Watsu : Baila con tu bebé

El watsu, contracción de los términos «water» y «shiatsu», nació en los años 80 en el norte de California y se trata de un estilo de gimnasia acuática pasiva que se realiza normalmente en una piscina a una temperatura de 35 °C. Su fundador, Harold Dull, maestro de shiatsu, elaboró una serie de movimientos de balanceo, distensión, estiramiento y acupresión (basada en los meridianos de la acupuntura china) con el objetivo de lograr una relajación profunda.  Un método que ayudaría a las futuras mamás a mejorar las condiciones del parto gracias a beneficiosos ejercicios de respiración, de eliminación de rigidez muscular y de liberación de tensiones.

Una experiencia acuática única

«Tuve la impresión de estar flotando durante dos días, me sentía muy ligera. En el supermercado iba a paso de tortuga con respecto al resto de la gente. Me costaba recuperar la sensación de gravedad terrestre». Lucía, embarazada de 8 meses, acaba de vivir una experiencia acuática apenas conocida en Europa por el momento: el watsu.

Esta innovadora técnica de relajación corporal profunda se practica en piscinas de agua caliente, spas o piscinas privadas y seduce a las futuras mamás gracias a la sensación de ligereza, confianza y seguridad que proporciona. Se trata de un baile lento de casi una hora de duración en la que la persona se deja mecer por un terapeuta diplomado, un fisioterapeuta, una comadrona o un entrenador deportivo. La futura mamá se tumba boca arriba mientras que su acompañante la sujeta a la altura de las lumbares y del occipucio dejando las piernas fuera del agua mediante la ayuda de pequeños flotadores. La sesión de watsu se compone de movimientos de balanceo, estiramientos para liberar las tensiones musculares y articulares y acupresión para estimular la energía interna. Está contraindicado en pacientes con problemas circulatorias, cardiacos, de hernia discal o con trastornos epilépticos así como en personas con fobia al agua o que presenten una infección o herida abierta.

«Veo el momento del parto con mucha más serenidad, no me va a doler».

Para Silvia Béllei, practicante de watsu y fisioterapeuta, los efectos positivos de una preparación al parto en el agua son infinitamente mayores con respecto a una preparación clásica «terrestre». «A 35°C, la respiración y los latidos del corazón se ralentizan. Los ejercicios de calentamiento son apenas necesarios. Los movimientos son mucho más libres y menos dolorosos en el agua que en la tierra. La pelvis esta más relajada y flexible. La apertura de las caderas es mayor», precisa. El entrenamiento puede comenzarse en cualquier momento aunque, por lo general, las mujeres embarazadas acuden en cuanto su espalda empieza a resentirse o la respiración se vuelve más difícil debido al del peso del bebé, es decir, hacia el sexto mes de embarazo. A veces, una única sesión es suficiente.

Adepta de las técnicas de relajación, de los masajes shiatsu y del yoga, Lucía reconoce no haber probado nunca nada tan eficaz en términos de relajamiento muscular y de serenidad. «No sientes el peso del cuerpo, me notaba en comunión con mi bebé, lo imaginaba flotando plácidamente igual que yo, en el mismo elemento. Me encantó poder experimentar una respiración tan profunda durante toda la sesión, me ha unido más a mi bebé». Ante la llegada de su primer hijo, Lucía no piensa utilizar esta experiencia (relajación-visualización-conexión con el bebé) para impedir los dolores sino para entender mejor lo que pasa en cada momento y poder disfrutar de ello. «La percepción del cuerpo cambia», reitera Silvia Béllei.

«La futura mamá deja en el agua sus preocupaciones, sus problemas»

El watsu es una técnica de liberación que, mediante el relajamiento muscular y la respiración, puede hacer aflorar emociones. «La futura mamá deja en el agua sus preocupaciones, sus problemas. Es necesario crear unos lazos de confianza. Ella no está obligada a nada, sólo se la acompaña. Durante una sesión de watsu pasan muchas cosas, hay personas que reviven el momento de su nacimiento, emociones que renacen, sensaciones muy particulares», explica la especialista. «A una madre, por definición, no se la dirige, se la apoya. La gente necesita hablar tras las sesiones, muchos lo escriben incluso. Es un viaje y puede llegar a ser una forma de terapia».

I. Frenay

Otros contenidos del dosier: Preparación al parto

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