Contracciones: saber distinguir las “de verdad” de las otras

Se puede distinguir entre dos grandes tipos de contracciones: las “verdaderas” contracciones del trabajo de parto y las contracciones durante el embarazo, que son normales mientras no sean ni demasiado seguidas, ni dolorosas.

Las contracciones durante el embarazo

“El útero es un músculo, y como tal, si es estimulado, se contrae”, explica Françoise Damageux, matrona en la maternidad del hospital Poissy-Saint-Germain, Francia. Las fibras de este músculo hueco se disponen en tres capas superpuestas en direcciones opuestas, su anatomía permite empujar más durante la expulsión.

Mucho antes de las contracciones del trabajo de parto, influidas por las hormones del final del embarazo, puedes tener contracciones a partir del cuarto mes de embarazo. ¿Qué es lo que vas a sentir? Tu útero se endurece (si pones una mano sobre la barriga sentirás el abdomen duro), y después se relaja (tu abdomen vuelve a ablandarse). En total dura uno o dos minutos. Puede que respires con dificultad durante la contracción. “Se trata de pequeñas contracciones fisiológicas del músculo uterino, hasta 10 o 15 al día durante el último trimestre del embarazo”, apunta el Prof. Deruelle, ginecólogo-obstetra en el hospital CHRU de Lille, Francia.

En este caso no son ni dolorosas, ni regulares y no tienen ningún efecto en el cuello del útero. De hecho, “el útero puede ser estimulado por la distensión uterina”, explica Françoise Damageux. Así tu útero pesa más al final del día, cuando estás más cansada, pudiendo provocar contracciones. Las contracciones durante el embarazo también se pueden deber a otras situaciones: permanecer de pie durante un tiempo prolongado, los cambios de posición (de estar de pie a estar sentada, por ejemplo), un esfuerzo un poco violento, viajes largos en coche o en el transporte público, etc. “También puedes tener contracciones si tienes infección de orina o después de una amniocentesis”, informa la matrona.

Las contracciones de parto

Las contracciones que preocupan a las mujeres embarazadas, sobre todo si se trata del primer embarazo (primerizas), son las que anuncian la llegada del parto. “Las contracciones del trabajo de parto son muy diferentes de las contracciones durante el embarazo”, apuntan los dos especialistas. “Estas contracciones tiene un ritmo regular, ascienden en forma de ondas y sientes alivio entre una y otra”, apunta el Prof. Deruelle. “Aumentan en intensidad y en frecuencia y no cesan en reposo”, añade Françoise Damageux. ¡Y son cada vez más dolorosas!
“Antes de estas contracciones que anuncian la llegada del parto, puede que hayáis sentido al bebé bajar hacia la pelvis o hayáis expulsado el tapón mucoso”, apunta el Prof. Deruelle. “Estas contracciones también pueden venir acompañadas de la rotura de aguas”, añade la matrona. Las contracciones de las fibras del músculo uterino -que acaba en el cuello del útero- dilatan el cuello uterino y empujan al mismo tiempo al bebé hacia abajo.

¿Qué se siente? Varían mucho de una mujer a otra, pero en su conjunto, las contracciones del trabajo de parto se describen como espasmos, calambres, cólicos, dolores menstruales. El dolor puede propagarse por los muslos y la espalda. “Las contracciones no duelen de la misma manera a todas las mujeres”, indica Françoise Damageux. “Además, no todas soportamos el dolor de la misma manera”, añade. Puedes pedir la epidural si te duele mucho ¡sin sentirte culpable!

Contracciones: ¿cómo actuar?

Tener contracciones durante el embarazo es normal pero deberías estar alerta frente a una serie de señales. “Si tienes contracciones dolorosas, sea cual sea el mes de embarazo, consulta a un médico”, aconseja el Prof. Deruelle. Lo mismo si tienes contracciones cada vez más frecuentes, que se encadenan, acompañadas, incluso, de pérdidas de sangre. ¿Qué hacer si tienes contracciones antes de salir de cuentas? “Túmbate y toma un medicamento antiespasmódico; si las contracciones no desaparecen, tienes que ir a que te examinen”, apunta Françoise Damageux. Tu médico o matrona harán una palpación de la vagina para comprobar que el cuello no se haya modificado. Si piensas que estás teniendo contracciones del trabajo de parto, que aumentan en intensidad y en frecuencia y son dolorosas, “ante la duda, es mejor consultar a un médico después de una hora”, aconseja Françoise Damageux.

De este modo te podrá decir si es un verdadero o un falso trabajo de parto: “en este caso, la madre tiene contracciones de verdad pero que no afectan al cuello”, indica el Prof. Deruelle. Estas contracciones desaparecen pero tienen una función: “colocan bien al bebé”, explica la matrona. ¡El verdadero trabajo de parto no tardará en llegar!

A.S. Glover-Bondeau

Fuentes:

- Entrevista a Françoise Damageux

- Entrevista a Prof. Deruelle

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