Seguir siendo amantes tras la llegada del bebé

El nacimiento de un hijo constituye un desbarajuste en la vida de una pareja. Pasar de ser dos a ser tres no siempre es fácil. La reorganización de los horarios y el cansancio son factores que no favorecen la intimidad, de modo que el clima sexual muchas veces desaparece. Pero sortear los obstáculos y convocar a Eros entre los balbuceos y el amamantamiento es posible.

La sexualidad después del bebé: escucharse pero sin forzarse

Algunos factores, tan físicos como psicológicos, obligarán a que la pareja se abstenga sexualmente tras el parto. Por un lado el bebé suele satisfacer las necesidades de la madre; por el otro, el aspecto fusional, casi simbiótico, en la relación entre la madre y el hijo puede hacer que el padre se siente excluido.

Por otra parte, un parto es algo extremadamente agotador y doloroso. Una episiotomía, una cesárea o el simple sangrado a veces abundante frenan cualquier deseo sexual en la mujer. Además, la hormona de la lactancia provoca un descenso de la libido e incluso sequedad vaginal. “Aunque no hay un periodo de abstinencia establecido, el tiempo necesario es de un mes aproximadamente”, recomienda Schmidt-Ulmann, cuya función es acompañar a las mujeres antes y después del parto. La doula recomienda escuchar al propio cuerpo en lugar de culpabilizarse frente al deseo sexual insatisfecho del compañero.

En cuanto a los padres, puede que éstos también experimenten fluctuaciones. Algunos empiezan a percibir a la mujer como madre en lugar de como amante. Los atributos hasta entonces reservados al sexo, los pechos y la vagina, generan confusión y les impiden disfrutar de un contexto inédito.

Crearse una burbuja de intimidad

Retomar la vida sexual resulta más sencillo cuando el sexo ha seguido presente durante el embarazo. En los casos en los que las relaciones sí se han interrumpido, lo principal el estimular el lado sexual de la mujer, a través, por ejemplo, de masajes o de baños de inmersión con el compañero. “Aunque al comienzo el bebé es lo principal, intenta reservarte un tiempo para estar con tu pareja”, aconseja Schmidt-Ulmann. A menudo, son los pequeños encuentros furtivos los que crean la burbuja de intimidad. Es una etapa que se construye entre los dos.

Recobrar la confianza en el propio cuerpo

El embarazo y del parto provocan algunos cambios en el cuerpo de la mujer. Para recobrar la confianza y el bienestar sexual, los masajes y la tonicidad del perineo son primordiales. Los masajes puedes recibirlos a domicilio y en cuanto al perineo, además de las sesiones recomendadas por el médico, puedes tonificarlo mediante ejercicios hechos en casa. “Para esto, la pelota suiza, ese balón grande de entre 60 y 75 centímetros, es ideal. Esta disciplina postural y de refuerzo de los músculos profundos es lúdica y eficaz a la vez ya que masajea y reeduca el perineo”, sugiere la doula.

Durante el juego sexual, es importante favorecer unas posiciones sobre otras para ayudar a la mamá a recobrar el gusto por el sexo y por su propio cuerpo. La llamada posición de la cuchara, el pecho de uno contra la espalda del otro, facilita las caricias y una penetración profunda. Un simple misionero también puede ser muy gratificante. Una vez que el bebé haya encontrado su ritmo y la pareja el suyo, el deseo sexual volverá a instaurarse.

C. Maillard

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