analizada en el laboratorio, te auscultará el corazón y finalmente realizará la exploración ginecológica.
La exploración ginecológica Se realiza en una mesa de exploración ginecológica en la que debes acostarte boca arriba con las piernas separadas y los pies en unos estribos. En primer lugar, el médico pone una mano encima del pubis para palpar el útero, comprueba el estado de la vulva y la tonicidad de los músculos del perineo. A continuación, examina la vagina y el cuello del útero con la ayuda de un espéculo, un instrumento que inserta en la vulva para separar las paredes de la vagina. En caso de pérdidas vaginales anormales, tomará una muestra para determinar una posible infección. Finalmente, introduce en la vagina dos dedos protegidos por un guante para palpar por dentro los ovarios, el cuello del útero (cuya función es mantener cerrado el útero) y el cuerpo del útero en el que se aloja el embrión. De este modo comprueba el estado del cuello al inicio del embarazo (cuando mide unos 3 cm y está cerrado) y los cambios en el útero, que crecerá progresivamente. También es posible que realice un examen de los senos.
El diagnóstico del embarazo La mayoría de las veces, a partir de la octava semana, un médico puede determinar fácilmente si estás embarazada a través de la exploración de los senos y del útero. Sin embargo, la confirmación del embarazo antes de este plazo resulta más difícil en determinadas situaciones, por ejemplo en caso de retroversión del útero (cuando está colocado hacia atrás en vez de hacia delante), fibroma u obesidad. En estos casos, el único método fiable para confirmar el embarazo es el análisis de sangre, que permite determinar si el organismo produce HCG, una hormona propia del embarazo. El médico pide estos análisis de laboratorio siempre que exista la más mínima duda sobre el diagnóstico. Asimismo, es posible que prescriba la realización de una ecografía pélvica endovaginal (a través de la vagina), que permite diagnosticar el embarazo a las 5 o 6 semanas de amenorrea. Al final de esta primera visita, el médico siempre pide una serie de pruebas que deberás hacerte en un laboratorio de análisis clínicos.

Un ginecólogo excepcional

François Mauriceau (1637-1709) está considerado el fundador de la obstetricia. Este cirujano, que fue nombrado primer médico obstetra del Hôtel-Dieu de París y sentó las bases de una verdadera innovación médica, es el autor de Traité des maladies des femmes grosses et de celles qui sont nouvellement accouchées (Tratado de las enfermedades de las mujeres embarazadas y de las parturientas). La obra, traducida a varios idiomas, hace hincapié en la necesidad de conocer la anatomía y la fisiología, analiza la estructura de la pelvis y los movimientos del feto, y denuncia los peligros de la cesárea. Mauriceau ideó un eficaz método de extracción de la cabeza fetal en el parto de nalgas.

Pruebas complementarias

En función de cada país, algunas pruebas se realizan de forma sistemática o sólo cuando lo aconseja el médico. En cualquier caso, cada una de estas pruebas tiene su importancia a la hora de determinar que el embarazo se desarrolla en las mejores condiciones.
Pruebas obligatorias Los siguientes exámenes preventivos se realizan a través de un análisis de sangre u orina: búsqueda de azúcar o albúmina en la orina para detectar una posible diabetes o un problema renal; determinación de tu grupo sanguíneo y del factor Rh, y búsqueda de unos anticuerpos conocidos como aglutininas irregulares ; diagnóstico de rubéola y toxoplasmosis (enfermedad parasitaria que puede contraerse comiendo carne roja y frecuentemente transmitida por los gatos; ver p. 176); detección de sífilis; detección de hepatitis B (obligatoria en el sexto mes).
Pruebas recomendadas La electroforesis de hemoglobina, realizada a partir de un análisis de sangre, permite diagnosticar dos enfermedades de la sangre: la drepanocitosis, que afecta a mujeres originarias de las Antillas, África y América, y la talasemia, enfermedad que pueden desarrollar las mujeres de los países mediterráneos. El diagnóstico de sida está altamente recomendado; legalmente, el médico está obligado a pedir tu autorización para realizar la serología del VIH. La detección de la hepatitis C se recomienda a mujeres que se hayan sometido a una transfusión sanguínea en el pasado o que tengan tatuajes o piercings que pudieran haberse realizado en condiciones higiénicas inadecuadas. Asimismo, el médico recomendará un frotis cervical y vaginal si te hicieron el último hace más de dos años y, si lo considera necesario, una ecografía para comprobar el correcto desarrollo del inicio del embarazo (en caso de sangrado o si existen antecedentes de embarazo extrauterino).

Declaración de embarazo

Al finalizar la primera visita, el médico te entregará un documento acreditativo del primer examen médico prenatal. Puedes presentar este documento como prueba del embarazo en tu mutua o en tu oficina de la seguridad social. En algunos países, se trata de un trámite obligatorio que hay que realizar antes del final del tercer mes. En determinados sistemas sanitarios, también se hace entrega de una guía de supervisión del embarazo con información detallada sobre las pruebas obligatorias.

Otros contenidos del dosier: Seguimiento médico mes a mes

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