La haptonomía: el contacto con el niño

Primeros contactos

Las primeras relaciones humanas que vive el niño (en haptonomía se habla de niños, más que de fetos o bebés) se desarrollan en el vientre de su madre. La haptonomía ayuda a los futuros padres a profundizar este vínculo a medida que avanza el embarazo y permite que el niño viva experiencias afectivas positivas. Esta forma de vivir y memorizar las experiencias genera una sensación de seguridad interior que influirá en el desarrollo posterior del pequeño. En otras palabras, el objetivo de este planteamiento es desarrollar en el ser humano, desde su más tierna vida uterina, la capacidad de sentirse seguro a través del reconocimiento de sus semejantes, empezando por sus padres. La haptonomía también constituye una apertura afectiva al «otro»: la madre se abre a su hijo y a su compañero, y el padre se abre a su mujer y a su hijo.

¿En qué consiste?

El acompañamiento perinatal en haptonomía consiste en ocho o nueve sesiones impartidas por médicos, comadronas o psicólogos, todos ellos formados por el CIRDH (Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de la Haptonomía), y se practica en consultas particulares o en el marco hospitalario en determinadas maternidades. Es
posible empezar pronto, hacia el cuarto mes; en cambio, a partir del séptimo mes ya es demasiado tarde para iniciar la preparación, ya que la asimilación e interiorización del método haptonómico requiere tiempo. El acompañamiento puede prolongarse en los quince meses siguientes al nacimiento si se desea profundizar esta relación afectiva entre madre, padre e hijo.
Sesiones de pareja La haptonomía va dirigida al mismo tiempo a la madre, al padre y al niño. Las sesiones se realizan siempre en pareja y no en grupo, como en otros métodos de preparación, ya que en ellas se trabajan aspectos de la vida emocional y afectiva. Es necesario que la pareja disponga de un lugar y de un momento reservados para su intimidad. La haptonomía se basa sobre todo en el contacto táctil (en griego, haptein significa «entrar en contacto para unir») y requiere interacción y diálogo entre el profesional que dirige las sesiones y la pareja. En las sesiones aprenderás a colocar las manos alrededor de tu vientre (el regazo) y a inducir al niño a desplazarse en cuanto notes sus movimientos. Por su parte, el futuro padre aprenderá gestos que alivien a la madre y la ayuden a adoptar las posturas más adecuadas para el reajuste del niño en la pelvis, la toma de conciencia de su centro de gravedad, el alivio de las sensaciones de pesadez y de peso en el vientre… Entre otras cosas, el padre puede ayudar a su mujer a llevar bien al niño cuando esté de pie o a corregir la curvatura lumbar, de modo que el niño esté más centrado en la base de la pelvis. Una vez asimilados estos gestos suaves pero precisos, los padres podrán practicarlos juntos en casa, entre sesiones y al ritmo que mejor les convenga.

Un acompañamiento personalizado

Cada sesión es diferente y se adapta a la evolución particular de cada pareja. Sin embargo, algo que conviene saber es que la haptonomía no es una técnica. Cuando se percibe como un deber o un trabajo puede resultar decepcionante, pues requiere una disponibilidad, una presencia y una abertura que hacen que el encuentro con el otro se convierta en placer y alegría de estar juntos. Lo que cuenta no es el tiempo que los miembros de la pareja pasen juntos, sino la calidad de la presencia afectiva del otro.
Además, cada pareja y cada persona reaccionan de manera distinta en función de su propia historia personal o cultural. Es posible que enseguida te sientas motivada con la haptonomía o que, por el contrario, te cueste sentirte a gusto, ya sea porque alguno se sienta incómodo o no responda a las expectativas de la pareja. Naturalmente, se puede decidir no continuar.

