Las primeras señales: ¿estoy de parto?

No tengáis nunca miedo de hacer el ridículo. En caso de duda, dirigiros al hospital o llamad al equipo médico para describirles lo que sentís: la duración de las contracciones, su regularidad, su intensidad...

Las falsas alarmas

De hecho, se trata de auténticas contracciones que pueden durar varias horas, durante las que sentiréis que el vientre se endurece, pero que no comporta el inicio del parto… El cuello del útero no se modifica y las contracciones se detienen solas. En función de la fecha prevista y las condiciones que presentes, puede que os lo provoquen en caso de falso parto doloroso. Sino, no tenéis otro remedio que volver a casa y esperar a que llegue el momento.

Los signos del parto

El preparto es una fase más o menos larga durante la que las contracciones son irregulares. Es en ese momento en el que el cuello del útero acaba de madurar: se centra, se acorta, se ablanda y empieza a abrirse.

Si estáis esperando el primer hijo, todavía tenéis algunas horas por delante. En caso de un segundo o tercer hijo, ¡estad atentas! El parto a veces es rápido. No vayáis demasiado tarde al hospital.

Al principio irregulares y poco dolorosas, las contracciones después son cada vez más seguidas, se regularizan y se intensifican. Esta evolución puede comportar diversas horas, especialmente en caso del primer niño. Durante esta fase, podéis quedaros en casa, relajaros, daros un baño caliente, hacer ejercicios de respiración… Cuando las contracciones se produzcan cada 3 ó 4 minutos y empiecen a ser dolorosas, será el momento de ir al hospital.

Tanto si tenéis contracciones como si no, si rompéis aguas, dirigiros inmediatamente al hospital. El feto ya no está protegido por el líquido amniótico, así que resulta indispensable que estéis bajo control médico. Actuad de la misma manera si sangráis. En cambio, si perdéis el tapón mucoso, que no cunda el pánico, no siempre es una señal del inicio del parto. Llamad a la matrona y se lo comentáis.

Un pequeño consejo: antes de ir al hospital, utilizad un supositorio de glicerina para vaciar el recto. Al parir con la epidural, no podréis controlar las heces. Por lo que es mejor preveer un lavado dulce para evitar los pequeños momentos desagradables en el momento de la expulsión. Sabed que durante el parto, la matrona os vaciará la vejiga varias veces con una pequeña sonda (indolora) puesto que vosotras no podréis.

Dr. J. Agénor

Otros contenidos del dosier: Llega el día D

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