Otros métodos de preparación para el parto

El yoga: aprender a relajarse

Según el doctor Frédérick Leboyer, que ha contribuido a difundir su práctica durante el embarazo, el yoga no se limita a una sencilla gimnasia, a un deporte o a una terapia, sino que es una filosofía, un camino de desarrollo del conocimiento personal. Sin embargo, su objetivo no es que te conviertas en un experto o que te lances a hacer posturas complicadas.
Equilibrio físico y mental Aunque nunca antes lo hayas practicado, el embarazo es un buen momento para iniciarse en el yoga. Esta disciplina combina el trabajo de concentración y las posturas físicas con el objetivo de encontrar o mantener un buen equilibrio físico y psíquico, y permite la unión entre cuerpo y mente, lo que constituye la esencia del embarazo.
Gracias a una toma de conciencia muscular y articular al mismo tiempo, el yoga tiene efectos benéficos en las molestias del embarazo (como por ejemplo la ciática) y en la manera de sentirlas. También ayuda a controlar el estrés a través de la respiración, a mejorar la circulación, el tránsito intestinal y la oxigenación del bebé, además de ser beneficioso para el perineo, ya que lo prepara para el parto y facilita la recuperación del tono muscular después del nacimiento.
¿A qué ritmo? Por lo general, las sesiones de yoga para mujeres embarazadas son impartidas por una instructora o un médico. Su duración media es de 60 o 90 minutos, y su frecuencia, de una o dos veces por semana, según lo que más te convenga. También puedes practicar
los ejercicios diariamente en casa durante 15 o 20 minutos.
No existe un modelo universal El yoga no puede concebirse sin un aprendizaje de la relajación, que permite tomar conciencia del propio cuerpo, de la respiración y de las distintas sensaciones, como el calor o la pesadez. En efecto, el yoga es ante todo una búsqueda personal, por lo que deberás adaptar las posiciones a tu propio bienestar. Los ejercicios propuestos no son modelos inalterables que deban ser reproducidos al pie de la letra, sino que tú misma deberás adaptarlos para experimentar sus beneficios.
Posturas adaptadas Las posturas que suelen aprender las mujeres embarazadas están desti nadas a ejercitar los músculos implicados en el embarazo y el parto, y permiten realizar movimientos adaptados a tu estado físico: estiramiento de la columna vertebral, balanceo de la pelvis a través del tono abdominal y control de los gestos y esfuerzos cotidianos.
Aprenderás, por ejemplo, la mejor manera de acostarte, levantarte y darte la vuelta sin hacer esfuerzos ni sentir dolor. Las últimas sesiones están dedicadas a las posiciones más útiles durante las contracciones y al trabajo de empuje, que se hace a través de la espiración, un método poco violento para el bebé y para el perineo materno.

La sofrología: descanso y confianza

La sofrología, nacida en España a principios de la década de 1960, es un método basado en la relajación que utiliza técnicas de hipnosis o autohipnosis inspiradas en el yoga. La preparación suele empezar hacia el quinto mes y requiere una participación personal considerable. Si has decidido seguir este método durante el parto, además de la decena de sesiones colectivas (una vez por semana), deberás dedicarle unos veinte minutos al día siguiendo las indicaciones grabadas en un casete o un CD.
En el umbral del sueño De pie, sentada o acostada, déjate guiar por la voz suave, tranquila y monocorde del sofrólogo y entrarás en un estado de conciencia que se encuentra a medio camino entre el sueño y la vigilia, un estado similar al que experimentas habitualmente justo antes de dormirte y en los primeros minutos de vigilia. De este modo, aprenderás a utilizar la respiración para relajarte y a eliminar todas las tensiones (articulares, dorsales y musculares). Durante el embarazo, esta práctica ayuda a visualizar el parto y a prepararse para este acontecimiento sin angustia y de forma positiva. Después de varias semanas de práctica y de entrenamiento regular en casa escuchando la voz grabada de tu sofrólogo, bastará con que cierres los ojos y te acuerdes de esta voz para entrar de nuevo en este estado.
Una disciplina «antifatiga» Practicar una media hora de este ejercicio en estado de semivigilia consciente permite recuperar cerca de dos horas de sueño, lo que explica sus beneficios durante el embarazo. El día del parto podrás recurrir a esta técnica para mantener una respiración tranquila y lenta, y crear un clima de equilibrio propicio para el buen desarrollo del trabajo del parto. Después del nacimiento, cuando debas interrumpir tus horas de sueño para dar el pecho, esta técnica te resultará muy útil.

