Transfusión de sangre

La decisión de efectuar una transfusión de sangre siempre debe ponderarse muy bien. Existen alternativas, como la aportación de hierro por vía oral, o también mediante perfusión. Pero cuando existe una necesidad urgente y vital, la transfusión es el método más adaptado.
Los riesgos inducidos por una transfusión sanguínea (hepatitis, sida…) han disminuido notablemente gracias a los numerosos progresos alcanzados. La transfusión sigue siendo una donación anónima y gratuita, y no se puede elegir el donante. La autotransfusión, es decir, la extracción de sangre de una persona para reinyectársela si fuera necesario, no parece adecuada para el caso del parto, en que la necesidad de transfusión es poco común y a menudo imprevisible; si bien es muy importante cuando se da el caso.

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