Un contacto lleno de ternura

En las primeras sesiones, los padres descubren una forma de contacto suave que respeta al otro, hace que se sienta seguro y le reafirma en sus cualidades. Este contacto no es ni dominante ni posesivo, sino que da libertad y confianza, y no se dirige al cuerpo, sino a toda la persona. Mientras que en el padre el contacto se basa esencialmente en el tacto, la madre no tardará en apercibirse de que para ella no es
indispensable, ya que la relación con su hijo es esencialmente interior. Para poder establecer un intercambio afectivo con su hijo, el padre necesita poner las manos con toda su ternura alrededor del vientre de su compañera y después entrar en contacto también con el niño. Las manos deben colocarse como una invitación, muy suavemente. No es necesario pegarlas al abdomen o presionar para «llamar» al niño, sino todo lo contrario. Al principio, es posible que el padre se sienta un poco desorientado y torpe, o que no acabe de sentirse a gusto, pero no hay razón para preocuparse: estos gestos se adquieren fácilmente y sus beneficios se dejan sentir al cabo de poco tiempo. La función del haptoterapeuta será guiar.
Una relación entre tres Aunque al principio de la gestación, la mujer todavía no perciba los movimientos de su hijo, la pareja ya le acompañará con su ternura. El padre puede mecer en sus brazos a su compañera, por ejemplo, ya que para la mujer es muy agradable que su compañero se ocupe de ella. Además, todo lo que siente la madre lo siente también el niño. «Aprendí gestos con los que mi mujer pudo aliviar los dolores propios del embarazo, el nerviosismo y la fatiga, y establecí un vínculo muy fuerte con un cuerpo nuevo que me parecía frágil. Mi compañera también aprendió a confiar en su nuevo cuerpo y en mi capacidad de quererla y ayudarla. Ella aprendió a pedirme ayuda y yo estoy encantado de poder demostrarle mi afecto, mi deseo de participar y de aliviarla.» Un enfoque afectivo Poco a poco, los padres se dan cuentan de que poseen unas facultades que apenas utilizan, como la capacidad de abrirse al otro en vez de concentrarse y ensimismarse en uno mismo. Estas facultades les permiten estar relajados, tranquilos y mantener un tono muscular muy flexible ante un gesto agresivo. Cuando la madre se encuentra afectivamente cerca de su hijo y de su compañero, su útero se flexibiliza y acoge al niño de forma más relajada. Del mismo modo, cuando el padre se abre afectivamente a su pareja y a su hijo, su tono muscular se vuelve flexible.

La respuesta del niño

A medida que avanzan las sesiones, los futuros padres se dan cuenta de que su hijo busca el contacto afectivo que le ofrecen. Cuando la madre empieza a percibir los movimientos de su hijo, la pareja experimenta la ternura de este contacto: el niño se acerca y se acurruca bajo la mano que lo acaricia, o toma la iniciativa y participa en el juego para dar vueltas, mover la cabeza, bailar y algunas veces ir al encuentro de una mano que lo acoja. La madre puede invitarle a moverse hacia arriba, hacia abajo, a la izquierda, a la derecha, hacia atrás, y el niño responde a su contacto. El padre también puede ir a su encuentro. Así, en vez de vivir aislado en su «burbuja», el pequeño interactúa con sus padres, aprende a manifestarse, a anticiparse y a tomar la iniciativa, y adopta su propia forma de moverse, de desplazarse y de responder. Algunas madres incluso ven en estas respuestas rasgos de su carácter (reacciona rápido, es muy travieso…). De este modo, los padres mantienen un contacto extraordinario con su hijo: «El momento más maravilloso de este embarazo haptonómico fue la capacidad de llamar y de responder al niño. Mi compañero y yo podíamos invitarle a jugar, pero otras veces era él quien nos “llamaba” hasta que le respondíamos.» Este es un principio de socialización. En cambio, si el contacto no es suave, el niño puede esconderse o incluso dar golpes.

Empezar a sentirse padres

Los padres viven con gran asombro el hecho de que el pequeño les responda y vaya a su encuentro. Esta experiencia es reconfortante porque permite que se sientan capaces de establecer un vínculo con el bebé. La haptonomía hace posible que la mujer y el hombre empiecen a sentirse padres durante el embarazo. Estos momentos tan agradables que comparten los tres mediante el juego sirven para desarrollar los lazos afectivos entre los miembros de la pareja y entre ellos y su hijo. «La haptonomía mejoró la comunicación en nuestra pareja. A mí me obligó a ver a mi marido como a un igual en su función de padre. Gracias a las sesiones de preparación, tomó conciencia del lugar que ocupaba en el embarazo estando a mi lado y de su papel como padre al lado de su hijo. Al conceder un lugar real al padre, la haptonomía impide una relación excesivamente privilegiada entre la madre y el bebé. De este modo se toma conciencia de que el niño no pertenece más a la madre que al padre y, lo más importante, que no pertenece a nadie excepto a sí mismo.» Beneficios para la madre Cuando tu hijo responda por primera vez a tu invitación, te embargarán unos sentimientos muy profundos y turbadores. La emoción será tan intensa, que no es extraño que los ojos se te llenen de lágrimas. Algunas mujeres establecen fácilmente una relación muy afectiva con su hijo y enseguida se sienten madres; además, sus compañeros contribuyen a reafirmarlas en su condición de madre y mujer. Para otras, en cambio, el contacto afectivo resulta más difícil, por lo que necesitan ayuda.
El papel esencial del padre La haptonomía permite al hombre ocupar el lugar que le corresponde tanto al lado de su mujer, a quien ofrece ayuda y apoyo, como al lado de su hijo. Es importante que el futuro padre participe en todas las sesiones para aprender los gestos concretos que ayudarán y aliviarán a su mujer durante el embarazo y el parto. Algunos hombres establecen rápidamente contacto afectivo con su mujer y su hijo y, al igual que las mujeres, viven momentos muy intensos que les reafirman en su condición de hombre y de padre. En cambio, como también ocurre con las mujeres, algunos hombres tienen más dificultad para crear este vínculo de ternura y afectividad, por lo que necesitan más apoyo.

