¿Sirve de algo empujar durante el parto?

Después de varias horas de contracciones, de un parto doloroso, ya está: el bebé llega a la parte baja de tu pelvis. En ese instante, estimula algunas partes de tu perineo. Sientes unas ganas irreprimibles de empujar. Este proceso natural no se puede reproducir con voluntad. Y, sin embargo, muchas veces, antes de que ocurra, ya te habrán pedido que intentes con todas tus fuerzas sacar a tu hijo/a...

Médica y profesora de yoga, Bernadette de Gasquet ha formado a varios equipos de obstetras en las técnicas de parto fisiológico. "He intervenido en el 75 % de las salas de maternidad francesas, asegura. Actualmente, las mujeres son más libres de moverse durante el parto, hay balones y cojines por todas partes. Pero en relación a la expulsión no hay ningún cambio. Insisto en que habría que esperar a este reflejo de empuje que tiene una fuerza de 40 kg. El útero se retracta para liberar la parte restante del cuerpo del bebé. ¡Como si se desmoldara! Normalmente, se hace solo, incluso bajo epidural, en las personas con parálisis o en coma".

Dirigir el empuje aumentaría el recurso a la episiotomía

Por el contrario, dirigir el empuje no tiene nada de natural. Bernadette de Gasquet lo dice rotundamente: "¡Lo echamos todo por la borda! Te agotas y agotas al bebé. Cuando empujas, estás bloqueando la respiración, tu útero está mal oxigenado y al feto le afecta negativamente. No sirve de nada. Te desanimas, a veces incluso te dicen que no sabes empujar".

Aunque cada caso es diferente, por normal general, esta etapa no debería durar más de media hora. Si se alarga más, el equipo médico puede intervenir con ventosas o fórceps.

Después de eso, tu cuerpo estará castigado. El empuje dirigido causará más episiotomías, una incisión en el perineo que facilita la expulsión. Cerca de un 45 % de las mujeres la sufren en un primer parto, según la última encuesta del Inserm que se realizó en 2010. Pero este acto médico no es la primera preocupación de la especialista: "Cuando se empuja demasiado, se desplaza el útero, la vejiga y los intestinos hacia abajo. ¡Y la reeducación postparto del perineo no hará que vuelvan a subir!". Es especialmente complicado solucionar estos daños. Luego, es posible sufrir problemas de incontinencia urinaria, dolores menstruales, dolor de espalda u otras bajadas de órganos.

Posición ginecológica y seguridad

¿Pero por qué actualmente se impone este empuje "voluntario", si no es natural? La posición ginecológica, estirada, con los pies en los estribos, no ofrece demasiadas alternativas. "La cadera está bloqueada, todo se cierra, no tienes otras fuerzas de empuje... Al instaurar esta postura, más fácil para colocar los fórceps, hemos creado la necesidad de añadir algo más. Hay que multiplicar las acciones para permitir la expulsión".

Teniendo siempre presente la cuestión de la seguridad, reconoce que algunas situaciones (poco frecuentes) no dejarían elección, por la salud del feto. Si puedes, habla antes con el equipo médico sobre tu decisión de esperar el reflejo de empuje, no te opongas directamente a las directrices el día D: puede que tu bebé sufra. Pregunta si te encuentras en una situación de urgencia. Y si la respuesta es no, explica que todavía no te apetece. Y aguanta, si puedes, otra media hora más de contracciones violentas sin epidural.

En la mayor parte de los casos, habrá que moverse para que llegue el bebé al perineo. Prueba la posición a cuatro patas, de lado, de cuclillas y en suspensión.

Cuando las ganas de empujar son prematuras

Las salas de maternidad a veces no son las únicas responsables del empuje prematuro. El reflejo también se puede desencadenar demasiado pronto. "Por ejemplo, cuando el bebé viene de espaldas y se apoya contra tu columna, mientras que el cuello aún no está abierto. ¡No sirve de nada decirte que resistas, las ganas son más fuertes que tú!" Ahí también puedes cambiar de posición para aliviar la presión.

Por norma general, para un primer hijo, la bajada puede durar mucho tiempo. Es difícil no caer en la tentación de precipitar el curso de los acontecimientos. "Empujar da la impresión de estar mejor, que no te duele tanto. Pero, finalmente, el parto no irá más rápido". Contrólate y lleva a tu hijo a la parte más baja posible, sin forzar. 

¿Y para un bebé que viene sentado?

Se suele decir que la madre tiene que empujar más, cuando el feto viene sentado... Es verdad, pero siempre que sea algo reflejo. Habrá que esperar una fuerza máxima, que viene del útero, para sacar la cabeza al final. Bernadette de Gasquet cuenta que “el famoso eslogan en la enseñanza del obstetra es el médico mantiene las manos detrás de la espalda y no pide que se empuje".

C. Delignières 

Fuentes:

Entrevista con la Doctora Bernadette de Gasquet, médica y profesora de yoga, creadora del método de Gasquet, autora de los libros Périnée, arrêtons le massacre, En pleine forme après bébé, Bien-être et maternité, etc. Más información en www.degasquet.com

Otros contenidos del dosier: Parto y nacimiento

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