Cuando el parto es provocado

Provocado por motivos médicos…

Los médicos pueden decidir provocar un parto en cierto tipo de casos. A continuación se citan algunos ejemplos.
-Cuando se ha rebasado la fecha prevista del parto (41 semanas de amenorrea; ver el cuadro de esta página).
-Cuando el saco amniótico se ha roto y veinticuatro horas más tarde aún no hay contracciones uterinas.
-Cuando aparecen ciertas complicaciones que afectan al feto, como un retraso del crecimiento intrauterino (RCIU).

… o por razones personales

La madre también puede solicitar que se programe la fecha del parto, en cuyo caso se habla de un «parto provocado por conveniencia». Es una posibilidad si se vive lejos de la maternidad o si ya se han tenido partos muy rápidos.
Con ciertas condiciones Los médicos no dan su consentimiento de forma sistemática, sino que ponen algunas
condiciones. Es preciso haber dado a luz con anterioridad por lo menos una vez, y el cuello del útero debe estar abierto. El parto no se puede provocar antes de las 39 semanas de amenorrea, es decir, 14 días antes de la fecha prevista para el nacimiento.
Conviene ser prudente, porque antes de las 39 semanas de amenorrea no se pueden descartar del todo ciertos problemas. Por ejemplo, aunque no es frecuente, algunos bebés pueden presentar alteraciones respiratorias.

¿Cómo se desarrolla este parto?

Cuando hay que provocar el parto, las modalidades varían según la «madurez» del cuello. Para saber cómo está, la comadrona efectúa un tacto vaginal y de este modo establece un valor según el índice de Bishop (que va del 0 al 10). Un valor elevado (superior o igual a 6) indica que el cuello está «maduro»: está abierto (se pueden introducir uno o dos dedos en su interior), reducido (de aproximadamente 1 cm de largo), reblandecido (blando) y centrado (en medio de la vagina). Un cuello «maduro» se dilatará rápido. El parto puede producirse. Por el contrario, un cuello cerrado, largo (de 3 cm), tónico (duro) y posterior (hacia la parte de atrás de la vagina) aún no está listo para abrirse y dejar pasar el bebé. Así pues, habrá que esperar… Si el cuello está lo bastante «maduro» Te encuentras en la sala de partos, en perfusión y bajo monitorización, como todas las mujeres que van a dar a luz. La única diferencia con un parto natural es que, mediante perfusión, te van a administrar un producto (oxitócico) que provoca las contracciones del útero. Después, en cuanto sea conveniente, la comadrona romperá la bolsa de las aguas. Sin duda, tu parto tendrá lugar durante ese mismo día, del mismo modo que si se tratara de un parto no provocado.
Si el cuello no está a punto (con un índice de Bishop poco elevado), habrá que empezar por poner remedio. Ello puede llevar uno o dos días, de ahí la conveniencia de llevar algún libro o música en la maleta. La comadrona empieza poniendo un gel, una sustancia gelatinosa, en tu vagina. Es indoloro, pero no resulta agradable. Este gel provoca unas contracciones del útero que permitirán que el cuello se abra, se ablande, se acorte y se centre. Al cabo de unas horas de vigilancia mediante monitorización, el médico evalúa los efectos con un tacto vaginal. Si el gel ha resultado eficaz, se continúa provocando el parto administrando oxitócicos por perfusión, y se procederá a la rotura del saco amniótico. Pero si el cuello no está maduro, hay que volver a aplicar gel seis horas más tarde, o hacerlo de nuevo durante la mañana siguiente.
¿Tomárselo con paciencia? Si te llevan de vuelta a la habitación al terminar el día, después de aplicarte gel una o dos veces, no te desanimes. Al contrario, aprovecha esta pausa para recuperarte, ducharte, andar un poco e intentar pasar una buena noche. Hay que dejar pasar cierto tiempo para que el cuello del útero se abra. Además, a veces el parto se desencadena por sí mismo durante la noche. Es importante esperar a que el cuello esté bien maduro, ya que provocar el parto demasiado pronto podría ser un fracaso. En este caso, como el parto ya habría empezado, la única solución sería practicar una cesárea de forma urgente.

¿Y si sales de cuentas?

A partir del noveno mes (41 semanas de amenorrea), se llega a la fecha prevista para el final del embarazo. Si a la semana 41 no presentas ninguna señal precursora, tendrás una cita en la maternidad. Allí velarán por el estado del bebé. Es posible que la placenta ya no pueda satisfacer las necesidades de alimentos y de oxígeno del feto.
Éste puede sufrir y perder vitalidad. Para comprobar tu estado, la comadrona observa el ritmo cardiaco del bebé en la monitorización, cuantifica el líquido amniótico con una ecografía y puede realizar una amnioscopia. En este último caso, se introduce un tubo muy fino en el cuello del útero para examinar el color del líquido amniótico, que debe mantenerse muy claro. Si observa alguna anomalía, se deberá provocar el parto.
En cambio, si todo va bien, el parto también será provocado, entre tres y cinco días después de la fecha prevista, o incluso el mismo día, tal como se hace en algunas maternidades.

La comadrona del rey

Louise Bourgeois inauguró en el siglo XVI la primera enseñanza metódica para comadronas y participó en el desarrollo de la obstetricia, practicada entonces por médicos a los que llamaban para casos graves o para atender a parturientas eminentes.
Louise Bourgeois, casada con Martin Boursier, alumno de Ambroise Paré, asistió a María de Médicis, esposa de Enrique IV, en sus seis partos. Describió con exactitud la fisonomía del delfín al nacer, el futuro Luis XIII.

Otros contenidos del dosier: Llegada a la maternidad

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