Durante el parto

En el campo de la haptonomía, el padre desempeña un papel tan activo durante el parto como la madre o el niño. La madre ayuda a su hijo a nacer, y el padre ayuda a su mujer a mantenerse en contacto con el pequeño. Por su parte, el niño responde a la invitación de la madre. Gracias a los gestos precisos aprendidos en las sesiones, el padre ayuda a la madre a encontrar el estado de serenidad experimentado a lo largo de su aprendizaje haptonómico. Algunas mujeres llegan fácilmente al contacto haptonómico durante el parto. Sin embargo, para la mayoría, la intensidad del dolor y la fuerza de las contracciones hacen más indispensable que nunca el apoyo del hombre, que les permite, si no desviar el dolor, por lo menos volver a concentrarse en
el niño. Si la pareja lo desea, durante el parto, el padre y la madre pueden permanecer abrazados. En este caso, el hombre se sienta en la mesa de partos y abraza a su mujer.
Puesto que nada de esto es obligatorio, el hombre puede mantenerse al lado de su mujer si no se siente seguro en esta posición.
¿Qué siente la mujer? Una mujer que practique la haptonomía habrá desarrollado una gran agudeza durante el embarazo, y aunque esté bajo los efectos de la anestesia epidural, conservará esta facultad de percepción y sentirá plenamente el nacimiento de su hijo. En haptonomía, el objetivo durante el parto es que el niño pueda vivir este paso tan importante acompañado y sostenido afectivamente por sus padres. En definitiva, sea cual sea el tipo de parto (incluso con fórceps o cesárea), el hecho de que sea haptonómico dependerá de la capacidad de los padres de mantener el contacto afectivo con su hijo.
Durante el nacimiento Después de haber nacido, y si todo va bien, el niño descansará sobre su madre tapado con una manta para que no tenga frío. El padre ejerce la primera separación simbólica y física del niño asentándolo en su mano y, de esta manera, le abre la puerta al mundo y a los demás. En esta posición, el niño se mantiene recto y se despierta habiendo experimentando la sensación de no estar solo ni durante el embarazo ni en el momento de nacer. Seguro del amor que recibe, puede estrechar los lazos afectivos con sus padres y nace mucho más sereno.

¿Es posible combinar la haptonomía con otros tipos de preparación?

La mayor parte de los métodos de preparación para el parto son técnicas corporales basadas en el bienestar y la relajación que requieren, antes que nada, concentrarte en ti misma y en tu propio cuerpo. Si sigues uno de estos métodos basados en técnicas de concentración o de respiración, te resultará difícil centrarte al mismo tiempo en ti misma y estar abierta a tu hijo y a tu compañero, de acuerdo con los principios de la haptonomía. Por esta razón, podrías sentirte perdida o no conseguir practicar ninguna de las dos preparaciones. Elige la preparación que más te convenga y la que mejor responda a tus deseos.

Otras aplicaciones de la haptonomía

(Haptonomía, amor y razón), el fundador de la haptonomía, Frans Veldman, explica cómo, durante la Segunda Guerra Mundial, le marcaron «gestos de humanidad extraordinarios e inolvidables […] que dejaron en mi interior huellas imborrables y que cambiaron mi vida». Entonces decidió consagrarse al estudio de la vida afectiva y emocional. Partiendo de la base de que antes de nacer un ser humano en desarrollo necesita contactos tranquilizadores y vínculos afectivos con sus padres, Veldman se atrevió a declarar que la vida prenatal es vital para el desarrollo personal. La haptonomía está destinada también a los enfermos que necesitan ayuda terapéutica o que se encuentran en la fase final de su vida.

¿Y después?

La observación postnatal de los niños que reciben este acompañamiento revela una importante apertura al mundo, una gran calidad de su presencia, una curiosidad, una viveza y una «seguridad de base» que hacen que se sientan más seguros de sí mismos y de sus deseos, con lo que rápidamente se vuelven autónomos y sociables. Son niños sensibles a los contactos y a su calidad afectiva. «Desde que nació Ana, su padre enseguida se sintió a gusto con ella. Yo tenía la impresión de que ya se conocían y que no hacían más que continuar una relación que ya habían iniciado antes. Ana es una niña tranquila, despierta, que muestra su ilusión por la vida, que sabe lo que quiere y lo expresa.»

Otros contenidos del dosier: Preparación al parto

Comentarios

Artículos destacados

Siembra vaginal: ¿peligrosa para el bebé?
Siembra vaginal: ¿peligrosa para el bebé?

Si estás embarazada o piensas ser mamá en breve, es muy probable que estés valorando todas las opciones de parto y que...

Las complicaciones en el parto
¿Por qué el primer parto se suele retrasar?
Afrontar una cesárea programada
Azul serenity para la habitación del bebé
¿Qué tipo de padre será tu pareja?

Valorando algunos comportamientos de tu pareja sabrás si será buen padre. Si los resultados de este test no son positivos,...

Hacer otros Test