Cefalohematoma o caput succedaneum: lesiones de cabeza superficiales en el recién nacido

El canal del parto ofrece un recorrido angosto que hay un descender sin demora cuando se ha dado la señal de salida. Hablamos de parto instrumentado cuando ha sido necesario el uso del fórceps o de la ventosa (vacuum). Por otra parte, la cabeza del bebé está surcada por numerosos vasos a distintos niveles de profundidad, que en su paso por el abrupto trayecto del parto o con algunas de estas maniobras pueden lesionarse y originar un sangrado que queda más o menos encapsulado y detenido o contenido por las estructuras vecinas  adquiriendo una posición y dimensiones variables. La inmensa mayoría de veces el aspecto asusta a los padres, temiéndose consecuencias desastrosas y creándose una alarma desproporcionada. Se trata básicamente de dos cuadros algo diferentes: el Cefalohematoma y el Caput succedaneum. El conocimiento de estas entidades puede ayudar a desdramatizar la situación, que mejorará muy probablemente en el transcurso de unos pocos días o semanas sin necesidad de hacer más tratamientos. Rara vez, aunque existen, se van a producir más complicaciones.

¿Cómo se identifica un Cefalohematoma?

El Cefalohematoma es una tumoración palpable en la cabeza del bebé que suele hacerse visible horas o días después del parto. Se trata de un sangrado por debajo de la capa externa del periostio que recubre los huesos planos del cráneo, como si se tratara de una funda. Lógicamente, el hematoma así confinado no rebasa los límites del hueso y por tanto no salta las suturas que delimita un hueso de otro. La piel de la zona no parece afectada o a lo sumo, existe alguna erosión superficial que ya está curando. No hay que hacer pruebas. El diagnóstico se basa en la observación de estos síntomas en el contexto del nacimiento. En ocasiones se puede palpar una consistencia dura debido a la tendencia a la calcificación  por el depósito de calcio que transportaba el líquido hemático. Cuando comienza a reducirse, disminuye su consistencia en el centro y al mismo tiempo se percibe cierta crepitación y un anillo duro en toda su periferia que puede llevar a confusión. En efecto, la lesión tiende a fibrosarse por fuera dejando un centro depresible que puede ofrecer una falsa sensación de hundimiento. Conocer de antemano esta situación tranquiliza a los cuidadores. En ocasiones, queda una hiperostosis (abultamiento del hueso) transitoria en el lugar del hematoma que con el tiempo tiende a remodelarse para dar paso al restablecimiento de la arquitectura normal de la cabeza.

¿Qué significa caput succedaneum?

El término procede del latín y significa cabeza. La disposición que adquiere este tipo de hematomas vendría a comparase con una "capucha".

Se trata también de una colección serosanguinolenta que palpamos bajo la piel del cuero cabelludo del bebe y que se localiza por fuera de la funda ósea, es decir, extraperióstica. Esto le confiere una dificultad para definir los bordes, de manera que la palpación del edema de partes blandas se extiende, cruzando las suturas entre huesos distintos. En este caso la piel puede presentar equimosis o rojeces. 

Ocurre por el gradiente de presión existente entre el interior del útero y la atmósfera externa. Al poco de nacer, se percibe una tumoración blanda de tamaño variable, de límites imprecisos que desaparecerá en poco tiempo. Se ve con mayor frecuencia en la parte de la cabeza que se presenta primero en el parto. Puede estar asociada con un aumento del amoldamiento de la cabeza.

Más importante y extenso puede presentarse en el parto con ventosa (vacuum) por mecanismos implícitos. Rara vez se complica y suele resolverse en pocos días sin tratamiento.

¿Hay que tomar medidas especiales?

Ninguna de las dos entidades precisa tratamiento y toda manipulación representa un riesgo elevado de infección. Este mismo riesgo existe cuando espontáneamente asocian soluciones de continuidad cutáneas en forma de heridas o sangrado visible. Solamente si aparece pus, o la reabsorción de la sangre acumulada origina una ictericia grave (amarillez de la piel causada por ascenso de la bilirrubina, al degradarse la hemoglobina contenida en los glóbulos rojos de la sangre remansada), estaría indicada la punción y evacuación del hematoma.

En el inusual caso de asociarse el Cefalohematoma a una fractura subyacente se requerirían controles adicionales. En cualquier caso, estas situaciones son revisadas en cada visita al pediatra, incluida en el seguimiento del recién nacido y del lactante.

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