Cuidados tras una episiotomía o una cesárea

¿Quién se ocupará de ti?

Durante tu estancia en la maternidad estarás en contacto con distintos profesionales de la salud. Las comadronas y las enfermeras (los equipos son distintos de día y de noche) serán tus principales interlocutores: te ayudarán a la hora de empezar a dar el pecho y en los cuidados y la limpieza del bebé. No dudes en hacerles todas las preguntas que desees. También harán el seguimiento de la episiotomía, de la cicatriz de la cesárea y de las eventuales prefusiones. El equipo de auxiliares de puericultura y de enfermeras está ahí para ocuparse de ti y del bebé. El ginecólogo que te ha asistido en el parto o que te ha hecho el seguimiento durante el embarazo tal vez también pase a verte, pero si todo va bien, lo volverás a ver en la visita postnatal, unas seis u ocho semanas más tarde.
La duración de la estancia Será de tres días si has tenido un parto por vía vaginal. Se prolongará a cinco días si te han practicado la cesárea. En cualquier caso, es una recuperación rápida.

Los cuidados a la madre

Tras el parto, el médico o la enfermera te preguntarán regularmente por la intensidad
de las hemorragias y comprobarán la involución del útero (su progresiva reducción).
Te tomarán el pulso, la tensión arterial, la temperatura y, si te han practicado una episiotomía, comprobarán que cicatrice bien.
Las curas y la higiene íntima después de una episiotomía En un primer momento, en general es la comadrona o la enfermera quienes se ocuparán de tu higiene íntima, a fin de examinar al mismo tiempo los puntos de sutura de la episiotomía. Más adelante lo harás tú misma lavándote con agua tibia y un jabón suave (te indicarán qué producto debes utilizar) dos veces al día. Para secar la cicatriz, date unos suaves toques con una gasa o una toalla (el secador del pelo no te resultará útil). Por último, para evitar cualquier infección, no olvides lavarte las manos muy bien previamente y cambiarte a menudo la compresa. Los primeros días es posible que te impresione la cicatriz, ya que los puntos presentan un aspecto hinchado. Usando un espejo pequeño puedes observarla y comprobar que es menos grande de lo que te parecía. En general, al principio la episiotomía produce tirantez, escozor, o duele con el movimiento, y la posición tendida sobre un lado es la más cómoda. La situación mejora al cabo de unos días, y aún más tras la eliminación o la reabsorción de los puntos. Hasta entonces, cuando te sientes, puedes hacerlo sobre un flotador pequeño para evitar el contacto directo con el asiento, que puede resultar muy doloroso. Hacer correr sobre la cicatriz agua tibia o fría pude tener un efecto calmante (varía de una mujer a otra).

Después de una cesárea

Si has dado a luz por cesárea, te van a administrar unas curas particulares. Los primeros días, la enfermera te dará analgésicos (contra el dolor), al comienzo mediante perfusión, y en cuanto te sientas mejor y te duela menos, por vía oral. Durante las primeras 24 horas tendrás puesta una sonda (en la vejiga) que te han colocado justo antes de la intervención a fin de que la orina no moleste al cirujano (ya que el útero se encuentra justo detrás de la vejiga). La sonda urinaria es necesaria durante el primer día, ya que el efecto de la epidural se mantiene y no sentirás ganas de orinar. Podrías encontrarte, pues, con la vejiga llena y no darte cuenta. En general, la sonda se retira al día siguiente de la intervención (no produce dolor). Ese mismo día, la enfermera te extrae una toma de sangre, para comprobar el índice de glóbulos rojos y detectar una posible anemia. En este caso, el médico te prescribirá un tratamiento con hierro y ácido fólico, que deberás seguir durante dos meses.
Las curas Sobre la cicatriz se pone un apósito fino; se cambia al tercer día, y a partir de entonces, cada dos días. Probablemente te quitarán los puntos y las grapas el día que te vayas del hospital. Para evitar una flebitis (un coágulo en las venas), sistemáticamente se administra un tratamiento anticoagulante subcutáneo. Te podrán una inyección a diario, y el tratamiento dura tres semanas. Esta prevención es necesaria, dado que el período postparto y la cesárea suponen un mayor riesgo de sufrir una flebitis. El médico te entregará una receta para que puedas seguir el tratamiento cuando salgas de la maternidad.
¿Y después? A partir del día siguiente puedes levantarte, pero imperativamente con la ayuda y en presencia de una enfermera. Tus primeros pasos pueden ser un poco vacilantes, a
causa de la tirantez en la cicatriz y de una cierta aprensión. Se suele temer, sin motivo, que se suelten los puntos. Pero a partir del segundo o el tercer día ya estarás más cómoda. En cambio, sí debes tener cuidado al tomar una ducha. Tu tránsito intestinal tardará un poco más en volver a la normalidad. Podrás dar de mamar en cuanto vuelvas de la sala de partos, si así lo deseas.