Los tres grados de la relajación dinámica

Para que la sofrología sea realmente útil, es necesario dominar los tres grados de la relajación dinámica.
Concentración: Se trata de que conozcas y aceptes mejor la realidad de tu cuerpo, que va cambiando a medida que avanza el embarazo y después del parto.
Contemplación: Su objetivo es ayudarte a tomar conciencia de ti misma respecto a los demás, a prepararte para los cambios que tendrán lugar en el seno de tu familia y, en particular, a acoger a tu hijo en un estado espiritual armonioso.
Meditación: Te permitirá aumentar tu capacidad de concentración a través de una postura propia del zen y del yoga que podrás adoptar durante el parto, desde el momento en que la intensidad de las contracciones empiece a amenazar tu equilibrio.

La preparación en el agua: levedad y bienestar

Puesto que el cuerpo pesa menos dentro del agua, te sentirás más ligera a pesar de los kilos de más. Los ejercicios de preparación para el parto que se realizan en el agua (que tiene un efecto relajante) se caracterizan por su suavidad y flexibilidad. Además, la presión del agua ejerce un masaje drenante que alivia las piernas cansadas y favorece la circulación sanguínea. Si sufres de ciática, insomnio o estreñimiento, las sesiones de preparación te resultarán especialmente beneficiosas. Además, en ellas conocerás a otras mujeres embarazadas y te atreverás a mostrar tu cuerpo, lo que te ayudará a asumir sus nuevas formas.
Conseguir una respiración «amplia» Las sesiones duran cerca de una hora y por lo general reúnen a una decena de embarazadas. El principal objetivo es desarrollar la capacidad respiratoria, algo especialmente útil al final del embarazo y en el parto. También trabajarás el perineo, preparándolo para la fase de expulsión y el puerperio. En algunos casos se realizan ejercicios de musculación, estiramiento y relajación.
Con total seguridad Para participar en estas sesiones no es necesario saber nadar, ya que se realizan en una zona reservada al efecto. La temperatura del agua suele ser de unos 30 ºC y la piscina pasa por un riguroso control higiénico. Sin embargo, al realizar la inscripción, deberás presentar un certificado médico que garantice la ausencia de cualquier contraindicación para la práctica de este tipo de preparación. Las sesiones son impartidas por un monitor de natación, que además se encarga de la seguridad en la piscina, y por una comadrona, responsable de la supervisión médica y especialmente formada para esta preparación. Puedes empezar a asistir a las clases cuando lo desees y al ritmo que mejor te convenga.

La acupuntura: reequilibrar las energías

Si bien la acupuntura no puede considerarse una preparación para el parto como tal, esta terapia tradicional china puede ser muy interesante combinada con otro método, ya que permite preparar el organismo durante el embarazo. A grandes rasgos, el objetivo de la acupuntura es mantener o restablecer la libre circulación de energías en el cuerpo de una persona. Esta energía (en medicina china se considera que la vida es energía) está formada por dos polos: el yin, que corresponde a la energía estática, y el yang, que corresponde a la energía dinámica. Durante el embarazo se produce una alteración importante del equilibrio energético. En el momento del parto, la energía yin, estática y presente en la zona de la pelvis, debe transformarse de repente en energía dinámica (yang). Una transformación de este tipo es más natural y armoniosa cuando el equilibrio energético inicial es satisfactorio. Lo ideal sería empezar la preparación a través de la acupuntura desde el momento de la concepción, pero las sesiones también pueden empezar en cualquier estadio del embarazo. La preparación para el parto como tal suele desarrollarse en las tres últimas semanas, a razón de una sesión por semana. Los quince días anteriores a la fecha prevista del parto permiten preparar el perineo, mientras que en la última semana se inicia el proceso de maduración del cuello del útero. La acupuntura tiene otras aplicaciones en obstetricia: cuando el feto se presenta de nalgas, favorece su reubicación de cabeza y alivia los dolores durante el parto. Sin embargo, esta técnica sigue estando muy poco extendida.
¿Qué hace el acupuntor? El acupuntor, que en algunos casos es al mismo tiempo médico, ginecólogo o comadrona, clava unas finas agujas en distintos puntos del cuerpo siguiendo unas «líneas de fuerzas vitales», pero evitando la zona del abdomen. Las agujas, de un solo uso, permanecen clavadas entre quince y veinte minutos. No te preocupes: este método es muy poco doloroso o incluso indoloro. El recelo inicial desaparece rápidamente para dejar paso a un estado de relajación total.

