El estudio básico de esterilidad

Existe una serie de falsas creencias que hacen que para muchas personas el inicio de un estudio sea visto con temor, ya que creen que será muy largo y excesivamente molesto, pero hoy en día los estudios se intentan simplificar al máximo.
El estudio de esterilidad debe iniciarse tras un año de intentar el embarazo, aunque existen algunas situaciones especiales (la edad o antecedentes que hagan sospechar que exista algún tipo de patología) que hacen aconsejable empezar antes.
En la primera consulta, es recomendable que acudan los dos miembros de la pareja porque, indiscutiblemente, el examen de esterilidad es un tema de pareja. El varón no sólo aporta los espermatozoides, lo que equivale a la mitad del nuevo ser, sino que es necesario que el deseo de gestación sea compartido por ambos miembros. Se debe aclarar desde el principio que no existen culpables. El hallazgo de cualquier tipo de alteración orientará al médico sobre la causa o causas de la infertilidad.
El especialista realizará la historia clínica profundizando en los antecedentes de ambos miembros de la pareja que puedan ser origen de su problema. Se interroga sobre enfermedades pasadas, intervenciones quirúrgicas, hábitos tóxicos (fumar o beber alcohol), medicaciones, factores emocionales, estrés, etc. Además es importante que se expliquen las pruebas necesarias al iniciar el estudio y que la pareja sepa la utilidad de esas pruebas.

Pruebas de infertilidad

Las pruebas que se realizan para buscar el motivo de la infertilidad pueden dividirse en dos grandes grupos: las que son imprescindibles y las que no lo son.
Las pruebas imprescindibles son las que se mencionan a continuación.

Seminograma

Es el análisis del semen. El varón es el responsable de un 40 % de los casos de esterilidad. Este análisis detalla la concentración de espermatozoides, su movilidad, su morfología, etc, e informa de la capacidad fecundante del semen.
Si este análisis no se halla dentro de la normalidad, debe ser repetido antes de llegar al diagnóstico de subfertilidad o infertilidad de origen masculino e iniciar entonces un estudio andrológico.

Analítica hormonal

Es un análisis de sangre. Hoy en día se suelen realizar dos determinaciones:
El tercer día de regla, para descartar un fallo ovárico prematuro y desequilibrios hormonales que puedan afectar la ovulación. Además se llevan a cabo serologías para descartar infecciones que pudieran comprometer la salud del feto. Si en la historia clínica hay alguna sospecha, además se realizan determinaciones de hormonas tiroideas, determinaciones de testosterona, andrógenos o las que se consideren necesarias. Se intenta evitar en lo posible repetir extracciones de sangre.
Determinación de progesterona en segunda fase. Se trata de una analítica de sangre en que se miden los niveles de progesterona tras la ovulación. Informa indirectamente que se ha producido la ovulación y que los niveles hormonales son los adecuados para que se implante un posible embrión fecundado.

Histerosalpingografía

Consiste en la inyección de un contraste radioopaco en el cérvix uterino (cuello de la matriz) que rellena la cavidad uterina y las trompas y permite estudiar si la cavidad uterina presenta su forma habitual y si las trompas son permeables.
Si el resultado es el acostumbrado, se sabe que las trompas son normales y que, por lo tanto, permiten el paso de los espermatozoides y del óvulo, y que no existen malformaciones uterinas (tabiques) ni tumoraciones (pólipos, miomas, etc.) que dificulten la implantación del huevo fecundado.
Esta prueba debe realizarse en la primera fase del ciclo menstrual, después de finalizar la regla y antes de la posible ovulación, para evitar irradiar una posible gestación muy inicial que, al no estar diagnosticada, supondría un gran peligro para el embrión.
Las otras exploraciones, no imprescindibles, que se pueden realizar son las que se detallan a continuación.

Temperatura basal

Informa acerca de la ovulación y sobre las características del ciclo de la mujer. Es importante que se realice durante tres meses para valorar diferentes ciclos. Después de este tiempo se verá si la mujer ovula con regularidad y las características de la segunda fase del ciclo, es decir, aquella que va desde la ovulación hasta la siguiente menstruación.
Se puede usar también para orientar a la mujer acerca del momento más adecuado de tener relaciones sexuales.

Biopsia de endometrio

Se realiza para el estudio del endometrio (capa que recubre el interior del útero y es imprescindible en la implantación del óvulo fecundado) en fase premenstrual. Se toma una muestra del endometrio en la consulta y se remite para su estudio anatomopatológico. Dicha prueba sirve para:
confirmar que se produjo una ovulación;
descartar déficits en la preparación del endometrio para recibir un óvulo fecundado;
descartar infecciones, como la tuberculosis genital.
A partir de los resultados de estas pruebas se puede empezar a orientar a la pareja sobre cuál es su problema y qué ofrece la medicina para ayudarles. Según estos resultados, es posible que sean necesarias otras exploraciones complementarias.
Si existe un problema severo o bien no se logra el embarazo, se recurrirá a las técnicas de reproducción asistida para aumentar las posibilidades de gestación.

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