Iniciarse en el cuidado del bebé

Al día siguiente del nacimiento, una puericultora dará el primer baño al bebé en tu presencia, y al mismo tiempo te enseñará y te explicará cómo hacerlo. Más adelante dejará que lo hagas tú, pero permanecerá a tu lado para ayudarte si la necesitas.
Acuérdate de poner previamente todos los productos necesarios al alcance de la mano, para que no tengas que ir a buscarlos. Antes de tomar al bebé, deja correr el agua de la bañera (en realidad es un recipiente pequeño ideado para bañar a bebés) cuidando de mantener una temperatura de 37 ºC. La limpieza del bebé suele realizarse sobre la mesa de poner los pañales, y la bañera sólo se utiliza para aclararle (pero con un poco de práctica, más adelante quizás prefieras enjabonar al bebé directamente en el agua).
La puericultora te enseñará también a completar el aseo del bebé, a cambiarle y a vestirle. Una vez en casa, puedes seguir sus consejos, pero progresivamente irás viendo qué movimientos os resultan más cómodos, a ti y a tu bebé. Lo esencial es hacerlo con amor y convertir ese momento en una ocasión de intercambiar afecto y de descubrimiento mutuo.

Para recuperarse bien

Alimentarte bien Una buena alimentación y descanso durante el día deberían ser suficientes para que, poco a poco, desaparezca el cansancio. Procura comer y beber de forma equilibrada. Si has adoptado hábitos sanos durante el embarazo, intenta mantenerlos. Para luchar contra el cansancio, y también para mantener una buena forma física en general, es importante que hagas tres comidas equilibradas al día. Y si las comidas de la maternidad no están a la altura, tu pareja podrá traerte algo para completar esos menús y darte un placer.
Dormir siempre que puedas Esfuérzate por recuperar el sueño en cuanto te sea posible. Es indispensable que te concedas momentos de descanso durante el día. Sin duda, tendrás que seguir los ritmos del bebé. Por ello, aprovecha al máximo las siestas, tanto por la mañana como por la tarde. Deja el teléfono descolgado si es necesario, avisando antes a las enfermeras, ya que tal vez recibas muchas llamadas de tus familiares y amigos… Y si te cuesta conciliar el sueño, acuéstate y procura relajarte.
¿Dejar el bebé en el nido? Algunas maternidades ofrecen la posibilidad de dejar el bebé en el nido para que la madre pueda disfrutar de algunas noches de sueño reparador (o incluso de momentos
de calma durante el día). Esta elección es muy personal. Algunas madres prefieren tener al pequeño a su lado, mientras que otras no se ven capaces de pasar otra noche en vela para darle el pecho. Después del parto, es posible que te sientas muy cansada y quizá tengas muchas ganas de descansar. Si decides dejar el bebé una o dos noches en el nido, no te sientas culpable. Es mejor que los primeros días con tu bebé se sucedan de la forma más tranquila, tanto para ti como para él (¡y no te dejes influir por ciertos pensamientos!). Si le das de mamar, puedes pedir a las puericultoras que te traigan el bebé para cada toma de la noche (el hecho de no levantarte para ir a buscar al bebé en la cuna y no tener que cambiarle ya será un descanso para ti). Ya verás a tu hijo por la mañana. Según su comportamiento, del que te habrá informado el equipo de noche, podrás decidir qué quieres hacer la noche siguiente. Sin embargo, ya en la maternidad, acostúmbrate a pasar por lo menos una noche con él antes de volver a casa. El equipo médico te será de gran ayuda para entender mejor sus necesidades y su comportamiento.

Saber administrar bien las visitas

Por supuesto, sin duda tendrás ganas de enseñar esa pequeña maravilla a todo el mundo… Pero como después del parto estarás cansada, no estarás dispuesta a recibir visitas a todas horas, y la perspectiva de tener por delante un desfile incesante de familiares, amigos o compañeros no siempre será agradable. Tal vez no tengas energías o tiempo para prepararte a la hora de recibirles. Ten en cuenta también que el hecho de una estancia en el ambiente del hospital (ocurre menos en las clínicas) ya supone un ritmo continuo de visitas un poco «impuestas»: enfermeras, comadronas, médicos, encargo y distribución de comidas, etc.
Comentarlo con el padre En todo lo concerniente a anuncios y organización de las visitas, delega en tu pareja, dado que tú ya estarás bastante ocupada con el bebé . Además, necesitas aprovechar al máximo estos días antes de descansar y volver a casa. Por ello, decide con él, qué familiares y amigos realmente quieres ver.
Elegir tus horarios Lo ideal es esperar un poco antes de dar la buena noticia a todos aquellos amigos y familiares que probablemente vendrán sin avisar, olvidando que necesitas descansar.
Si das a luz un sábado, por ejemplo, el domingo puede que se produzca un verdadero desfile de visitas. Agradecerás enormemente estar unas horas en la intimidad, con tu compañero y el bebé; de este modo podrás disfrutar mejor esta felicidad totalmente nueva. Antes de recibir visitas, tómate un poco de tiempo para comprobar cómo te encuentras y para ver cómo está el bebé. Si le das el pecho, aún necesitarás muchos más momentos de intimidad. No dudes en pedir a los impacientes que vengan a verte más adelante, cuando ya estés en casa. En general, las tardes son más propicias para las visitas, dado que normalmente las mañanas se dedican a las curas y al seguimiento médico. También debes saber que al final del día el bebé estará cansado y a ti no te quedarán fuerzas…

Otros contenidos del dosier: Postparto

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