Descubrir el placer de ser madre

Nada más normal, dicen los psicólogos y los médicos. Los síntomas de la depresión posparto se presentan en aproximadamente 7 de cada 10 mujeres. Melancolía, ansiedad, sentimiento de ser una madre totalmente incompetente frente a un bebé que apenas conoce… Estos sentimientos afligen a más de una madre después del nacimiento de su primer hijo, pero también de los siguientes...

Una metamorfosis profunda

"No debe culparse o culpar a nadie”, afirma Helen de Gunzbourg, comadrona. “Las causas de estos trastornos emocionales son múltiples e interrelacionadas y la mujer no puede hacer nada. Ella está descubriendo a su bebé, ha cambiado de estatus social, debe crear una nueva forma de relación con el padre de su hijo… Se trata de una profunda metamorfosis, similar a la experimentada en la adolescencia, pero en un tiempo mucho más corto y, además, con la responsabilidad de un recién nacido. Todo esto ocurre con el añadido de un gran cansancio físico debido al parto y las pocas horas de descanso nocturno por atender a las demandas del bebé”.

No hay que preocuparse: los tres primeros meses son los más difíciles, según afirman todas las madres. Cuando el bebé comienza a dormir toda la noche, las cosas suelen normalizarse.

Sentirse acompañada

"En la medida en que la madre esté acompañada podrá ir haciendo frente a estos cambios repentinos”, comenta Gunzbourg. “El aislamiento es el peor enemigo de cualquier nueva madre. El apoyo debe venir del cónyuge, por supuesto, pero también de la familia, los amigos, la niñera. Pero también hay que saber decir “¡basta!” y no dejarse invadir: la casa no debe convertirse en un hotel para padres y suegros”. Si se siente la necesidad, señala Gunzbourg, se puede recurrir a la ayuda extra de una comadrona o una puericultora a domicilio.

Aprender a escuchar

En este período delicado es importante proporcionarle a la mujer un cálido y fuerte apoyo emocional. “A menudo las madres jóvenes carecen de confianza y temen hacer daño al bebé”, precisa Gunzbourg, “pero deben recordar que en las semanas posteriores al parto nada ni nadie es más importante para el bebé que su madre. Ella sabe, intuitivamente, lo que es bueno para él, por eso debería aprender a escucharse y no dejarse influir por los consejos de su entorno. Si quiere acunar al bebé, abrazarle, cogerle en brazos, alimentarle cada vez que el bebé lo pide, que lo haga”.

“Si siente la necesidad de dejarlo con alguien que lo cuide durante algunas horas para descansar un poco, que no dude en hacerlo”, recomienda la comadrona. “Hay que saber darse ciertos gustos, relajarse, hacer caso del propio sentido común. No hay que culpabilizarse si el bebé llora a pesar de todos los esfuerzos para calmarle, si no duerme o si duerme demasiado”.

Sobre todo, hay que tener presente que ser madre es muy gratificante pero, a veces, también muy frustrante.
S. Malyon

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