El método Bonapace: un futuro papá muy activo

Creado por la quebequesa Julie Bonapace a partir de la acupuntura y de la estimulación de determinadas partes del cuerpo, este método empezó a practicarse a principios de la década de 1990. Puede ser útil como complemento de la preparación clásica, pero todavía está muy poco desarrollado. Su originalidad radica en la implicación total del futuro padre y, su principio, en la disminución del dolor utilizando al mismo tiempo la digitopresión (una especie de acupuntura sin agujas), los masajes y la relajación.
Masajes y presión con los dedos Será tu compañero quien aprenda, entre otras cosas, a localizar las llamadas «zonas gatillo», ocho puntos situados en las manos, los pies, el sacro y las nalgas, que podrá presionar para ayudarte a soportar mejor el dolor. El objetivo de estas presiones es crear una especie de segundo punto sensible para que el cerebro deje de centrarse en el dolor inicial y, sobre todo, segregue endorfinas que alivien el sufrimiento. Además, tu compañero aprenderá a hacerte masajes, especialmente en la zona lumbar, para aliviar las tensiones en la espalda después de cada contracción.

El canto prenatal: unas vocalizaciones muy íntimas

Esta preparación, creada por la cantante francesa Marie-Louise Aucher, se basa en el impacto que tienen los sonidos en el cuerpo. Sin embargo, no es necesario saber cantar para seguir este método.
Beneficios para la madre y el bebé El canto prenatal favorece al mismo tiempo el desarrollo de la respiración, la tonicidad de los abdominales, el balanceo de la pelvis y el trabajo del perineo. Asimismo, permite expresar de otro modo, distinto de las palabras, sentimientos, inquietudes e incluso angustias inconscientes. Evidentemente, desde este ambiente sonoro privilegiado, tu bebé se beneficia plenamente de esta experiencia, como si asistiera a un concierto en primera fila. Debes saber que, al principio, el feto percibe la voz de la madre a través del conducto óseo y, a partir del quinto mes, aproximadamente, a través del oído. Sus reacciones varían en función del registro (grave o agudo) de las melodías. Así pues, los ejercicios son doblemente beneficiosos para el bebé, que recibe un masaje natural a través de los movimientos internos de tu cuerpo y se siente seguro al oír tu voz.
El desarrollo de las sesiones La preparación puede empezar en cualquier momento del embarazo y se desarrolla en grupo. Las sesiones suelen empezar con golpecitos que despiertan todas las zonas del cuerpo. Después de algunos ejercicios de calentamiento de la voz, se pasa a las vocalizaciones. Desafortunadamente, todavía son pocos los hospitales que organizan sesiones de canto prenatal. Si no tienes la posibilidad de participar en ellas, puedes dirigirte a una coral o a un profesor de canto especializado en psicofonía. Después del nacimiento, puedes seguir cantándole al bebé melodías que ya haya oído en tu vientre.
Ésta será una manera agradable y eficaz de calmar su llanto.

Musicoterapia: prepararse con música

La música permite una relajación muy profunda, similar a la que proporciona la práctica del yoga. Los sonidos graves, por ejemplo, y sobre todo los del contrabajo, favorecen la relajación e incluso el sueño. Por esta razón, la musicoterapia en algunos casos se integra en otras técnicas de preparación, como la sofrología y el canto prenatal.
Sonidos graves y sonidos agudos Durante la preparación para el parto, este método suele combinar la audición de distintos fragmentos musicales (grabados o en directo) y la emisión por parte de la futura madre de sonidos graves para desarrollar la capacidad respiratoria y la oxigenación, o de sonidos agudos para fortalecer el perineo. El principal objetivo es facilitar la relajación y, al mismo tiempo, estimular las percepciones auditivas del bebé. Las clases suelen empezar en el sexto mes, pero si lo deseas también puedes empezar antes. Se trata de sesiones individuales (en las que pueden acompañarte tu compañero y tus otros hijos) o en grupo, de unos veinte minutos de duración.

¿Cuándo empezar?

Preparación clásica: A partir del séptimo mes de embarazo.
Haptonomía: A partir del cuarto mes, es decir, un poco antes de que la mujer empiece a sentir los movimientos del bebé.
Yoga: En el quinto o sexto mes, o incluso antes si te sientes fatigada.
Sofrología: Hacia el quinto mes, o antes si tienes ansiedad.
Preparación en el agua: A lo largo del embarazo.
Acupuntura: En cualquier momento del embarazo, aunque la preparación propiamente dicha se realiza a lo largo de las tres últimas semanas.
Método Bonapace: La preparación empieza en el sexto mes, a razón de 4 sesiones de 2 horas o de 6 sesiones de 1 h 30 min.
Canto prenatal: Desde el primer trimestre, pues el feto ya percibe los sonidos a través del conducto óseo.
Musicoterapia: En cualquier estadio del embarazo.

Otros contenidos del dosier: Preparación al parto

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